Obituario

Muere Imbert Barrera, el único superviviente del grupo que mató a Rafael L. Trujillo

Un día después del aniversario 55 de la muerte de Trujillo, falleció el general Antonio Imbert Barrera, su último ‘justiciero’. Pero el fantasma del dictador aún está presente en la sociedad dominicana.
31 May 2016 – 1:53 PM EDT

El general dominicano Antonio Imbert Barrera, el único superviviente del grupo que mató hace justamente 55 años al dictador Rafael Leonidas Trujillo (1930 - 1961) , falleció este lunes a los 95 años y será despedido en su país como un héroe nacional, con un duelo de tres días.

Nacido el 3 de diciembre de 1920 en Puerto Plata, en el norte del país, Imbert Barrera atentó contra Trujillo la noche del 30 de mayo de 1961, cuando el dictador se dirigía hacia su localidad natal de San Cristóbal, a 30 kilómetros al sureste de la capital, en compañía de su chófer.

Dentro de los grupos que conformaban el complot –llamado “grupo de acción o de la avenida”– Imbert Barrera era responsable de llevar a cabo la ejecución del dictador. Por lo menos siete hombres, distribuidos en tres carros, fueron los encargados de ejecutar el plan. El relato original de Imbert Barrera sobre el ajusticiamiento del dictador quedó registrado en este documento escrito por él pocos días después del operativo.

Luego del ajusticiamiento, Imbert Barrera fue declarado “Héroe Nacional” junto con Luis Amiama y en 1962 formó parte del Consejo de Estado. En mayo de 1965, fue el presidente de facto de la República Dominicana durante cinco meses.

Dos años después, en marzo de 1967, sufrió un atentado en el que lo atacaron a tiros cuando transitaba en su vehículo por la Avenida Pedro Henriquez Ureña de Santo Domingo. Recibió varias heridas de bala, pero sobrevivió.

Este martes 31 de mayo, un día después de conmemorarse el 55 aniversario del ajusticiamiento de Trujillo, falleció a los 95 años debido múltiples complicaciones de salud.

Los restos del general serán trasladados a la Catedral Primada de América, en la Ciudad Colonial de la capital.

El fantasma de Trujillo



A pesar de que acabaron con su vida, la herencia del dictador Trujillo aún sigue presente en la vida social y política de los dominicanos. Después de 55 años, expertos locales consideran que todavía se manifiestan en el país resabios de un autoritarismo que domina muchas facetas de la sociedad.

“Es una herencia del largo período de su feroz dictadura que sufrimos durante poco más de tres décadas, a partir de 1930”, opinó en declaraciones a Efe el escritor y miembro de la Academia Dominicana de la Historia Miguel Guerrero, quien considera que ese autoritarismo “está aún presente en la esfera empresarial, cultural y deportiva e incluso en la relación familiar”.

Los antropólogos Carlos Andújar y Fátima Portorreal, quienes fueron consultados por Efe con motivo de conmemorarse este 30 de mayo el aniversario de la muerte de Trujillo, coinciden con Guerrero.

Andújar cree que la sociedad dominicana “no se ha distanciado de Trujillo”, y considera que el franquismo (España) junto con el castrismo (Cuba) contaban con una doctrina, y para superar esos períodos es crucial romper con esas doctrinas e ideologías, algo que aquí en la República Dominicana cree que no se ha producido.

Una doctrina e ideología trujillista que era “anticomunista, antihispana, antihaitiana y muy católica” y que aún al día de hoy “sigue enraizada en muchos partidos políticos”, según opina Andújar.

Se calcula que el gobierno de Trujillo fue el responsable de la muerte de más de 50,000 personas, buena parte de ellos haitianos asesinados en 1937.

Andújar está convencido de que una de las transiciones más traumáticas hacia la democracia en Latinoamérica fue la vivida por la República Dominicana.

A su vez, Guerrero cree que todavía, más de medio siglo después, el miedo a la autoridad sigue latente y se expresa de las maneras más incomprensibles incluso al interior de la vida de los partidos, “donde la práctica democrática es una ilusión y el liderazgo muy personal”.

“No es extraño, por tanto, que muchos personajes del trujillismo tengan aún vigencia en la actividad partidaria y poder de decisión en el ámbito de los negocios”, explica a EFE el escritor.

Sin embargo, Guerrero quiere dejar claro que “comparar las formas de aquél período funesto con las normas de vida prevalecientes sería un absurdo. Equivaldría a decir que el orden imperante entonces es preferible a la veces incomprensible desorganización y desorden que trae consigo el disfrute de la libertad que nos hemos ganado”.

Trujillo murió tras recibir más de 60 tiros contra su automóvil, en el que iba acompañado solo de su chófer. 7 de ellos lo impactaron y acabaron con su vida. Su chófer quedó herido pero sobrevivió.

Su hijo, Rafael (Ramfis) Trujillo, asumió el control de la nación y desató una feroz persecución contra los ejecutores de su padre, dando muerte a casi todos, aunque junto a su familia debió abandonar el país a finales de 1961 ante la presión nacional e internacional.

Era el último sobreviviente de la gesta que puso fin a la férrea dictadura de Trujillo. Pero todavía es incierto cuántos años más vivirá el fantasma de Trujillo en la República Dominicana.


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