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Campaña por reforma amplia

Campaña por reforma amplia

Invertirán unos $100 millones en promover respaldos a la reforma migratoria que incluya una vía de legalización.

En busca de soluciones

NUEVA YORK - Un organismo, encabezado por un renombrado estratega de los medios informativos de Estados Unidos, anunció el martes el lanzamiento de una campaña multimillonaria que buscará crear consciencia entre los estadounidenses acerca de la contribución que realizan los inmigrantes a la economía, reportó The Associated Press.

Mexicans & Americans Thinking Together (MATT.org) hizo el anuncio durante su Segunda "Mesa Redonda sobre Soluciones de Inmigración", realizada en Las Vegas.

La entidad es encabezado por Lionel Sosa, a quien algunos medios de prensa han dado el mérito de conseguir la mitad de los votos hispanos que obtuvo el presidente George W. Bush en los comicios de 2000 y 2004.

En un comunicado de MATT.org, Sosa dijo que "el propósito de esta iniciativa en varias etapas es encontrar el mensaje positivo en favor de la inmigración, que responderá al mensaje divisionista promovido por los grupos contrarios a la inmigración (ilegal), y llevar a la postre a que el gobierno actúe".

Sosa agregó que "este nuevo mensaje será la pieza central de una campaña de medios que esperamos alcance el nivel de gasto de las campañas presidenciales, quizás incluso $100 millones".

Necesitan respaldos

De acuerdo con los planes de Sosa, la campaña sería lanzada "posiblemente en los próximos tres meses".

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El empresario y activista convocó a empresas y organismos afines a ayudar en el proyecto.

Entre esas compañías podrían figurar muchas de sectores como el agrícola o el de la construcción, que dependen en buena medida del trabajo de los inmigrantes, incluidos los indocumentados, y que en los últimos años han advertido que si el Congreso no aprueba una reforma migratoria, la crisis de trabajadores causará serios problemas a la economía de Estados Unidos.

Escasez de trabajadores

El anuncio de MATT.org se registra una semana después de que el presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, Thomas Donohue, pidió al legislativo que pruebe una reforma migratoria que responda a las necesidades de la economía, porque "el país necesita trabajadores".

"Necesito a estos trabajadores (inmigrantes). Es hora de una reforma que protege nuestras fronteras y garantiza la mano de obra que necesitamos para el crecimiento de nuestra economía", dijo Donohue durante un discurso en Washington.

El empresario advirtió que el país afronta grandes retos laborales en los próximos años que requieren acción inmediata: 77 millones de personas que nacieron en 1946 y 1964 y que ingresan ahora en la edad de jubilarse, y una "grave escasez" de científicos, ingenieros y trabajadores en el sector tecnológico.

Agregó que "los cultivos se están pudriendo en los campos porque no hay nadie disponible para las cosechas", por lo que la inacción del Congreso en la reforma migratoria "es inaceptable".

Asignatura pendiente

El debate de la reforma migratoria fracasó en el Senado el 28 de junio del año pasado y quedó como asignatura pendiente para 2009 o 2011, según legisladores demócratas y republicanos.

Donohue reconoció que en 2008 "no vamos a conseguir la aprobación de un amplio programa de inmigración, pero al menos necesitamos responder a las necesidades del sector agrícola".

Apuntó que la escasez de mano de obra en los sectores agrícola y de alta tecnología podría tener graves consecuencias para la economía nacional.

El presidente de la cámara explicó que ha escuchado anécdotas de agricultores de California que "están arrendando terrenos en México, para luego exportar los productos" a Estados Unidos.

"No necesitamos ese tipo de situaciones", enfatizó, tras asegurar que "tenemos a todo un equipo que continuará presionando sobre estos asuntos".

Debates inconclusos

En los últimos tres años el debate de la reforma migratoria ha sufrido dos importantes derrotas en el Congreso.

El primer fracaso ocurrió el 3 de junio de 2006, cuando el entonces liderazgo republicano canceló el nombramiento del Comité de Conferencia que debía armonizar dos leyes aprobadas, una por la Cámara de Representantes -el 16 de diciembre de 2005- y otra por el Senado -el 25 de mayo de 2006-.

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El proyecto de la Cámara de Representantes, respaldado principalmente por republicanos, criminalizaba la estadía indocumentada y negaba la legalización de los 12 millones de indocumentados en el país.

Plan amplio

El proyecto de reforma del Senado, en cambio -aprobado la tercera semana de mayo de 2006-, incluía un programa de legalización sobre la base de un sistema que dividía a la población indocumentada en tres grupos y a cada uno de ellos los trata de manera diferente.

  • Grupo 1. Lo integraban indocumentados que llevaban cinco años o más en el país. Ellos accederían a una residencia temporal de seis años y luego a la residencia permanente. Once años más tarde podrían solicitar la ciudadanía. Se beneficiarían 7.8 millones.
  • Grupo 2. Lo integraban indocumentados que llevaban más de dos años y menos de cinco en el país. Ellos deberían registrarse en un puesto fronterizo y calificarían para un permiso temporal de trabajo hasta que cumplan cinco años de estadía. Se beneficiarían 3.5 millones.
  • Grupo 3. Lo integraban indocumentados que llevaban menos de dos años en Estados Unidos, quienes no calificarían paran ningún tipo de beneficio y deberían irse del país. Afectaría a 1.4 millón.

La última batalla

La tercera semana de mayo de 2007 una comisión tripartita integrada por representantes demócratas, republicanos y de la Casa Blanca anunciaron la elaboración de una nueva propuesta de reforma que incluía, entre otras recomendaciones, una compleja vía de legalización para indocumentados que se encontraban en Estados Unidos desde el 1 de enero de 2007 y carecieran de antecedentes criminales.

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El Senado inició el debate el 21 de mayo, pero el 28 de junio la propuesta sucumbió ante la falta de apoyo de ambos partidos.

El plan, basado también en un fuerte componente de seguridad nacional para poner fin al tráfico ilegal, recomendaba una vía de legalización que anexaba una residencia temporal de tres años, verificación de identidad, multa de $13,500 por persona y un trámite consular en el país de origen para recibir la residencia permanente.

Guerra de enmiendas

El último día de debate y previo a la votación final en el Senado, había más de 50 enmiendas al proyecto.

La mayoría recomendaba eliminar beneficios –como la vía de legalización- y abogaban por severos sistemas de control y seguridad para detener y deportar a los millones de indocumentados.

Dan Stein, presidente de la Federación para la Reforma de Inmigración en Estados Unidos, que exige restricciones a la inmigración indocumentada, señaló que su grupo planea responder con una campaña contraria a la que promoverá MATT.org, dijo el martes The Wall Street Journal.

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