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Opinion: Es que me acuerda tanto a Cuba. John Gutierrez compara las elecciones con Cuba.

Opinion: Es que me acuerda tanto a Cuba. John Gutierrez compara las elecciones con Cuba.

Ésta ha sido la campaña presidencial más interesante e importante campaña John Gutiérrez haya visto en su casi carrera política.

“Estoy cansado de la campaña”

NUEVA YORK- Ya quedan pocos días antes de que millones de estadounidenses acudan a las urnas electorales para emitir su voto en la elección presidencial. Estoy contando los días.  No cabe la menor duda que esta ha sido la más interesante e importante campaña presidencial que he visto en mis casi veinte años de seguir la política profundamente.

Barack Obama representa un triunfo histórico en los Estados Unidos en materia de relaciones entre las razas y ha confirmado mi fe en la capacidad del proceso político estadounidenses de rectificar injusticias históricas. 

John McCain, por su parte, es un candidato cuya trayectoria personal y amor patrio, lo hacen uno de los pocos auténticos héroes americanos a competir por la presidencia estadounidense.

Así y todo, no puedo esperar que llegue la noche del 4 de noviembre para poner fin a este proceso. Estoy cansado de la campaña. Y más específicamente estoy decepcionado y preocupado por el tono de la campaña librada en últimos meses por sectores de la comunidad cubana en los Estados Unidos en contra de la persona del Senador Obama. Como ejemplo, permítanme, hablar un poco de mi madre. 

Déjenme aclarar que mi madre es de cierta forma un ejemplo paradigmático del inmigrante triunfador.  Oriunda de un pequeño pueblo en la antigua provincia cubana de Las Villas, ella se escapó de Cuba junto a mi padre y bisabuela a finales de octubre del 1967. 

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Llegaron, como tantos otros de sus coterráneos, sin saber que les esperaba en un país desconocido donde el frío (por alguna razón que todavía no puedo explicarme se establecieron en la ciudad de Newark, New Jersey) y el idioma fueron obstáculos serios, pero no insuperables.

Poquito a poquito mis padres ahorraron un poco de dinero"mi padre como vendedor y luego dueño de una tienda de zapatos, mi madre como contadora"y compraron una casa, educaron dos hijos, y casi todos los años llevaron su  pequeña familia a la Florida para pasar una semana en la playa. 

Nunca fueron ricos, pero tampoco fueron pobres.  Y desde temprana edad recuerdo lo mucho que ella en particular me decía cuanto le agradecía a este país que la dejara vivir libre del dominio castrista.

A pesar de hacerse ciudadana americana, mi madre nunca dejó de pensar en el proceso revolucionario que azotaba su país natal.  Tal vez su preocupación con Cuba era natural ya que sus padres y su único hermano permanecieron en la isla luego de que ella se fuera. 

O tal vez era otra cosa.  Algo como la rabia de haberse sentido, como miles de otros cubanos (aunque muchos de éstos no quieran admitirlo ahora), estafada por la Revolución.  Recordemos que luego del golpe de estado de Fulgencio Batista y Zaldívar en el 1952, la opinión popular en la isla se tornó en contra de la dictadura batistiana y a favor de un cambio en la isla.  Ese cambio, sabemos, se convirtió para muchos cubanos en una plena catástrofe.

"El cambio"

El lema de la campaña del Senador Obama ha sido "el cambio."  Los carteles que vemos en las manifestaciones de sus seguidores de prometen "el cambio que necesitamos."  De algún modo ha sido fácil hacer "el cambio" el eje por alrededor del cual rodea la campaña de Obama. 

Además de su agilidad política y destreza retórica, Obama está presentando una plataforma que se destaca por su oposición a las políticas de los últimos ocho años de George Bush y Dick Cheney.  El pleno y rotundo fracaso del gobierno de Bush en casi todos los aspectos de la gobernación del país le ha ofrecido a Obama una oportunidad única. ¿Quién no pediría el cambio luego de los últimos ocho años? 

Resulta ser, sin embargo, que en el caso de muchos cubanos como mi madre, "el cambio" se ha convertido en una palabra alarmante. 

El cambio de Obama les parece a muchos de estos veteranos de la revolución castrista como un caso de deja vu.  Hace unos meses atrás, cuando la primaria demócrata para la presidencia todavía estaba por decidirse, mi mamá me llamó para ver que pensaba de la Senadora Hillary Clinton y el Senador Obama. 

Me escuchó por unos minutos antes de compartir su temor en cuanto al senador por el estado de Illinois.  "¿Sabes lo qué pasa?" me dijo. 

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"Es que me recuerda tanto a Fidel."  Pensé responderle-explicarle que el hablar bonito no era prueba de ser comunista, que el aumentar impuestos no era lo mismo que nacionalizar fincas y fábricas, que los Estados Unidos en el 2008 no tenía nada que ver con la Cuba de 1958, que pese los esfuerzos de varios simpatizantes del comunismo y del socialismo nunca han ocupado puestos de importancia en la vida política de los Estados Unidos.

Supe en ese momento que ella ya se había formado una opinión de Obama que jamás cambiaria.  Pero lo que comenzó como un sentir de incomodidad con Obama, un temor, se ha convertido en los últimos meses en una histeria.  Y ella no es la única.

Cada semana recibo uno o dos correos electrónicos de amigos cubanos y cubano-americanos que no sólo hacen la comparación entre Obama y Fidel, sino también que acusan al senador de ser, entre otras cosas, un musulmán clandestino, un proponente del infanticidio, un producto de escuelas radicalmente antiamericanas, amigo de terroristas, y, por ultimo, un socialista empedernido. 

Mi suegro-que considero uno de los hombres menos partidistas que he conocido-me llama a menudo para quejarse de lo que llama el Culto de Obama, como si Obama fuera una versión americana de Stalin. 

Los integrantes del blog cubano-americano Babalublog.com-que a menudo diseminan importantes informes en cuanto a la actualidad en isla-se han reducido a publicar historias que hacen al Senador Obama parecer como un integrante del Movimiento 26 de julio. 

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Sólo falta que se haga distribuir una foto de Obama en la Sierra Maestra con Fidel y el Che para poner punto final a esta campaña de desinformación. 

El cubano, dijo famosamente el General Máximo Gómez, o no llega o se pasa.  En el caso de Obama, muchos cubanos se han pasado.  Una cosa es discrepar con un candidato político, otra cosa es difamarlo.

Es cierto que hay muchos cubano-americanos que no comparten esta opinión tan negativa de Obama.  El político cubano más poderoso en el país, el Senador Robert Menéndez ha hecho campaña para Obama en New Jersey y la Florida. 

Esta semana, Jorge Más Santos, el director de la Fundación Nacional Cubano Americana y también hijo de Jorge Más Canosa, endosó a Obama.  Y las encuestas llevadas a cabo en lugares donde hay grandes comunidades de cubanos como Miami-Dade en la Florida y Hudson County en New Jersey señalan que el Senador Obama tiene la ventaja en estos lugares, aunque claro no se sabe si estas encuestas captan bien el sentir de los votantes cubano-americano.

He dejado de hablar de política con mi madre.  Nuestras conversaciones ahora se limitan a los quehaceres de mis dos hijos pequeños y otros temas.  Pero sé muy bien que ella todavía teme el cambio que traerá esta elección.  El otro día no se pudo controlar y me dijo, "ojala que esté equivocada."  Ojalá, madre.  Ojalá.              

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