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ONU aprobó una nueva estrategia para erradicar el hambre en el mundo

ONU aprobó una nueva estrategia para erradicar el hambre en el mundo

Los dirigentes mundiales reunidos en Roma se fijaron como objetivo estratégico "erradicar el hambre en el mundo".

Planes inmediatos

ROMA - Los dirigentes mundiales reunidos en Roma, Italia, para la cumbre de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) se fijaron como "objetivo estratégico" el lunes "erradicar el hambre en el mundo", mediante un mayor financiamiento de la agricultura.

El una declaración final emitida en la capital italiana, los gobernantes declararon que "nosotros, jefes de Estado y de gobierno (...) estamos reunidos en Roma en el marco de la Cumbre mundial sobre la seguridad alimentaria para tomar medidas urgentes con el objetivo de erradicar el hambre en el mundo".

Varias decenas de dirigentes del mundo entero, pero no los del G8, se encuentran reunidos en Roma a partir de este lunes y hasta el miércoles.

Los dirigentes se fijaron varios "objetivos estratégicos", pero en sus compromisos en este terreno no fijaron cifras.

La FAO ha señalado que el número de personas con hambre en el mundo es de 1,200 millones, que al menos 31 naciones ya viven hambruna y que si no se hace algo al respecto en el año 2050 el número de personas con hambre será de 9,300 millones.

Medidas urgentes

Así, los dirigentes mundiales decidieron "abogar en favor de medidas urgentes (...) para reducir de mitad, respectivamente, el porcentaje y el número de personas que sufren de hambre y desnutrición de aquí a 2015", incluso si los expertos estiman que no es posible lograr este objetivo en este plazo.

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Los jefes de Estado y de gobierno también decidieron "invertir la tendencia a la disminución de financiamientos nacionales e internacionales dedicados a la agricultura, a la seguridad alimentaria y al desarrollo rural de los países en desarrollo".

En este contexto esperan también "actuar por anticipado para enfrentar los problemas que plantea el cambio climático en materia de seguridad alimentaria".

La declaración final fue aprobada en las primeras horas de sesión de la cumbre de la FAO, en una demostración de amplio consenso.

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La cumbre se abstuvo de comprometerse a entregar una cantidad específica de los $44,000 millones anuales en ayuda agrícola que la FAO estima necesarios en las décadas venideras para apaliar el problema del hambre en naciones pobres.

La FAO había esperado también que los países pusieran el 2025 como la fecha límite para la erradicación del hambre. Pero la declaración se enfocó, en cambio, en un compromiso adoptado hace nueve años para reducir a la mitad el número de personas con hambre para el 2015.

Poco antes que los delegados aprobaran el documento, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, hizo un llamado a los países ricos y poderosos para enfrentar la "inaceptable" hambre en el mundo.

"El mundo tiene alimento más que suficiente", dijo Ban a las representaciones asistentes. "Todavía, hoy en día, más de 1.200 millones de personas tienen hambre. Esto es inaceptable".

Culpan a los ricos

Los presidentes de Brasil y Chile denunciaron el lunes la responsabilidad de los países ricos en el flagelo del hambre que afecta a más de 1,020 millones de personas, de los cuales 53 millones están en América Latina, al intervenir en la sesión inaugural de la cumbre alimentaria organizada por la FAO.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sostuvo que los líderes del mundo podrían haber eliminado el hambre si hubieran destinado a combatir el hambre la mitad de los fondos que otorgaron para salvar a los bancos quebrados en la crisis financiera internacional.

"Frente a la amenaza de un colapso financiero internacional, causado por la especulación irresponsable, los líderes mundiales no vacilaron en gastar centenares y centenares de miles de millones de dólares para salvar a los bancos que habían quebrado, que con menos de la mitad de esos recursos, habría sido posible erradicar el hambre en el mundo", afirmó.

Ciclo perverso

Tras recordar que él personalmente conoció el hambre y que, al igual que millones de brasileños, tuvo que abandonar su región natal por esa razón, Lula da Silva aseguró que su gobierno ha reducido en más de 20 millones las personas que sufren de hambre y disminuido en 62% la desnutrición infantil, "quebrando el ciclo perverso que perpetúa la miseria y la desesperanza".

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Insistió que su relación con el hambre, la pobreza y la exclusión social es "una experiencia de vida, no una percepción intelectual", tras lo cual renovó su compromiso y de su gobierno de que su primera prioridad es "asegurar la alimentación y erradicar el hambre".

Lula recordó que la economía en su país estaba antes organizada para atender apenas al 60% de los brasileños, "dejando a los restantes entregados a su propia suerte: millones de seres humanos eran visto como estorbo".

"Cualquier esfuerzo por socorrerlos de la pobreza, de la exclusión y de la desigualdad, era visto y todavía algunos lo ven así, como asistencialismo o populismo", manifestó.

"Desplome social"

Por su parte, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, coincidió con Lula en que "así como el mundo fue capaz de gastar billones de dólares para evitar el desplome económico, ahora es necesario un esfuerzo similar para evitar un desplome social".

"La dimensión más grave, importante y urgente de este desplome social es el hambre", expresó.

La mandataria chilena llamó la atención que esa situación podría empeorar "si consideramos que, en los próximos 40 años, la demanda por alimentos se duplicará por el efecto combinado del aumento de la población, de los ingresos y de la urbanización".

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Bachelet insistió en la responsabilidad de los países ricos, al afirmar que "muchos países desarrollados aún no cumplen su promesa de elevar la ayuda al desarrollo al 0,7%" de su Producto Interno Bruto (PIB).

Dijo que en Chile, en los últimos 20 años, tras el regreso de la democracia, "resolvimos nuestros problemas de seguridad alimentaria porque disminuimos la pobreza del 38 al 13% y la extrema pobreza del 13 al 3%".

Drama inaceptable

A su vez, el Papa Benedicto XVI denunció el riesgo de que el hambre llegue a ser considerado como parte de la realidad de los países más pobres y afirmó que no se puede continuar aceptando la opulencia y el derroche "cuando el drama del hambre es cada vez mayor".

El Pontífice hizo estas manifestaciones en el discurso que pronunció en la sede de la FAO, en la primera jornada de la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria.

"El hambre es el signo más cruel y concreto de la pobreza", dijo Benedicto XVI, que garantizó la ayuda de la Iglesia Católica a las instituciones internacionales para su eliminación.

Afirmó que no se puede olvidar que entre los derechos fundamentales de la persona están el derecho a una alimentación suficiente, sana y nutritiva, y el derecho al agua, "que se unen al derecho primario a la vida".

Crisis financiera

El Papa Ratzinger, que fue recibido por el director general de la FAO, Jaques Diouf, señaló que la crisis económica financiera mundial ha agravado el drama del hambre, con un aumento del número de personas que lo sufren (más de 1.020 millones en todo el mundo).

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Benedicto XVI denunció que a ese cada vez mayor número de hambrientos contribuye el aumento de los precios de los productos alimentarios, la disminución de las posibilidades económicas de las poblaciones más pobres y el acceso restringido al mercado y a los alimentos.

"Y todo ello mientras se confirma que la Tierra puede nutrir suficientemente a todos sus habitantes", agregó el Papa, que aseguró que no existe una relación causa-efecto entre el incremento de la población y el hambre, "lo que se confirma con la deplorable destrucción de excedentes alimentarios en función del lucro económico".

Fallo de sistemas

El Papa Ratzinger subrayó que el hambre no depende tanto de la escasez material, cuanto de la insuficiencia de recursos sociales.

A ese respecto, dijo que falta un sistema de instituciones económicas capaces, tanto de asegurar que se tenga acceso al agua y a la comida de manera regular, como de afrontar las exigencias relacionadas con las necesidades primarias y con las emergencias de crisis alimentarias reales.

"En cierto sentido, la convocatoria de esta Cumbre es ya un testimonio de la debilidad de los actuales mecanismos de la seguridad alimentaria y la necesidad de una revisión de los mismos", subrayó.

Nuevas políticas

El Pontífice denunció también el "desarrollo desigual entre y en las naciones" y dijo que "existe" el riesgo de que el hambre se considere como algo estructural, "parte integrante de la realidad socio-política de los países más débiles, objeto de un sentido de resignada amargura, de indiferencia".

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"No es así, ni debe ser así. Para combatir y vencer el hambre es esencial redefinir los conceptos y los principios aplicados hasta ahora en las relaciones internacionales", agregó el Papa, que dijo que hay que ayudar al mundo rural, "para que no sea considerado secundario", e impedir que desciendan las aportaciones de los países donantes.

Sensible con el ecologismo, Benedicto XVI denunció que "el deseo de poseer y de usar de manera excesiva y desordenada los recursos del planeta es la primera causa de la degradación ambiental".

El Papa concluyó su discurso, pronunciado en francés, pidiendo a Dios en los otros idiomas oficiales de la FAO (español, inglés, árabe, chino, ruso e italiano) que bendiga los esfuerzos de todos los países "para garantizar el pan de cada día a cada persona".

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