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La reforma migratoria agoniza en el Congreso de Estados Unidos

La reforma migratoria agoniza en el Congreso de Estados Unidos

Las malas noticias vuelan y se notan, casi siempre. Pero ésta, en particular, voló silenciosa el 27 de enero, cuando el presidente...

Tablero de ajedrez

Las malas noticias vuelan y se notan, casi siempre. Pero ésta, en particular, voló silenciosa el 27 de enero, cuando el presidente Obama rindió cuentas de su primer año de gobierno. Millones de inmigrantes casi no se dieron cuenta de la escasa mención del tema migratorio, pero sintieron que algo andaba mal. Sin embargo, se quedaron esperando a que viniera alguien de la Casa Blanca o del Congreso, les diera una palmada en la espalda y les dijera: tranquilos, que este año se aprobará la legalización.

Pero nadie vino, sencillamente porque las probabilidades de éxito de un proyecto migratorio en el legislativo son casi nulas. Las elecciones del primer martes de noviembre de este año tienen en jaque la reforma, tal y como ocurrió en 2006 y en 2008.

Más que importante, el tema de la reforma migratoria en Washington D.C. es un asunto estratégico clave. Los republicanos están decididos a reconquistar la mayoría en ambas cámaras del Congreso y los demócratas batallan por conseguir acuerdos bipartidistas que, en corto plazo, les permitan aprobar proyectos impulsados por la Casa Blanca y mantener el respaldo del electorado.

Pero un sector vital de ese electorado es hispano. En 2008 casi 10 millones de electores latinos pusieron una parte de su confianza en que el presidente Barack Obama impulsaría y llevaría a buen término una reforma migratoria que legalice a la mayoría de los 12 millones de indocumentados, pero esa promesa de campaña se quedó en algún lugar de la lista de esperas de la Casa Blanca.

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Fuentes de la Administración reconocieron a Univision.com que en el curso de 2009 la crisis económica fue el tema diario y que desde un comienzo (20 de enero) el Presidente se enfocó en rescatar la economía y evitar una caída libre. En segundo término se ubicaron, entre otros asuntos, el evitar una segunda crisis, lograr crecimiento, la guerra contra el terrorismo, Irak, Afganistán, la derrota de Al Qaeda, la creación de empleos, las reformas de salud, energía, medio ambiente y educación, la seguridad nacional, América Latina, Corea del Norte, Irán, China...

Espera agotadora

De la reforma migratoria, Luis Miranda, vocero hispano de la Casa Blanca, dijo a Univision.com el 26 de enero, un día antes de que Obama entregara su primer informe sobre el Estado de la Unión, que "continuamos trabajando de cerca con miembros de ambos partidos sobre este importante tema para forjar una propuesta que pueda lograr apoyo amplio".

El 27 de enero, 24 horas después, Obama dijo en el minuto 64 de su informe que (su Administración y el Congreso) "deberíamos continuar el trabajo de arreglar nuestro fallido sistema migratorio, de garantizar la seguridad en la frontera, hacer cumplir nuestras leyes y asegurarnos de que cada persona que sigue las reglas puede contribuir a nuestra economía y enriquecer a nuestra nación".

La escasa referencia fue criticada por líderes de organizaciones nacionales hispanas, quienes mencionaron que el Presidente perdió una "valiosa oportunidad" y que a causa de ese error nada garantiza que los hispanos voten por los demócratas el primer martes de noviembre, cuando los electores renueven una parte importante de la Cámara de Representantes y de las gobernaciones estatales.

En los comicios de 2006 los republicanos perdieron el control del Senado tras ocho años de ejercicio, y en 2008 fueron derrotados no sólo en ambas cámaras del Congreso, sino también en la Casa Blanca. La reforma migratoria fue, sin lugar a dudas, uno de los temas que influyó en la decisión del electorado hispano, el mismo que le dio el triunfo a Obama en noviembre del año pasado.

¿Qué face falta para que el Congreso decida incluir en su agenda la reforma migratoria como una prioridad nacional en 2010? Comente aquí.

Obama quedó fuera

Durante la última campaña presidencial demócrata, Obama tuvo control sobre el tema de la reforma migratoria al punto de fijar una promesa y comprometerse públicamente con los hispanos de Estados Unidos.

Trece meses después de llegar a la Casa Blanca, el manejo del debate cambió de manos y depende ya no de la voluntad del mandatario, sino de la capacidad política de los demócratas de alcanzar un acuerdo bipartidista que sume el número suficiente de votos para alcanzar los 60 necesarios en el Senado para aprobar un proyecto, más 218 en la Cámara de Representantes.

"Pero, ciertamente, estamos algo decepcionados porque en el informe sobre el Estado de la Unión no hubo un impulso (sobre el tema) más grande por parte del Presidente", dijo a Univision.com Louis Caldera, un directivo del Center for American Progress en Washington D.C. "Seguimos con la esperanza de que habrá una oportunidad de un proyecto (en 2010), pero ese plan saldrá del Congreso y no creo que sea algo necesariamente impulsado por la Casa Blanca".

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El proyecto al que hizo mención Caldera está siendo elaborado desde junio del año pasado por el senador Charles Schumer (demócrata de Nueva York, presidente del Subcomité de Inmigración del Comité Judicial de la Cámara Alta) e iba a ser presentado a principios de septiembre, pero fue aplazado por falta de respaldo republicano.

"Schumer sigue con las negociaciones con el también senador Lindsey Graham (republicano de Carolina del Sur). Y si pueden llegar a un acuerdo bipartidista, de ahí saldría el proyecto de reforma migratoria. Pero no está claro todavía", advirtió Caldera.

Fecha probable

Eliseo Medina, vicepresidente ejecutivo del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU), mantiene una visión más optimista que Caldera, aunque con algunas reservas. Confirmó que las reuniones entre organizaciones nacionales que defienden los derechos de los inmigrantes, sindicatos, patronos, religiosos y funcionarios con el senador Schumer "continúan" y que en ningún momento han sido suspendidas.

"Se sigue haciendo trabajo para encontrar votos republicanos", dijo, en referencia a que los demócratas no cuentan con los 60 asientos necesarios para aprobar un plan. Entre 8 y 10 legisladores del partido de Obama no apoyan una reforma amplia de legalización porque fueron electos en estados cuyos electores se oponen a cualquier tipo de reforma migratoria que permita a un indocumentado obtener la residencia legal permanente.

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"No hay suficientes votos con los puros (senadores) demócratas", subrayó. "La ultima vez que hicimos un chequeo contamos más de 50 (no dijo el número exacto). Necesitamos al menos ocho republicanos para llegar a los 60".

Sobre una fecha probable de presentación del proyecto, dijo que "el plan todavía sigue siendo para marzo. Para abril se cree que es posible que tengamos un voto en el Senado. La fecha está fluida. En la Casa Blanca están en lo mismo. En el senado estamos insistiendo. Hay mucha voluntad sobre este tema, pero hay que asegurar que no se siga demorando el debate".

La oficina de prensa del líder del Senado, Harry Reid (demócrata de Nevada) dijo a Univision.com que por ahora no hay fecha, pero se espera "actividad" para el mes de mayo.

Cómo el de Gutiérrez

Según Medina, el plan que redacta Schumer incluye una vía de legalización similar al proyecto entregado el 15 de diciembre a la Cámara de Representantes por un grupo demócrata encabezado por el legislador Luis Gutiérrez (Illinois).

Denominado 'Reforma Migratoria Integral de 2009 para la Seguridad y Prosperidad de Estados Unidos - CIR ASAP -', la propuesta de Gutiérrez ofrece una vía de legalización de extranjeros sin papeles que incluye multas, residencia temporal, la tarjeta verde y la ciudadanía estadounidense, y favorece también a los cónyuges de indocumentados y sus hijos menores de 21 años de edad solteros.

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Los indocumentados, indica, entrarán primero en un proceso donde obtendrán una residencia temporal y después de seis años podrán acceder a la residencia permanente (tarjeta verde o green card). Pero deben carecer de antecedentes criminales.

La tarjeta de residencia temporal concederá un permiso de trabajo válido por el tiempo de estadía, autorización para salir y volver a entrar a Estados Unidos y detendrá las órdenes de deportación.

La iniciativa requiere que los indocumentados se registren, aclaren sus antecedentes, paguen $500 de multas e impuestos, estudien inglés y cívica para obtener un estatus provisional.

"Todavía hay discusiones con los empresarios. Hay diferencias en varios temas, pero no con el tema de la legalización", aseguró Medina.

Marchas nacionales

Mientras los demócratas se las ingenian para alcanzar un acuerdo bipartidista, cientos de organizaciones reunidos en torno a la campaña Reforma Migratoria Pro América ultiman detalles de una marcha nacional por la reforma migratoria que se llevará a cabo el 21 de marzo en Washington DC.

Las marchas por la reforma migratoria surgieron en la primavera de 2006 para presionar al Congreso a que aprobara un plan amplio de legalización, el que fue desechado por el entonces liderazgo republicano y dio paso a un severo incremento de redadas y deportación de inmigrantes.

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La estrategia evocó las marchas por los derechos civiles que encabezó el reverendo Martin Luther King en la década de los sesenta, según observadores.

Marvin Andrade, director ejecutivo de la Central American Resource Center (Centro de Recursos Centroamericanos -CARECEN-) en Pico-Union, un distrito de Los Angeles, dijo que la lucha por la reforma migratoria "es una lucha cuesta arriba, no será fácil, pero la comunidad tiene que participar (en las marchas). Vamos a tener que tomar esto (la iniciativa de la batalla por el debate), asumir el control. No se nos va a dar fácilmente. Vamos a tener que movilizarnos, convencer a los congresistas que todavía no están convencidos de que una reforma beneficia a la economía de este país".

Cuestión de prioridad

Si se toma como marco de referencia el discurso de Obama del 27 de enero en el Congreso, el tema de la reforma migratoria para la Casa Blanca no es menos importante de lo que era en 2008, pero se ubica en un escenario diferente con prioridades distintas.

La lista de esperas de la Casa Blanca tiene otros asuntos de interés nacional que ocupan mayor atención en el Congreso y sus aprobaciones dependen de la capacidad de respuesta de los demócratas para ir construyendo alianzas bipartidistas estratégicas, instancias que en un año electoral son extremadamente difíciles.

"Hay que considerar que todos los debates en el Congreso, como la reforma de salud, toman más tiempo de lo que uno prevé", dijo Caldera. "Las únicas cosas que el Congreso ha hecho rápidamente -pues porque si no lo hacían rápidamente entonces cómo iban a ganarle a la crisis económica- fue la aprobación del presupuesto, el plan de estímulo de $750 mil millones y todo eso. Pero lo hicieron cuando la pistola estaba en la cabeza de los miembros del Congreso", refirió.

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"Ahora no existe esa clase de urgencia. Ahora es mucho más fácil para quienes se oponen al proyecto que desarrollen sus estrategias de obstrucción. No hay en este punto el sentido de urgencia", agregó.

Esa falta de sentido de urgencia fue la mala noticia que circuló la noche del 27 de enero cuando el Presidente Barack Obama relegó hasta el final de su discurso sobre el Estado de la Unión el tema migratorio.

Vanessa Cárdenas, directora del Proyecto 2042 del American Progress, en Washington D.C., dijo apenas Obama finalizó el discurso: "Esperábamos mas del Presidente esta noche".

Voto crucial

Mientras demócratas y republicanos revisan sus estrategias de campaña, la organización America's Voice publicó un estudio en el que explicó cómo los votantes latinos influenciarán las elecciones de 2010.

El informe subrayó que el voto latino "se incrementó exponencialmente desde el año 2000, dando pie a un cambio en el panorama político e influenciando los resultados en docenas de estados y cientos de competencias políticas en el país, y este voto parece ser crucial nuevamente en el ciclo de 2010".

Agregó que quienes quieran obtener el voto hispano deben entender y respaldar las políticas que motivan e influencian a los votantes latinos, en este caso la reforma migratoria.

"La esperanza de una reforma migratoria ha sido una fuerza poderosa detrás del voto latino", dijo Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de La Raza (NCLR). "Como todos los estadounidenses, los latinos creen que es tiempo de que los políticos paren de jugar a la política con un tema que ha debido resolverse hace mucho tiempo. Y como todos los votantes, responsabilizaremos a aquellos en cualquiera de los dos partidos continúe obstruyendo o evadiendo (el tema migratorio)", agregó.

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Lo que no mostró el estudio de America's Voice es qué ocurrirá si los republicanos no aceptan un acuerdo bipartidista para empujar el debate de la reforma migratoria. Analistas consultados por Univision.com guardaron silencio y, después de una larga reflexión, dijeron que era probable que los demócratas perdieran el control del Congreso, como les ocurrió a los republicanos en 2006 y 2008.

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