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Prueba de manejo Chrysler 300C 2014

El 300C representa un tercio de la gama de productos de una de las marcas más importantes del mundo.
9 Oct 2015 – 10:36 PM EDT
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Chrysler es una de las marcas más importantes del mundo, sin embargo lleva ya algunos años con sólo tres productos en el mercado. Seguramente esto se debe a que prefieren tener pocos productos buenos que muchos a medias.

Uno de estos tres es el 300, el buque insignia de la marca desde hace ya algunos años se actualizó hace poco y ofrece opciones para diferentes consumidores.

El diseño sigue siendo uno de sus puntos fuertes ya que aunque es un sedán familiar, es muy diferente a todo lo demás. Su cintura alta y ventanas chicas le dan un aspecto sumamente musculoso. La nueva parrilla le da un aspecto más moderno sin ser muy diferente y sigue teniendo un porte bastante específico.

El interior también cambió y se puso al día con la nueva pantalla en la consola central. Los relojes siguen teniendo un aire retro y los controles están a la mano y son fáciles de usar.

La posición de manejo es buena y a pesar del tamaño de las ventanas, la visibilidad es bastante buena en todas direcciones. El espacio trasero es generoso y la cajuela es bastante grande, como en cualquier buen sedán americano. Los acabados y el ensamble son buenos pero hay algunos materiales que todavía pueden mejorar un poco, como la “madera” de la consola central y las puertas.

El motor que del 300C ahora es el Pentastar V6 de 3.6 litros con 290 caballos de fuerza que viene acoplado a la nueva transmisión automática de 8 velocidades… sí, ocho.

De hecho esta caja es el nuevo elemento más importante del 300C. Producida por ZF, Chrysler firmó un acuerdo para poder producirlas bajo la tutela de la marca alemana por lo que Grupo Chrrysler el primer americano en equiparla.

Los cambios son rápidos pero no bruscos. La computadora está programada para obtener mejor consumo más que para exprimir los caballos de motor. A diferencia de otras marcas que utilizan estas cajas (BMW) en el 300C no encontramos manera de modificar el comportamiento de la caja, por lo que se siente que el auto podría ser un poco más rápido, pero se sacrifica el desempeño por el consumo.

A pesar de esto, gracias al gran número de marchas, la caja puede mantener al motor en la parte alta del tacómetro dependiendo de nuestro uso del pedal del acelerador. Teniendo tantas velocidades de dónde escoger es mucho más fácil que se mantenga donde deseamos con solo mover el pie derecho un poco para arriba o abajo.

La puesta a punto de la dirección es cómoda y hay que recordar que es un auto grande y pesado. Absorbe muy bien las irregularidades del  asfalto y se siente cómo un sedán americano debe sentirse: cómodo y grande.

Si se le exige no lo hace mal, muestra subviraje por el peso que lleva en eje delantero pero la tracción trasera nos ayuda a corregir este problema si se desconecta el control de tracción, en caso de no hacerlo él mismo nos mantendrá protegidos. La dirección es suave y se siente un poco lenta al hacer maniobras de emergencia, pero es más la sensación que da gracias a lo suave que es,  que la velocidad real a la que reacciona.

El 300C representa un tercio de la gama de productos de una de las marcas más importantes del mundo, y hace su trabajo muy bien al ofrecer algo diferente con un sabor clásico. Un sedán americano bien hecho con estilo familiar pero diferente.

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