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Texas ejecuto a pandillero

Texas ejecuto a pandillero

Es la sexta ejecución de este año y la cuarta en un periodo de 30 días. El ejecutado había asesinado a un agente de la policía de Irving.

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No apeló su sentencia

HUNSTVILLE, Texas - Michael Rodríguez, miembro de la pandilla conocida como "Texas 7", integrada por un grupo que se fugó de una prisión, fue ejecutado ayer por el asesinato de un agente policial en la ciudad de Irving.

Rodríguez, quien también pagó para que otro hombre asesinara a su esposa con el objeto de cobrar su seguro de vida en 1992, recibió una inyección letal luego de ordenar que sus abogados no presentaran apelaciones para que se suspendiera o se conmutara la sentencia.

El convicto de 45 años dijo estar arrepentido por el sufrimiento causado a los familiares de sus víctimas a quienes pidió perdón.

"Mi castigo no es nada comparado con el dolor y la pena que he causado", indicó Rodríguez que el martes había pedido que sus restos fueron entregados a su familia.

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"He hecho cosas terribles. Pido a Dios que me perdone. Estoy listo para partir", señaló Rodríguez poco antes de recibir la inyección que le causó la muerte 12 minutos después.

"Mi castigo no es nada comparado con el dolor y sufrimiento que les he causado", dijo Rodríguez. "No soy suficientemente fuerte para pedir perdón. Le pido al Señor que me perdone. He hecho cosas terribles que causaron pena y dolor a estas maravillosas personas", agregó, mirando directamente a las dos mujeres.

"Lo siento; lo siento mucho", afirmó.

Cuando hicieron efecto las drogas mortales, Rodríguez, de 45 años, comenzó a musitar en oración: "Señor, estoy listo para irme".

Siete minutos después, a las 18:20 horas, se certificó la muerte. Afuera de la prisión decenas de policías montaban guardia.

Su última cena

Antes de morir Rodríguez consumió una última cena consistente en una pechuga de pollo frito, filete de cerdo a la parrilla con cebollas, una hamburguesa con queso y tocineta, además de papas fritas y ensalada, dijo a EFE la portavoz del Departamento de Justicia Penal, Michelle Lyons.

La ejecución de Rodríguez estaba prevista para el año pasado pero fue suspendida cuando la pena capital entró en moratoria mientras el Tribunal Supremo de EU analizaba el recurso presentado por dos reos de Kentucky que alegaban que la inyección letal era inconstitucional.

Cuando se levantó la moratoria en abril, un juez de Dallas fijó la nueva fecha del ajusticiamiento para el 14 de agosto.

La ejecución se llevó a cabo al mismo tiempo en que se realizaban manifestaciones en varias ciudades del estado en protesta contra la aplicación de la pena de muerte.

Fuentes locales dijeron que un centenar de personas protestó en las cercanías de la mansión del gobernador Rick Perry, en Austin, y en la cárcel de Huntsville.

Fue la sexta ejecución en Texas este año y la cuarta de este mes en el estado que tiene prevista otra más la próxima semana.

La historia criminal

La ejecución generó expectación en el estado, por ser el primero de los "Siete de Texas", nombre con el que se conoció al grupo que en 2000 logró escapar del penal Connally, donde el hispano cumplía una sentencia de cadena perpetua por conspirar con su hermano para asesinar a su esposa y cobrar el dinero de su seguro de vida.

En la víspera de la Navidad de ese año, 11 días después de su fuga, los siete ingresaron a robar a una tienda de deportes en Irving, Texas, y asesinaron al policía Aubrey Hawkins.

Escaparon del lugar con un botín de 70 mil dólares, además de armas y las identificaciones de los empleados del lugar, según el informe policial.

En enero de 2001, tras seis semanas de persecución a nivel nacional, un grupo de policías de operaciones especiales rodeó a los delincuentes en Colorado Springs (Colorado) donde uno de los fugitivos, Larry Harper se suicidó, mientras el resto fue arrestado.

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Rodríguez y dos de sus compañeros fueron sentenciados a muerte por el homicidio del agente Hawkins.

Según Toby Shook, un asistente del fiscal del condado de Tallas, "Rodríguez era el más violento" de los siete.

Agregó que una de las armas que los asaltantes dejaron en el lugar era de Rodríguez, quien la utilizó para disparar contra el policía.

Hawkins recibió 11 balazos y fue rematado cuando los delincuentes lo repasaron con su propio coche de patrulla.

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