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Parejas hispanas de Dallas demuestran que el amor supera el paso de los años

Parejas hispanas de Dallas demuestran que el amor supera el paso de los años

Para varias parejas de la tercera edad, el amor que sienten por sus cónyuges sigue siendo fundamental para disfrutar la vida

Gran ejemplo familiar

DALLAS, Texas.- Para algunos matrimonios de la tercera edad en el norte de Texas, el amor que sienten por sus cónyuges sigue siendo fundamental para disfrutar la vida, a pesar del paso de los años.

Trini Garza tiene ahora 77 años y desde hace 53 está casado con Benicde Mendoza, ahora de 75 y víctima de varios trastornos a causa de un derrame cerebral, entre ellos una eventual pérdida de la memoria y parálisis parcial del cuerpo.

Ambos se conocieron en San Antonio (Texas) en 1955 y de acuerdo con Garza, lo suyo "fue amor a primera vista". Se casaron dos años más tarde y decidieron mudarse a Dallas a principios de los sesenta donde se destacaron durante décadas por su ayuda y activismo comunitario.

Según Garza, el secreto de su longevo cariño y profundo amor hacia su amada Benicde sobrepasa las fronteras de lo descriptible, pero si hay que ponerlo en palabras, las que describen el afecto que ambos se tienen después de más de medio siglo de matrimonio son respeto y apoyo.

"Siempre ha sido mi compañera, en las buenas y en las malas. Hay que tratar de ver las cosas desde el punto de vista de la otra persona y es por eso que nunca he tomado una decisión son consultárselo a ella", admitió Garza a EFE.

Su esposa no puede hablar bien debido a su enfermedad, pero basta ver cómo lo mira y le toma las manos a su "querido Trini" -como lo llamaba ella- para intuir que la ternura que siente por su compañero es irrefutable y vale más que mil palabras.

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En su camino hacia la vejez han experimentado juntos muchos triunfos personales y profesionales, así como también adversidades. Pero del fruto de su unión hay como resultado cuatro hijos (un hombre y tres mujeres), una docena de nietos y 10 bisnietos.

Sin embargo, en la última etapa de su vida, Garza trata de no imaginarse el inevitable paso que deberá experimentar cuando el corazón de uno de ellos deje de latir.

"Francamente nunca he pensado en ese punto. Vivimos el día a día, gozamos de la vida a pesar de que ella ahorita está debilitada y su cuidado es mi prioridad y así va a continuar hasta que Dios decida diferente", recalcó Garza.

Rumbo a los 50 años de casados

Tras conocerse en plena juventud, María Félix Chávez Mamoa y José Antonio Herrera Cerezo se conquistaron uno al otro. Sus casas quedaban casi enfrente y las miradas furtivas se cruzaron diariamente lo que sembró en ellos una semilla de amor.

El destino trajo a María Félix a vivir a Dallas con su hermana Amparo, pero ella se regresó un año después a Veracruz porque extrañaba a su familia y a José Antonio que aunque no le había pedido ser su novia, sabía en el fondo que le gustaba.

Finalmente, se casaron el 20 de diciembre de 1969 en la ciudad y puerto de Veracruz, México. Y desde entonces, disfrutan una vida plena, con sus hijos Dulce María y José Antonio y la memoria de su hijo Julio César que falleció siendo bebé.

"El respeto y la comunicación constante nos ha ayudado a mantenernos unidos todos estos años", señaló José Antonio, veterano periodista y profesor de Educación Artística.

"La confianza y el amor nos ha mantenido, no ha sido fácil, pero hemos aprendido con el vivir diario, junto con los hermanos y los abuelos, porque en esta vida todo es aprendizaje, pero el diálogo como pareja es muy importante", explicó María Félix, recién jubilada del servicio secretarial en una escuela secundaria.

Para ambos, no hubo varita ni fórmula mágica para llegar a los 40 años de casados, únicamente la clara convicción de sentirse pertenecidos el uno al otro y el sentimiento que ambos sembraron hace cuatro décadas, el amor.

Cuidándose uno al otro en su salud y en todos los aspectos, María Félix y José Antonio tienen la firmen decisión de llegar a sus "Bodas de Oro" 50 años de casados

Maravilloso reencuentro

Los que sí hablan de su futuro en el caso de que alguien falte es Frank Valtierra (68) y su esposa Dorelia Valtierra (64), quienes se volvieron a reencontrar después de muchos años para casarse hace 12.

"A la edad que tenemos empezamos a hacer preparaciones porque es un día inevitable, pero antes hay que vivir la vida todo lo que se pueda 'antes de hacer la salida'", subrayó Frank Valtierra, pensionista del Ayuntamiento de Dallas, donde trabajó la mayor parte de su vida.

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Valtierra conoció a su actual esposa en 1957 cuando sus familias vivían en Oak Cliff, un barrio de Dallas. Ella tenía 12 y él 16. Pero con el correr del tiempo, cada uno hizo su vida y se casaron con diferentes parejas.

Ambos enviudaron a mediados de los noventa, y fue entonces cuando Frank Valtierra no dudó en acercarse a ella nuevamente para reconquistar su corazón y conseguir llevarla al altar en 1997.

"Cuando salía de novia con él y bailábamos, mi corazón palpitaba como si fuera joven y tenía el mismo nudo en la garganta y el mismo nerviosismo de siempre", aclaró Dorelia Valtierra.

Lo mismo sintieron Richard Cantú y Gloria Guerrero cuando tuvieron su primera cita a mediados de noviembre del año pasado y en poco de menos de dos meses han decidido casarse.

"Desde ese entonces no nos hemos dejado de ver ni un día", señaló Cantú, de 69 años y divorciado hace ocho años. Su novia, quien sólo indicó que "es más joven que su novio", quedó viuda hace cinco y está contenta de haber encontrado un nuevo amor.

Cantú tiene una casa en Dallas y Guerrero en Mesquite (al este de Dallas), pero cuando se casen venderán una y se irán a vivir juntos para pasar cada minuto de sus vidas uno al lado del otro "hasta que la muerte los separe".

"Para el amor no hay edad", sentenció Guerrero.EFE

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