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Préstamos del día de pago

Préstamos del día de pago

La crisis económica en Estados Unidos ha reavivado el debate sobre los préstamos de corto plazo, con altas tasas de interés.

Una opción para los pobres

La restricción del crédito y el alto índice de desempleo entre hispanos y negros en Estados Unidos han reavivado el debate sobre los préstamos de corto plazo, con altas tasas de interés, que permiten a muchos sobrevivir económicamente hasta que llega el cheque a fin de mes.

Si bien existen críticas acerca de estos préstamos, considerados usureros por el alto tipo de interés que cobran, en algunos casos un 400 por ciento anual, los promotores defienden que es una opción necesaria para los más pobres.

La Coalición de Servicios Financieros Comunitarios (CFSA, por su sigla en inglés), indicó hoy en un comunicado que "muchos de estos negocios están ubicados en las comunidades latinas y las familias trabajadoras usan estos servicios financieros si necesitan un préstamo rápido para pagar sus cuentas".

Los "préstamos del día de pagos" o payday loans, denominados así porque permiten a los más pobres subsistir hasta el día de cobro, en que lo han de devolver con creces, son un negocio de unos $45 mil millones anuales según la Coalición para Opciones Financieras, un grupo que representa a los prestamistas.

Negros y latinos

Un estudio de la Fundación Fannie Mae indica que estos prestamistas realizan cada año unos 280 millones de transacciones que les generan $78 mil millones en ingresos brutos y otros $5,500 millones por honorarios.

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En Estados Unidos unos 12 millones de familias -la cuarta parte de todos los hogares de bajos ingresos- no tienen un vínculo con una institución bancaria común. Dos tercios de esas familias son negros o latinos.

En marzo, cuando el índice de desempleo subió dos décimas al 5 por ciento de toda la fuerza laboral de Estados Unidos, el desempleo fue del 6.9 por ciento entre los hispanos y del 9 por ciento entre los negros.

400 por ciento de interés

En el "préstamo de día de pago" típico, el prestatario obtiene un promedio de entre $300 y $500, y el interés en general es del 15 por ciento cada dos semanas, esto es un interés anual que ronda el 400 por ciento.

"Muchos hogares pobres carecen de pericia financiera y corren el riesgo de caer en manos de prestamistas explotadores", opinó Nouriel Roubini, de la Escuela Stern de Negocios en Nueva York.

"Estas personas terminan atrapadas en deudas, con tasas de interés confusas y exorbitantes y el gobierno debería intervenir para impedir esos arreglos".

'Nadie debe meterse'

Por su parte Tyler Cowen, profesor de economía en la Universidad George Mason, de Virginia, cree que se trata de un problema de libertad individual y que si "hay adultos que deciden que pagarán lo que sea por el dinero, nadie debe inmiscuirse en sus asuntos".

"El gobierno no puede protegernos de toda forma posible de nuestra estupidez propia", añadió.

El estudio de Fannie Mae encontró que los consumidores de bajos ingresos acuden a esos prestamistas porque, a diferencia de las instituciones bancarias, les ofrecen servicios de acuerdo con sus necesidades.

Al igual que las más de 14 mil casas de empeño que operan en todo el país, las casi 22 mil oficinas de "préstamos de día de pago" están ubicadas con mayor frecuencia en los barrios pobres y en los alrededores de guarniciones militares.

Llenan un vacío financiero

Y la dificultad que encuentran los prestamistas para librarse de sus deudas la demuestra el hecho de que, en promedio, uno de cada cuatro de ellos toma préstamos entre 10 y 19 veces por año.

Pero Linda Medsker, una portavoz de la CFSA, sostiene que la clientela de estos prestamistas "es muy representativa de la clase media, y según encuestas encargadas por la coalición, los prestatarios ganan entre $25 mil y $50 mil dólares anuales".

El informe de la Fundación Fannie Mae reconoce que los prestamistas marginales han llenado un vacío en las necesidades financieras de hogares de bajos ingresos, al ofrecerles productos y servicios adecuados a sus necesidades.

El comunicado de la CFSA indicó que quienes demandan un control gubernamental de los prestamistas marginales "quieren quitarle la opción a los consumidores sin ofrecer otras".

"Si eliminan esta industria le quitan opciones financieras a los latinos", añadió.

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