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Del anonimato a los medios masivos: así funciona la maquinaria de teorías conspirativas llamada 'Q'

Este grupo pasó de estar en oscuros recovecos de internet a los mitines de campaña de Donald Trump. No creen que lo que ven esté sucediendo y consideran que hay poderes secretos tratando de dañar al presidente. Así se alimenta y crece esta maquinaria.
7 Ago 2018 – 08:31 AM EDT

En un país donde muchos no tienen problemas en seguir y promover teorías conspirativas, las nuevas plataformas de comunicación y hasta el máximo líder del gobierno están ayudando a darle visibilidad a ideas que antes eran fáciles de descartar por descabelladas y hasta cómicas, pero que hoy son potencialmente peligrosas.

Para ilustrar el fenómeno sirve un ejemplo de pocos días atrás: una frase preocupante que lanzó el presidente Donald Trump en un discurso frente a veteranos de guerra en Kansas City, Missouri.

"No crean la basura que ven de esta gente ¡Fake news! (...) Recuerden: lo que están viendo y lo que están leyendo no es lo que está sucediendo", dijo mientras hacía referencias a recientes negociaciones económicas.

Ese giro adicional de la retórica presidencial en su enfrentamiento con los medios de comunicación se produce justo cuando recientes eventos de su campaña han empezado a poblarse de un elemento novedoso: unos simpatizantes con carteles y camisetas con la letra 'Q'.

'Q' es un usuario (o varios) anónimo de internet que difunde teorías conspirativas sin sustento y que suelen presentar al presidente como alguien que lucha contra complots de diversa índole.

Si bien las teorías de la conspiración y las noticias falsas no son algo nuevo en internet, esta manifestación tiene elementos que la hacen particularmente preocupante.

Justo este lunes, se informó que Apple, Facebook y YouTube, habían eliminado páginas vinculadas con uno de los teóricos de la conspiración más conocidos de EEUU: Alex Jones, un ferviente defensor del Trump, quien tras su triunfo electoral lo llamó para agradecerle el apoyo recibido durante la campaña.


Las empresas de comunicaciones indicaron que, en decisiones que tomaron por separado, eliminaban el acceso a materiales de Jones por considerar que violaban sus políticas de libre expresión al incurrir en fomento de la violencia, discriminación y despotricar contra minorías e inmigrantes.

Pero, el que 'Q' haya traspasado los límites del mundo virtual para materializarse en los eventos de campaña del presidente o que los seguidores se manifiesten en redes sociales de gran público como Facebook o Instagram, es inquietante.

Inquieta sobre todo que desde la Casa Blanca se fertilice el terreno para que proliferen este tipo de grupos.

El absurdo mundo de 'Q'

'Q' nació en octubre del año pasado en canales de chat anónimos (de ahí QAnon) como 4chan y 8chan. Dice tener una credencial de seguridad del más alto nivel dentro de Departamento de Energía (conocida como Q), lo que le permitiría acceder a secretos de gobierno que luego comparte en forma de 'camino de migas de pan' con los seguidores, quienes elaboran teorías y las comparten.

Las historias falsas que circulan en QAnon son tan absurdas como que la investigación del ' Rusiagate' que conduce Robert Mueller en realidad no investiga la posible colusión con la campaña de Trump sino que está investigando a Hillary Clinton y Barack Obama. O que altas figuras demócratas manejan redes de tráfico de niños.

"Q", un nuevo grupo de teóricos de la conspiración que salió de la red para entrar a los eventos de Trump

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Expertos coinciden en que estas personas que creen y reproducen tales historias sin pruebas y que provienen de anónimos en parte están movidos por una enorme desconfianza en las instituciones y en los medios de información convencionales.

"Para los teóricos de la conspiración nada es lo que parece y hay desconfianza en lo que está delante de ellos", dice el experto en escándalos políticos y teorías conspirativas, Dereck Arnold, de la Universidad de Villanova, en Pennsylvania.

De acuerdo con Arnold, una conspiración se basa, por definición, "en la creencia de que un grupo de personas actúa en secreto para lograr algún fin malvado".

Las personas que creen en teorías de conspiración suelen desconfiar en el establishment político y el gobierno. "Y pueden usar (estas teorías) para mostrar por qué deben hacer frente al gobierno", añade.

El estímulo presidencial

Trump constantemente ataca a los medios de comunicación, que en EEUU no son meros informadores, sino históricamente han interpelado al gobierno y al poder en general.

Eso, sumado a la nueva ocurrencia de que lo que presentan los medios no es la realidad, suena a oídos de aquellos que desconfían de las instituciones (recordemos que Trump llegó a la política promoviéndose como el que viene a "drenar el pantano" de Washington) como una invitación a buscar 'fuentes alternativas de información'.

"Los creyentes en teorías conspirativas buscan evidencia de alguna manera ha escapado al control de las manos del malvado conspirador (en este caso los medios de comunicación) para mostrar 'lo que hay detrás de la cortina'", subraya Arnold.


Por eso, hay quienes señalan que este presidente supone un estímulo para estos grupos porque como nunca antes la Casa Blanca busca sembrar dudas sobre instituciones o cualquiera que dé información contraria a la que promover el presidente.

Por otra parte, Trump mismo tiene un historial público de apoyo a teorías conspirativas, como la que ponía en tela de juicio la nacionalidad del expresidente Barack Obama.

"Trump creó una oportunidad para que este tipo de ideas sean fácilmente propagadas, porque debido a esa desconfianza (en las instituciones) hay mucha gente está dispuesta a creer teorías descabelladas", indica a Univision Noticias Joan Donovan, investigadora especializada en manipulaciónde medios en Data & Society.

"En parte el discurso de Trump y su constante llamar a los medios 'fake news' mucha gente está buscando autoridad (informativa) en otras partes y terminan arrivando a este tipo de figuras como QAnon", detalla.

La seducción de 'Q'

Entidades como QAnon terminan siendo seductoras para muchos porque tienen ingredientes como el misterio o el supuesto acceso privilegiado a secretos en altas esferas. Muchos pueden encontrar en estas teorías una suerte de alivio a otras situaciones.

"Algunas personas creerán en teorías como QAnon en su necesidad de explicar eventos que escapan a su control, o alguna respuesta a la impotencia ya que esta podría ser una de las pocas veces en que estos individuos menos poderosos pueden 'tener posesión' de información importante o secreta", señala Arnold.

Hay quienes señalan que una parte del público que sigue a Trump (en perfil general, votantes blancos, de clases medias o trabajadoras) a menudo provienen de zonas socioeconómicas algo deprimidas y las teorías de conspiración pueden ayudarles a explicar aquello que les 'impide' estar en mejor situación.

"Las teorías de la conspiración son el mejor refugio para los que no tienen poder".

¿Cómicas o peligrosas?

Estas teorías conspirativas serían un cómico disparate si no fuera porque, en el fondo, son peligrosas.

El mejor ejemplo fue el 'Pizzagate': en diciembre de 2016 una pizzería cerca de Washington DC fue atacada por un hombre armado que leyó una noticia falsa pomovida por medios de ultraderecha en redes sociales que aseguraba que en el sótano del local operaba una red de trata de niños manejada por Clinton.

QAnon es potencialmente más peligroso debido a que ha salido ya de los rincones oscuros de los chats de internet a las plataformas mainstream como Facebook, Instagram o Twitter además de haber llegado a la agenda de los medios de comunicación nacionales.

"Ese modelo de multiplataforma para comunicarse hace que sea algo muy difícil de poner 'en cuarentena' para que no se propague", explica Donovan.

Ahora todas las miradas se posan en las compañías de redes sociales que están trabajando para frenar la propagación de noticias falsas, pero que también enfrentan un reto.

Un portavoz de Facebook explicó a Univision Noticias que tienen una batería de acciones para frenar estas acciones. De acuerdo con la información suministrada, solo entre enero y marzo de 2018, cerraron millones de cuentas falsas.

La empresa además elimina contenidos que violan sus estándares, como por ejemplo un grupo de Facebook administrado por personas que no usan sus identidades reales. Sin embargo, con el contenido que no viola directamente esas reglas, pero aun así son sospechosas, reducen su distribución para que menos personas las vean.

El portavoz señala que Facebook tiene sistemas que predicen si las historias pueden ser falsas mientras que los comentarios de usuarios que señalen sorpresa o incredulidad ante ciertas historias también los ayuda a detectar este material.

Pero más allá de esos esfuerzos, lo cierto es que por estos días parece haber una tormenta perfecta para los QAnon que riegan historias tan descabelladas como potencialmente peligrosas.

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