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Prueba de manejo Chevrolet Cruze Turbo 2014

Aunque ya va de salida, la primera generación del Cruze ha demostrado ser todo un éxito para General Motors.
5 Jun 2014 – 05:32 PM EDT
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Chevrolet ofrece cada vez más opciones en los segmentos de autos compactos y aunque el Cruze ya tiene varios años en el mercado, la versión Turbo lo hace un auto diferente.

La actual generación del Cruze ya se encuentra de salida por lo que una última actualización no le vino nada mal al auto, sobre todo en el apartado mecánico.

En cuanto a diseño el auto es básicamente el mismo. Pequeños detalles como los rines negros harán más fácil diferenciarlo. Fuera de eso el auto es básicamente igual, las mismas líneas agresivas que ya conocemos complementados por los faldones que le dan al auto una postura muscular. La línea de la cintura sube conforme recorre el auto hacia atrás para dar la apariencia que está agazapado y los vértices angulados de la parte trasera que le dan un carácter propio.

En el interior también encontramos más de lo mismo, lo cual es bueno. El espacio es bueno para cuatro adultos y aunque cinco caben bien, los viajes largos se sufrirán. El espacio de carga es bueno para un sedán de su tamaño, perfecto para familias pequeñas.

La calidad de los materiales sigue siendo mucho mejor de lo que se podría esperar del segmento, al igual que el ensamble. Se nota un estándar de calidad mundial en este auto ya que se fabrica en varios puntos alrededor del mundo y en todos se presta la misma atención al detalle.

El diseño del interior siempre ha sido uno de los puntos fuertes del Cruze. Su consola central domina el habitáculo y divide de manera agradable las plazas delanteras. Los asientos son cómodos y aunque no tienen mucho soporte lateral tienen buena altura y la posición de manejo es cómoda.

La diferencia principal en esta nueva versión es el motor. La planta de poder de esta nueva versión es un 1.4 litros turbo de 138 caballos de fuerza. Sí, tiene exactamente los mismos que el 1.8 litros, pero la menor cilindrada le permite un menor consumo, sobre todo cuando estamos atorados en el tránsito.

La entrega del motor es muy buena y aunque no es nada deportivo, el Cruze se siente como un auto más ligero y ágil cuando equipa este nuevo motor. La caja de cambios automática de  6 velocidades hace bien su trabajo y generalmente busca obtener el mejor rendimiento posible del motor.

A pesar de su kit deportivo con faldones, alerón y rines negros de 17 pulgadas, el Cruze no es un auto deportivo por ningún motivo. El motor turbo le ayuda a ser un auto más ágil en parte por el mayor torque y en parte por la manera en la que entrega los caballos de fuerza.

La dirección es buena y la retroalimentación de la misma es muy aceptable al transmitirnos lo que está pasando entre las llantas y el asfalto. Es mejor dejar la caja en modo automático y dejarla hacer su trabajo ya que en modo manual se siente un poco lenta y es difícil saber el momento exacto para cambiar las velocidades y exprimir el pequeño motor lo más posible.

La suspensión tiene una puesta a punto bien balanceada que aunque muestra subviraje al manejar en el límite, es cómoda y está bien pensada para el manejo citadino, el cual es su principal propósito.

Aunque ya va de salida, la primera generación del Cruze ha demostrado ser todo un éxito para General Motors, y estas pequeñas mejoras lo hacen cada vez un auto más atractivo. Sólo podemos esperar que siga mejorando en la siguiente generación que llegara en el futuro cercano.

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