publicidad

El agua, símbolo de riqueza

El agua, símbolo de riqueza

Hasta ahora, la posesión de tierras es un símbolo de riqueza, sin embargo, pronto podría ser el agua lo que valga más.

Haz fortuna con agua

Hasta ahora, uno de los principales símbolos de riqueza era la posesión de tierras: un terrateniente, por lo general, era -es- un hombre rico; las cosas, sin embargo, se están poniendo de una manera que va a hacer que, al final, no sea símbolo de riqueza la posesión de tierra, sino la de agua.

Aguatenientes. De esto saben algo ya en lugares como las españolas islas Canarias. Hoy se nos dice miles de veces al día que el agua es un bien escaso, que hay que saber administrar.

Eso vale para el personal de a pie... porque si es usted propietario de un manantial que funcione decentemente, habrá hecho su fortuna.

La gente bebe agua. Es más, las campañas publicitarias insisten en la necesidad de beber dos litros, medio galón, al día.

Si uno tiene sed, es una cantidad razonable. Si no... un tormento, porque lo de tomarse un vaso de agua como medicina debe de ser muy poco agradable.

Todos beben agua

La gente bebe agua, decimos. Proliferan las imágenes de conductores que aprovechan la parada en el disco rojo para echar un trago del botellín -o botellón- de plástico que contiene un agua ya tibia; por las calles se ve a personas vestidas y calzadas con, seamos serios, un gusto lamentable que enarbolan en su mano la botella de agua...

Va uno al restaurante, y se encuentra con que, en lugar del clásico "¿con gas o sin gas?" le presentan una guía de aguas minerales... y no vayan a pensar ustedes que se trata de aguas sólo del país. Qué va. Esas cartas de aguas son un auténtico mapamundi.

publicidad

Y luego, el diseño. Por supuesto que a nadie se le ocurre poner sobre la mesa de un restaurante elegante una botella de plástico; lo más que llegamos a aceptar es que se 'decante' el agua de esa botella a una jarra de cristal, pero quien quiera vender agua en el segmento alto de la restauración debe olvidarse del plástico.

Agua potable, un tesoro

Son botellas de cristal, que a veces parecen cualquier cosa menos una botella, de diseño, preciosas, carísimas... Un diseño que a lo mejor pretende hacer olvidar que lo que contienen las joyas en cuestión no es un Château Haut-Brion ni un Montrachet de la Romanée Conti, sino... agua. Hache dos o.

De modo, amigo lector, que si encuentra usted agua en sus tierras está de suerte. Lo primero que tendrá que hacer será analizarla.

No hace falta que sea medicinal: conque sea potable, vale. Estudie usted después las posibilidades del manantial, es decir, su caudal. Si el resultado está bien, enhorabuena.

Un rico aguateniente

Búsquese un diseñador, a poder ser italiano, que le proponga una botella distinta, atractiva, que parezca de cualquier cosa menos de agua y le ponga una etiqueta grabada a fuego, nada de una vulgar etiqueta de papel. Vaya colocando su agua en restaurantes que usted conozca, en espera de encontrar un distribuidor en países lejanos.

Quiero decir que tendrá usted más éxito si, teniendo su manantial en la Patagonia, coloca usted su agua en los restaurantes caros de Manhattan, Madrid o Londres que si se limita a ofrecerla en Buenos Aires. En Buenos Aires, al contrario, hará usted muy bien en firmar un acuerdo con un aguateniente noruego para distribuir esa agua de los fiordos en los restaurantes porteños.

Que no tenemos remedio, que somos unos esnobs incorregibles. Que lo normal sería que bebiésemos, en cada sitio, el agua más cercana; pero nos volvemos locos con aguas galesas, o de las islas Fiyi. Por eso, de verdad, amigo mío... si encuentra usted agua potable en sus tierras, enhorabuena. Será usted algo mucho más importante que terrateniente: será nada menos que aguateniente.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad