null: nullpx

BMW Z4 35 iDriveS Pure Traction 2014

El Z4 es lo suficientemente cómodo para ser un auto que se use todos los días pero queda mejor como auto de fin de semana.
27 Mar 2014 – 07:35 PM EDT
¡Nuevo!

Presiona aquí para reaccionar

Reacciona
Comparte

El segmento de los roadsters Premium es uno muy competido, en gran medida debido a la poca oferta que hay en el mercado. BMW cuenta con uno de los pocos ejemplares de este segmento y aunque ya se le empiezan a notar los años, sigue siendo un excelente vehículo que entrega todo lo que promete.

Motor delantero, tracción trasera, cielo abierto, la premisa de por sí ya es buena. Si le agregamos un motor de seis cilindros en línea turbo con 330 caballos de fuerza, caja de cambios de doble embrague y un sistema de escape que entregue uno de los mejores sonidos de un seis cilindros en el mercado, obtenemos un BMW Z4 3.5 iDrive.

Extras como el volante, rines especiales, calipers de frenos, estribos y suspensión más baja los conseguimos con el paquete M sport. Los interiores con vivos en alcántara naranja y el color de la carrocería en naranja Valencia nos avisan que se trata de una unidad equipada con el paquete Design Pure Traction. Al final el nombre queda un poco largo, pero el auto lo merece.

El Z4 combina lo mejor de dos mundos al tener un techo duro retráctil. En alrededor de 20 segundos el auto se convierte de un coupé a un deportivo sin techo y una de las ventajas es que al ser un roadster se pensó así desde el origen por lo que no tiene refuerzos innecesarios en la carrocería.

El habitáculo puede parecer pequeño pero en realidad es de muy buen tamaño. La posición de manejo es fácil de encontrar y los dos ocupantes que puede llevar viajarán bastante cómodos. La cajuela tiene muy buen espacio y aunque este se reduce con el techo abajo, sigue siendo capaz de guardar más de lo que creemos. Más que la falta de espacio con el techo guardado, el problema principal es el acceso a la cajuela ya que se reduce considerablemente.

Gracias a la gestión electrónica de la suspensión y de la caja de velocidades, el Z4 puede pasar de un Gran Tourer sumamente cómodo para viajes largos en carretera a un auto de pista. Cuando todo está en posición “normal” el manejo del auto es cómodo. Cuando se cambia a modo “Sport” todo cambia: la reacción del acelerador y la dirección son más rápidos, la suspensión es más firme y la caja camba de marchas más rápido y a un régimen más alto.

La caja DKG de doble embrague también tiene cambios manuales, los cuales se recomiendan cuando se planea manejar en un circuito.

El aumento de potencia parece no ser tanto, pero esos 30 caballos de fuerza más hacen que se sienta más ágil si no más rápido. La mejor aceleración lo convierte en un auto que responde mejor al acelerador. Puede no ser mucho, pero lo preferimos ampliamente.

El comportamiento dinámico del auto está muy bien balanceado gracias a su distribución de peso 50/50. Presenta muy poco subviraje y es fácil de corregir utilizando la potencia que va a l eje trasero. La dirección es precisa y la trompa apunta muy bien en las curvas. La retroalimentación del suelo al volante es muy buena sin ser intrusiva y la sensación general que da es que uno trae el coche puesto más que ir subido en él.

Aunque el Z4 es lo suficientemente cómodo para ser un auto que se use todos los días, la versatilidad que da este segmento no es la mejor, por lo que queda perfecto como segundo auto, como auto de fin de semana en el que nos podemos escapar de las preocupaciones del día a día.

Reacciona
Comparte
RELACIONADOS:Pruebas de Manejo
Publicidad