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Una sonrisa tierna

Una sonrisa tierna

Nadie creia que Dania Virgen García tuviera 41 años y hubiera sido sentenciada por "abuso de autoridad materna".

Unos la conocían, otros no, y llovían las descripciones. Las fotos de

Dania Virgen que aparecieron en los diarios extranjeros mostraban a una

mujer seria y madura, más bien alta. Pero en persona no es así. Cuando

todos la reconocieron no podían creer que aquella frágil muchacha de

sonrisa y maneras tiernas, tuviera 41 años y hubiera sido sentenciada

por "abuso de autoridad materna".

La solidaridad para con Virgen no se hizo esperar, pues es frecuente

que los activistas de la sociedad civil cubana, ante situaciones

similares, no tengan el derecho a tener consigo a un abogado que los

defienda ante el tribunal, además de ser violados todos sus derechos

ciudadanos.

Volver sobre lo que ya todos conocen haría aburrido este comentario.

Por eso, me refiero a la alegría de sus colegas que coincidieron con

ella en el primer turno de Internet de ese día. Casi todos conversaron

con la también bloguera y periodista independiente quien respondía con

la dulzura que la caracteriza, a pesar de que su mirada permaneciera

tensa, ante el recuerdo de la pesadilla que no ha concluido, desde que

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fue detenida en febrero

"Llegué a la casa el viernes 7 de mayo a las 9 y 30 de la noche, estuve

15 días en Manto Negro, Prisión de Mayor Rigor, en el Destacamento 12,

Galera 2, de ellos 4 días en el calabozo"-dice rápido y me coge la

mano.

En eso nos llaman, de forma individual, para pasar al área de entrada.

Mientras se esperan unos minutos, Virgen no deja de saludar, abrazar y

besar a quienes le dicen frases de elogio, o le confiesan las protestas

realizadas debido al trato injusto que ha recibido en estos meses.

Fue una mañana intensa en emociones para la Dama de Apoyo que tecleaba

sin parar , a la vez que su rostro afable no se perturbaba, si tenía

que dejar su labor para atender a quien se le acercara, por lo que

todo lo positivo que existe en ella, hacía resaltar lo difamante de

la acusación que enfrenta.

No pudieron ultrajarla como desearon. El efecto fue todo lo contrario

.Dania Virgen García es un ejemplo de mujer humilde, sensible,

sincera y perseverante. En la prisión, muchas reclusas le contaron sus

historias, y al despedirse, le gritaban que ella era su esperanza, por

lo que se ha convertido en todo un testimonio de amor y paz.

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