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Coronavirus

¿Tienen los campesinos la culpa del repunte en los contagios de coronavirus en Florida como dice el gobernador?

Ron DeSantis dijo que los agricultores, muchos de ellos hispanos, viajan "como sardinas" y por eso los contagios se han acelerado en los campos de Florida. Pero los datos muestran que el repunte se ha dado también en zonas urbanas de los condados con más población, mientras organizadores de asociaciones agrícolas aseguran que los trabajadores no recibieron a tiempo la ayuda ni protección necesarias.
25 Jun 2020 – 02:11 PM EDT
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El gobernador Ron DeSantis se desdijo tras achacar los preocupantes récords diarios de casos de coronavirus a los contagios entre los trabajadores del campo, en su mayoría hispanos. Tras usar palabras que ofendieron a estos agricultores considerados esenciales y que nunca detuvieron sus labores durante la pandemia, ahora DeSantis ha buscado bajar el tono al afirmar que las infecciones se han disparado también entre los jóvenes en zonas urbanas de su estado.

Líderes de organizaciones del campo reconocen que los casos de covid-19 han aumentado entre los trabajadores agrícolas. Pero enfatizan que ello se debe a la ausencia de las autoridades locales y estatales a pesar de sus “frecuentes” señales de alerta. Afirman que, por meses, pidieron que se les brindaran guantes y mascarillas a estas personas cuyos recursos suelen ser bajos y por eso se les dificulta costear estos equipos de protección.

“Algunos de estos tipos van al trabajo en autobuses escolares, y van apretados como sardinas a lo largo del condado de Palm Beach o algunos de estos lugares. Y todas esas son oportunidades para transmitir” el virus, afirmó el gobernador en una conferencia de prensa la semana pasada.

Univision Noticias conversó con organizadores de asociaciones agrícolas y todos expresaron su indignación por las palabras escogidas por DeSantis para explicar la razón por la que según él se han elevado los contagios y, con ello, el temor a que Florida se convierta en el próximo epicentro de la pandemia en Estados Unidos.

“El gobernador dice ‘es que viajan en un bus como sardinas’. Entonces, si él sabe que viajan en un bus como sardinas, ¿por qué no pone interés en que las personas tengan una mejor transportación?”, se preguntó Claudia González, organizadora de la Asociación de Trabajadores Agrícolas de Florida en Homestead.

En esa conferencia, DeSantis agregó que el incremento en los casos confirmados se debe también a los contagios en los hogares de ancianos, como intentando apuntar su dedo a sitios específicos de posibles transmisiones. Pero no proporcionó datos, como los casos por códigos postales, para sustentar su afirmación.

Los datos de zonas con una mayor concentración de trabajadores del campo reflejan un incremento en los contagios, como es el caso de Homestead, en el condado de Miami-Dade.

Univision Noticias recorrió algunas fincas de ocra y berenjena en mayo y, en ese momento, recopilamos los casos registrados en esa ciudad: 990 al 23 de mayo. Exactamente un mes después, al 23 de junio, ese saldo se había elevado a 2,321.

Pero al mirar las cifras por condados también se aprecian repuntes de forma generalizada en aquellos con una mayor densidad poblacional y donde es escasa la actividad agrícola: Broward y Hillsborough figuran en esa lista.

Florida ha reportado récords de casos casi a diario. El más reciente este miércoles, cuando informó de 5,508 contagios y 44 muertes a causa del virus, según el Departamento de Salud del estado. Este jueves, la cifra diaria permaneció elevada con 5,004 contagios. Ese estado suma así más de 109,000 casos desde que comenzó la pandemia.

De las zonas agrícolas a las urbes del estado

Ante ese panorama, DeSantis parece haber dado un giro a su discurso sobre quién puede tener la culpa por esta alza. Recientemente lo ha enfocado en los residentes urbanos. Esto cuando informes de los hospitales en las ciudades más importantes del estado –entre ellas Miami, Fort Lauderdale, Palm Beach, Tampa y Orlando– han advertido de un incremento significativo de casos de covid-19, especialmente entre jóvenes de 18 a 30 años.

"Estamos viendo brotes en áreas metropolitanas, no necesariamente los estamos viendo de la misma manera en otras partes del estado", dijo DeSantis en una conferencia de prensa en Orlando este martes, en la que también trató de justificar su decisión de no obligar el uso de mascarilla en todo el estado.

No habló de nuevas medidas para frenar la propagación del virus. Pero sí afirmó que hará cumplir de forma más agresiva las ya existentes. Aseguró que tendrán en su mira a los negocios que violen las normas del proceso de reapertura, como algunos bares que dijo son un “caos desbordado de gente”.

Mientras tanto, la capacidad hospitalaria muestra señales que generan preocupación. En el condado de Miami-Dade las camas de los hospitales se han ido llenando. Hasta este miércoles había ingresadas 3,795 personas, el 14% de las 13,574 hospitalizaciones de todo el estado, según las cifras oficiales.

Es el número más alto desde que la pandemia arreció a mediados de marzo. Y, de esa cifra, el 58% son hispanos.


Un centro médico en Homestead se quedó esta semana sin camas de cuidado intensivo (ICU en inglés) después de que los funcionarios del condado catalogaron esa ciudad como uno de los lugares con los peores brotes.

Es difícil precisar con certeza qué está impulsando las tasas más altas de hospitalizaciones sin que se realice una mayor cantidad de pruebas y se intensifique el rastreo de contactos para identificar posibles nuevos casos, algo que según algunos funcionarios locales el estado no ha estado haciendo de forma apropiada.

Las cifras de los últimos días muestran que cerca del 20% de las pruebas realizadas en Miami-Dade arrojan un resultado positivo, un porcentaje alto de acuerdo con expertos sanitarios.

Sin embargo, médicos han expresado cierto alivio pues parte de los infectados que han requerido hospitalización recientemente son jóvenes que no se han enfermado de gravedad como sucedió más ampliamente con los pacientes de abril.

El presidente ejecutivo de Jackson Health, el hospital público más grande en Miami, dijo al Miami Herald que las nuevas infecciones han sido mayores en algunas de las comunidades de bajos ingresos del condado, conformadas por una mezcla de áreas urbanas y rurales.

"Estas son personas de bajos ingresos que, si no trabajan, no comen", dijo Carlos Migoya. "Esas personas salen, se infectan, y luego lo traen a casa y luego infectan a toda la familia", agregó en una explicación que coincide con lo dicho por líderes de organizaciones de trabajadores campesinos a Univision Noticias.

Y que dista del análisis que buscó dar DeSantis cuando usó la frase “sardinas enlatadas”, que para su vocera, Helen Aguirre Ferré, es común e inofensiva en inglés.

“Se han sacrificado más que nadie”

"Los trabajadores agrícolas no deben ser utilizados como chivos expiatorios por el fracaso de Florida en contener la propagación del virus", dijo Arturo López, miembro del comité de los Proveedores de Servicios para Migrantes, una coalición de más de 40 organizaciones en todo el sur de Florida.

"Son trabajadores esenciales en los que hemos confiado para mantener los alimentos en nuestros platos durante toda la pandemia. Se han sacrificado más que nadie. Sin embargo, el gobernador, con sus palabras e inacción, ha tratado a las comunidades de trabajadores agrícolas migrantes con un desprecio insensible", lamentó.


Oscar Londoño, líder en la organización We Count!, coincidió con López y aseguró a Univision Noticias que a los agricultores no les dieron las ayudas necesarias para protegerse de virus.

“Lo que hemos visto desde el inicio de la pandemia es que los trabajadores han estado trabajando, sus patrones no le han ofrecido mascarillas, guantes, condiciones sanitarias, entonces muchos trabajadores han tenido que traer su propia protección”, detalló.

“Hemos pedido por meses al gobernador que actúe en colaboración con organizaciones como la Organización de Trabajadores de Immokalee y la Asociación de Campesinos de Florida”, agregó Londoño. Pero eso no ocurrió a tiempo, afirmó.

Londoño recordó que esos trabajadores, muchos indocumentados que en algunos casos residen varios bajo un mismo techo, tampoco recibieron el dinero de la ayuda federal por la inédita crisis de salud pública.

“Entonces tenemos una crisis de vivienda que ha causado una crisis de salud, porque muchos trabajadores si se enferman no pueden regresar a su casas porque están alrededor de muchos otros trabajadores”, dijo. “Muchas veces tienen que compartir carros y a veces buses o vanes y van todos juntos. Pero la culpa no es de los trabajadores por las condiciones de pobreza, la culpa es del gobierno por no actuar y enfrentar esta crisis”, acotó.

Voces oficiales, como Nikki Fried, la única demócrata que lidera una cartera estatal, el Departamento de Agricultura y Servicios al Consumidor, se han sumado a las críticas al gobernador haciendo énfasis en que buena parte de los trabajadores del campo se movió a otros estados del norte tras terminar la temporada de cosecha en mayo.

“Hay evidencia de propagación comunitaria en áreas donde están ubicadas las fincas, pero la vasta mayoría de los trabajadores dejaron las comunidades agrícolas hace semanas”, dijo Fried en un comunicado. “Mientras el gobernador sigue ‘reabriendo’ Florida de forma prematura vemos un incremento en los casos de covid-19, las hospitalizaciones y la tasa que arroja positivo (a las pruebas)”, agregó.

Javier Figueroa y Ana Elena Azpurua elaboraron los gráficos utilizados en este reporte.

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