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Corte Suprema de Justicia abrió la puerta a la residencia a miles de indocumentados

Corte Suprema de Justicia abrió la puerta a la residencia a miles de indocumentados

Miles de indocumentados alistan pedidos para que jueces de inmigración revisen sus casos y detengan órdenes de deportación.

Corte Suprema de Justicia abrió la puerta a la residencia a miles de ind...

Luz de esperanza

MIAMI - La decisión de la Corte Suprema de Justicia de permitir que indocumentados con orden de deportación reabran sus casos si cambiaron las condiciones de elegibilidad o lograron reunir nuevas evidencias que justifiquen su permanencia legal en Estados Unidos, alegró a miles y más de uno derramó lágrimas de emoción. "Me dieron derechos para seguir batallando", dijo a Univision Interactive Multimedia (UIM) Ronald Sosa, de 42 años y padre de dos niños, quien en la víspera escapó de una redada y cuya esposa fue expulsada en enero por el departamento de Seguridad Nacional (DHS).

Antes del dictamen, al menos ocho criterios eran utilizados por las cortes federales de distrito para resolver demandas de apelación interpuestas por inmigrantes que pedían dejar sin efecto una orden de deportación.

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"La Corte se inclinó por el criterio más humano", señaló Lilia Velázquez, una abogada de inmigración de la Unión de Libertades Civiles (ACLU) en San Diego, California. "Iban de la postura más rígida, de interpretar la ley de manera severa, hasta interpretar razones humanitarias que inclinaran el fallo a favor del inmigrante".

El dictamen beneficia a miles de inmigrantes indocumentados que tienen una orden de deportación vigente, pero que sus condiciones de elegibilidad cambiaron mientras sus casos todavía estaban pendientes de una resolución final.

El caso Sosa

Sosa es uno de los miles de indocumentados con orden de deportación que vive en Estados Unidos y que asegura tener pruebas para que un juez revise su caso, "y elimine la orden de expulsión que me dieron en 2006", dijo.

A la pregunta si entendía la magnitud del fallo, apuntó que "no he visto nada todavía, no conozco resultados, pero sé que tengo una esperanza de reabrir mi caso nuevamente, de que un juez revise mi expediente y se dé cuenta que cometieron una injusticia con nosotros. Me devolvieron un derecho".

Según datos del Servicio de Aduanas y Control Fronterizo (ICE), unos 540 mil inmigrantes indocumentados tienen orden de deportación, como Sosa, y están siendo buscados a nivel nacional por más de 100 grupos especiales de agentes federales que operan con apoyo de policías municipales y estatales.

Miles en la lista

"El fallo de la Corte Suprema de Justicia es como un bálsamo para cientos de miles que por diversas razones perdieron sus casos en una corte, pero que tienen hijos ciudadanos estadounidenses", dijo Nora Sandigo, directora de la Fraternidad Nicaragüense de Miami, organización que le brinda asistencia legal a Sosa. "Es algo que no esperábamos que sucediera en este momento, pero vea usted, los milagros existen".

Sandigo encabeza un proceso legal a nombre de cientos de niños estadounidenses hijos de padres indocumentados, algunos de los cuales ya han sido deportados de Estados Unidos. "Estos niños tienen derechos a vivir con sus padres, por eso los representamos. Miles han sido afectados por redadas y deportaciones en los últimos años, y las lesiones psicológicas que les han causado las autoridades son irreparables en muchos casos".

¿Qué opina del dictámen de la Corte? ¿Permitirá que miles de indocumentados con orden de deportación reabran sus casos y consigan la residencia? Comente aquí.

Hogares destruidos

A finales de marzo la Fraternidad divulgó un estudio en el que denunció que cada año miles de inmigrantes son deportados por no contar con papeles y dejan solos a sus hijos ciudadanos estadounidenses.

"Están viviendo en condiciones muy difíciles, lejos de sus padres, con hogares destruidos por una política migratoria que debe ser cambiada para frenar este sufrimiento", dijo Sandigo.

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Agregó que la política de redadas implementada hace tres años afecta principalmente a niños, y señaló que "cada deportación deja una estela de sufrimientos e inestabilidad económica" y la "magia de su niñez se rompe cuando patrullas del servicio de inmigración y de la policía local irrumpen la tranquilidad de sus casas y ven salir a sus padres esposados hacia la cárcel y posteriormente expulsados a sus países de origen".

Ya van dos

Sosa ha sobrevivido a dos redadas. "La primera fue el 17 de diciembre del año pasado. Cuando nos disponíamos a ir a dejar a nuestros hijos a la escuela, llegaron a casa los agentes de inmigración acompañados por policías y se llevaron a mi esposa Marisela. Ella ahora está en Managua y yo vivo con mis hijos estadounidenses aquí, porque ellos son de aquí. Hablo todos los días con mi esposa, pero no es lo mismo. Es muy difícil para mi y muy terrible para mis hijos".

Sosa entró a Estados Unidos antes del 1 de diciembre de 1995 y se acogió a la Ley NACARA, que protegió a miles de centroamericanos y cubanos indocumentados, quieres lograron la codiciada tarjeta verde (green card). Pero por dificultades para conseguir documentos que probaran que había ingresado al país antes de la fecha señalada por el beneficio migratorio, el caso se complicó hasta que en 2006 un juez dictó una orden de deportación para él y su esposa.

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"Fue un error terrible. Buscamos abogados y apelamos, pero el caso no fue reabierto. Después arrestaron a mi esposa y la deportaron, y eso fue como si me quitaran algo dentro de mí. No digamos mis hijos, que ni pueden hablar de eso porque revientan en llanto".

Por un pelo

En la víspera del fallo de la Corte Suprema, Sosa literalmente "escapó de las garras" del servicio de inmigración. "El día antes, como a la misma hora en que arrestaron a mi esposa y cuando alistaba a los niños para ir a la escuela, llegaron los de la inmigración a mi casa. Los vi de reojo y cerré la puerta. Le dije a mis hijos que no le abrieran a nadie y me escapé. Le pedí a unos amigos que luego fueran por ellos y de nuevo los tengo conmigo. Usted no sabe lo que se siente", dijo. "Usted no sabe el dolor que uno lleva por dentro. ¿Y sabe usted que son miles, casi tres millones de niños estadounidenses que viven la misma situación que mis hijos?", preguntó.

Una de las respuestas que busca Sosa la dio el dictamen de la Corte Suprema de Justicia del 22 de abril. "Miles de inmigrantes como él, que tenían las esperanzas perdidas, podrán buscar un abogado que les tome sus casos y solicitar una reapertura para que un juez de inmigración revise sus peticiones y antecedentes. Y mientras lo revisa, las ordenes de deportación quedarán temporalmente suspendidas hasta que se dicte un fallo", explico Sándigo.

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Tras una pausa, la activista dijo: "lastima que el dictamen llegó después de la deportación de Marisela, la esposa del señor Sosa".

Sosa apuntó que su hija Cecia, de nueve años, todos los días revisa el correo en busca de noticias de su madre, y que su hijo Ronald, de 12 años, está traumatizado a causa de las dos redadas hechas por agentes federales de inmigración en su casa.

"Lo bueno de todo esto es que podré salir de mi escondite, pedirle a un juez que vea mi caso y probarle la necesidad que tengo de quedarme con mi familia en Estados Unidos", concluyó.

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