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Test Drive Chevrolet Camaro ZL1 convertible 2014

El Camaro ZL1 es la reinterpretación “extrema” del afamado auto deportivo de Chevrolet, y es el mejor Camaro que hay.
9 Oct 2015 – 10:37 PM EDT
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Pareciera que hoy en día los autos deportivos ya no son suficientemente deportivos, hay que hacer una versión todavía más rabiosa y extrema para que se pueda tomar en serio. Por algún extraño motivo 400 caballos de fuerza ya no son suficientes y ahora parece que el número mágico se acerca más a los 600 hp.

El Camaro ZL1 es justo eso, la reinterpretación “extrema” del afamado auto deportivo de Chevrolet. Esta versión sigue siendo la más potente, dejando atrás a sus hermanos Z28 y SS de manera considerable. El motor es el mismo V8 de 6.2 litros que equipa el SS pero en esta versión cuenta con un supercargador que le ayuda a inyectar aire a la cámara de combustión para entregar 580 caballos de fuerza.

Nuestra unidad de prueba transmitía la potencia a las ruedas traseras por medio de una caja de 6 velocidades automática con modo manual. A pesar de que al ponerla en modo Sport hace su trabajo de manera más que competente, nos preguntamos qué está esperando GM para desarrollar su propia caja de doble embrague y así poder aprovechar al máximo el motor.

La versión convertible del ZL1 cuenta con un chasis reforzado para compensar la pérdida del techo, pero aun así se siente un poco más endeble, precio que hay que pagar por tener miles de kilómetros de espacio para la cabeza, y mejor aún, para poder escuchar ese motor en toda su gloria. El sonido que emite el V8 en el ZL1 es el que nos gustaría escuchar en todas las versiones. ¡Así debe sonar un Camaro!

El habitáculo es igual al de otras versiones salvo el uso de algunos materiales diferentes como recubrimientos de alcántara y algunos emblemas ZL1 repartidos por la cabina. El diseño interior sigue siendo el mismo de antes con la pantalla central de 7 pulgadas siendo el punto focal de la consola central y los cuatro medidores retro enfrente de la palanca de velocidades.

El espacio trasero sigue siendo marginal y sólo se usará en situaciones extrañas ya que dos adultos irán algo apretados, nada recomendable para viajes largos. La cajuela es de buen tamaño pero sufre por el espacio de entrada, y con el techo guardado se reduce bastante. Básicamente nos da a escoger entre llevar equipaje o disfrutar de la carretera a cielo abierto. Un buen punto medio sería una escapada de fin de semana con poco equipaje.

El diseño exterior tuvo la misma puesta al día que el SS: parrilla y faros delanteros más afilados, nuevo cofre y nuevos faros traseros. En este caso también se tuvo que modificar la fascia deportiva delantera que le sigue dando ese aspecto más agresivo al ZL1.

El ZL1 toma prestada la magnífica suspensión magnética del Cadillac CTS-V y del Corvette ZR1, convirtiéndolo en un auto polifacético. La suspensión magnética tiene 5 diferentes modalidades que se combinan con el control de tracción y estabilidad y van desde piso mojado hasta ayudar en lo mínimo posible en la pista, sin olvidar el poder desconectar todo y dejarnos solos al control de esta bestia.

La manera más rápida de darle la vuelta a un circuito es con el control prendido pero en modo 5, con las ayudas al mínimo, aunque algunos puristas preferirán hacerlo sin niñeras, teniendo como único control de tracción a su pie derecho.

Es importante mencionar que a pesar de ser un auto predecible, sigue siendo violento y no tan fácil de controlar. Hay que tener manos seguras y saber lo que se está haciendo para poder darle rienda suelta al Zl1, pero la verdad no esperábamos menos de un auto como este.

El Zl1 no sólo es el Camaro de producción más potente que ha hecho Chevrolet, también sigue siendo el mejor.

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