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Ford Mustang Shelby GT500 2014

Se agradece que haya autos como el GT500 que mantengan viva la actitud desenfadada de lo que un verdadero muscle car debe ser.
9 Oct 2015 – 10:38 PM EDT
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Potencia, potencia y más potencia. Parece que esto es lo único en lo que estaban pensando los ingenieros de Ford cuando les encomendaron hacer la versión más extrema del Mustang, el problema es que puede ser que hayan exagerado un poco.

El Shelby GT500 es el Mustang más potente jamás creado, es más, equipa el motor V8 de producción más potente en el mundo. Sus 662 caballos de fuerza hacen de este auto una verdadera bomba en el asfalto.

La carrocería sufre importantes modificaciones no solo para darle una apariencia más agresiva, sino también para mejorar la refrigeración de sus diferentes componentes y mejorar su comportamiento dinámico.

Aparte de la estética más agresiva gracias a las salpicaderas ensanchadas y su menor distancia al piso, el GT500 también tiene modificaciones importantes en el interior. La tapicería es exclusiva y detalles como las cobras en los respaldos de los asientos nos recuerdan a qué nos estamos subiendo. La palanca de velocidades con pomo blanco y recorrido corto es dura pero precisa, no desliza fácilmente, pero es fácil encontrar cada marcha.

La computadora de abordo no solo nos da información de viaje como economía de combustible, tiempo y distancias recorridas, también cuenta con un modo de carreras que incluye un acelerómetro para medir las fuerzas G y tiempos de aceleración o vuelta de un circuito.

Afortunadamente cuenta con “launch control” para poder acelerarlo desde cero sin tantos problemas, una de las cosas que nos gustaron mucho es que este sistema es completamente regulable: podemos seleccionar a cuantas revoluciones por minuto queremos que se detenga el acelerador para después sólo quitar el pie del pedal del embrague y el auto saldrá disparado. También este sistema se puede prender con solo apretar un botón en el tablero, no es necesario entrar a la computadora y buscarlo entre todas las opciones y menús existentes.

Otro detalle interesante es que sólo se puede utilizar una vez que el auto está en temperatura óptima, sabremos cuando esto suceda ya que el tacómetro mismo se ilumina sólo hasta 6 mil revoluciones cuando está frío y dicha iluminación sube a 7500 una vez que ya está en temperatura de operación óptima.

La potencia no es lo único poco creíble de este V8, el sonido que emite el V8 super cargado de 5.8 litros no es solo embriagante, también es por demás adictivo. La combinación del sonido de escape del enorme motor americano con el silbido del supercargador crea una combinación poco común y difícil de olvidar.

El sonido, la brutal aceleración y la estética agresiva hacen del GT500 el Mustang favorito de quien lo ve pasar, pero no de quien lo maneja. Lamentablemente pareciera que es demasiada potencia para el chasis de este auto. El Mustang es un buen auto deportivo, pero esta generación todavía sufre de algunas limitantes tecnológicas que no le permiten manejarse igual que los deportivos de otras marcas. Evidentemente este auto no intenta competir contra los europeos ya que pertenece a otra raza, pero incluso entre los “muscle cars” más atrevidos, el GT500 parece haberse excedido.

500 caballos de fuerza parece ser el límite natural del chasis del Mustang, es la cantidad tope con la que se puede aprovechar el auto, y la versión Laguna Seca lo demuestra al ser el mejor Mustang que hay actualmente en el mercado. La combinación de 662 caballos de fuerza con un chasis que tiene eje rígido en la parte trasera y llantas traseras demasiado delgadas para esa potencia (285 mm) lo convierten en un auto prácticamente inmanejable a altas velocidades. No importa si tenemos todas las asistencias prendidas, el GT500 no está dispuesto a dejarse domar.

Se agradece que haya autos como el GT500 que mantengan viva la actitud desenfadada de lo que un verdadero muscle car debe ser, pero seguramente se podría haber obtenido sin exagerar tanto. La nueva generación del Mustang cuenta con un chasis más moderno que seguramente podrá controlar mejor los 660 caballos, pero por lo pronto nos podemos conformar con verlo acelerar en línea recta y escuchar ese increíble motor gritar como adolescente en concierto de rock.

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