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¿Que los dragones no existen? Quizás quieras reconsiderarlo después de ver estas fotos

Pueden volar y hasta llorar sangre, unos tienen cuerpo escamoso y otros incluso, lleno de espinas. Existen múltiples especies de animales que parecen reptiles salidos de una historia de fantasía o de ciencia ficción pero que viven actualmente entre nosotros. Con la excusa del estreno de una de las sagas audiovisuales más seguidas en todo el mundo “Juego de Tronos”, los invitamos a descubrir algunos de los dragones de hoy.
Publicado: 07 Jul | 06:58 PM EDT
¿Que los dragones no existen? Quizás quieras reconsiderarlo después de v...
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El basilisco de doble cresta (Basiliscus plumifrons) parece una versión miniatura de las criaturas mágicas. Originaria de Centroamérica, se la encuentra en bosques desde Honduras hasta Panamá. A estos lagartos se les dice que son las “Lagartijas Jesucristo” ya que, si deben escapar de un depredador o perseguir su propia presa, frecuentemente corren sobre sus dos patas traseras -como un bípedo-; y si hay agua en su camino, son capaces de caminar sobre ella, especialmente los ejemplares más pequeños. Individuos más grandes, eventualmente se hunden y continúan a nado. Logran este acto ‘milagroso’ gracias a la combinación de su velocidad con tener sus patas traseras palmeadas, es decir, con membranas entre sus dedos. Foto: iStock | Univision
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El dragón de Komodo (Varanus komodoensis) es la especie de lagartija más grande del mundo. Llega a medir hasta 3 metros de largo y pesar unas 364 lbs (165 kg). Se los encuentra en la isla del mismo nombre, Komodo, perteneciente a la República de Indonesia, como también en otras islas de la misma cadena. El gran tamaño de su cuerpo escamoso, sumado a su porte robusto y lengua bífida, son los que le dan la semejanza a las míticas bestias que inspiraron su nombre.
Este reptil es un depredador carnívoro que come desde cabras hasta ocasionalmente un búfalo. Posee unas glándulas venenosas en su boca que, al morder a su presa, inyectan un anticoagulante que ayuda a matar a la presa. Por años se teorizó que paraliza a sus presas gracias a las bacterias en su saliva pero eso no está comprobado.
Foto: iStock | Univision
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Los dragones de mar, y en particular los dragones de mar foliáceos (Phycodurus eques) no podrían haber sido nombrados de forma más correcta. Es esto exactamente a los que se asemejan. Pertenecen a la misma familia que los caballitos de mar pero estos son bastante más grandes, alcanzando hasta los 50 cm de longitud en algunos casos. Sus ornamentas son una forma de camuflaje para parecerse más a las algas que los rodean y, a diferencia de los hipocampos, no tiene la capacidad de agarrarse de ellas enrollando su cola. Pero sí al igual que estos, son los machos los que ‘paren’ las crías. Foto: iStock | Univision
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No resulta difícil ver de donde sacaron la inspiración quienes inventaron el mito de los dragones. Este espécimen parece sacado de un cuento fantástico pero es muy real aunque mucho más pequeño que las bestias ficticias. El diablo espinoso (Moloch horridus), autóctono de Australia, usa sus espinas, que son escamas modificadas, para a desalentar cualquier posible depredador que quisiera metérselo a la boca. Esto es si siquiera lo encuentran, ya que su camuflaje es excelente y tiene la capacidad de cambiar el tono de su piel según dónde se encuentra. Estos reptiles de aproximadamente 8 pulgadas de largo, tienen la capacidad de ‘beber’ a través de su piel, una adaptación para aprovechar al máximo las limitadas oportunidades de encontrar agua en los desiertos donde habitan. Foto: iStock | Univision
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Aunque parece una versión menos vistosa del dragón anteriormente presentado, el lagarto cornudo (diversos especímenes del género Phrynosoma), además de también tener escamas modificadas en forma de cuerno y habitar los desiertos (pero este en los de Norteamérica), tiene un par de características especiales propias que merecen mención. Por un lado, son también llamados llora-sangres, ya que tienen un mecanismo de defensa por el que lanzan un chorro de sangre desde su ojo para ahuyentar a un posible depredador si éste intenta llevárselo a la boca. Esta sangre además de desconcertar al atacante, tiene un sabor desagradable que les desalienta también. Por otro lado, otra adaptación para sobrevivir es que acostumbran inflar su cuerpo para parecer más grandes y pinchudos y si esto no funciona, así mismo se aplanan aún más pegados al suelo para dificultar que siquiera lo puedan recoger. Foto: iStock | Univision
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Foto: Giphy | Univision
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Esta criatura que parece un dragón volador diseñado por un artista abstracto, es un juvenil de una babosa de mar de la especie Pteraeolidia ianthina al que se le da el nombre común de dragón azul. Sus adultos, también parecen dragones pero más del tipo del de ‘La historia sin fin’ o los dragones de festivales chinos, ya que lucen como una larga hilera de segmentos repetidos con esta misma forma. Este molusco marino es de tan solo unos pocos centímetros de largo pero puede infligir una picadura dolorosa para los humanos a través del mismo mecanismo con el que pican las medusas. Se encuentran en las aguas de Australia y parte de su coloración se debe a algas de las que se alimentan, que siguen fotosintetizando aun dentro de su cuerpo translúcido. Foto: Kehan Harman/Flickr | Univision
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El lagarto de gorguera (Chlamydosaurus kingii) podría decirse que es una mezcla entre un dragón y un dinosaurio. Oriundo del norte de Australia, este reptil carnívoro de tamaño mediano, unos 3 pies de largo, es inconfundible con otra especie. Tiene un ‘collar’ de piel que despliega en una de dos ocasiones: Cuando se siente amenazado se alza sobre sus patas traseras y expande ese pliegue de piel luciendo así más grande y, a su vez, abre su boca mostrando el amenazante amarillo chillón de su interior con un siseo. Si eso no desalienta a su amenaza, pues salen corriendo en zig zag con boca y cuellos abiertos y todo. Los machos también despliegan su collar como parte de su danza de cortejo para atraer a la hembra mientras bailan uno alrededor del otro. Foto: iStock | Univision
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Algunos podrían considerar a este dragoncito acuático hasta simpático ya que parecería estar sonriendo constantemente. El axolote (Ambystoma mexicanum) también llamado salamandra mexicana, es un anfibio, pero a diferencia de los demás de esta clase, viven completamente en el agua. Su característica predominante son lo que parecen cuernos a los costados de su cabeza pero en realidad estas son sus agallas, que en vez de estar hacia adentro, son exteriores. A través de estas estructuras es que intercambian gases y así pueden respirar. Estas y la forma de su cola son características de larva que retienen a lo largo de su vida adulta. También, antes de alcanzar la madurez son particularmente llamativas porque son de color claro blanquecino y se ve la circulación roja en sus branquias. Cuenta la leyenda que esta criatura era un Dios azteca que se disfrazó de salamandra para evitar su sacrificio. Foto: Darwin Initiative/Flickr | Univision
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Estos sí son los auténticos dragones voladores, o al menos así les dicen a las lagartijas del género Draco (que, de hecho, significa dragón en latín). No solo llevan este nombre sino que también vuelan… bueno, en realidad planean. Estas lagartijas pueden desplazarse en el aire entre árboles por hasta 100 pies de distancia. Es más, pueden saltar, darle la vuelta al mismo árbol por el aire y volver a aterrizar donde estaban. Cuando en lucha territorial, los machos frecuentemente se persiguen por el aire. Todo esto es posible porque tienen un gran pliegue de piel debajo de las extremidades anteriores que se despliega al abrirlos y le dan resistencia al viento como un ala. Foto: A.S.Kono (Own work)/Wikicommons | Univision