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Los rebeldes libios controlan gran parte del país pero se enfrentan a fuertes divisiones internas por el reparto del poder.

Libia busca regresar a la normalidad tras revuelta

Libia busca regresar a la normalidad tras revuelta

El subsecretario de Estado norteamericano para Medio Oriente, Jeffrey Feltman llegó a Trípoli donde se entrevistará este miércoles con el Consejo Nacional de Transición (CNT).

Los rebeldes libios controlan gran parte del país pero se enfrentan a fu...
Los rebeldes libios controlan gran parte del país pero se enfrentan a fuertes divisiones internas por el reparto del poder.

Alto responsable del departamento de Estado se encuentra en Trípoli

TRIPOLI - El subsecretario de Estado norteamericano para Medio Oriente, Jeffrey Feltman llegó a Trípoli donde se entrevistará este miércoles con el Consejo Nacional de Transición (CNT), Mustafá Abdeljalil, anunció un responsable de las nuevas autoridades libias.

"Feltman está aquí y se reunirá con Abdeljalil", declaró a la AFP Mahmud Chammam, portavoz de las nuevas autoridades, reportó la Agencia Francesa de Noticias (AFP).

M. Feltman es el más alto responsable norteamericano que visita Trípoli desde la toma de la capital libia por los combatientes antigadafi el 23 de agosto.

Contactos oficiales

La número dos de la embajada norteamericana en Libia, Joan Polaschik, había regresado a Trípoli el 10 de setiembre pasado, junto a un equipo de diplomáticos, para los primeros contactos oficiales.

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"Ella indicó que las cosas están regresando a la normalidad en Trípoli, ya sea en lo que respecta al agua, a la electricidad o a los servicios esenciales (...) Pero todavía queda mucho trabajo por hacer" en la embajada, declaró la portavoz del departamento de Estado, Victoria Nuland.

La embajada reanudará sus actividades en presencia del embajador Gene Cretz, en cuestión "de semanas", precisó la portavoz.

Retienen a hijo de Gadafi

Saadi Gadafi, uno de los hijos del ex dirigente libio Muamar Gadafi, está "retenido" en una residencia oficial del gobierno de Níger, país al que llegó el pasado domingo, aseguró este martes Estados Unidos.

"Según lo que sabemos, está retenido en una residencia oficial del Estado", dijo la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, que comparó esta situación con "un arresto domiciliario".

Una fuente gubernamental nigerina había dicho antes a la AFP "no conocer la situación" de Saadi Gadafi, que ingresó en el país africano con otras ocho personas cercanas al dirigiente caído.

Estas últimas fueron llevadas a una villa oficial, según la fuente, que habló de "vigilancia" y no de "detención".

De quién se trata

Al igual que hizo el lunes, Nuland exhortó a Níger a llegar a un acuerdo con el Consejo Nacional de Transición (CNT) libio sobre estas personas.

Además, rectificó la afirmación que había hecho la víspera, según la cual Saadi Gadafi no figuraba en una lista de personas con prohibición de viajar por la resolución 1970 que adoptó la ONU en febrero.

El tercero de los siete hijos de Gadafi, de 38 años, intentó sin éxito dedicarse al fútbol profesional en Italia tras fichar en 2003 por el Perugia, pero dio positivo por nandrolona en un control antidopaje y regresó a su país, donde acabó dirigiendo una unidad de élite del Ejército libio.

Ataques de la OTAN

Aviones de la OTAN castigaron a los gadafistas en los reductos más cercanos al dictador Moamar Gadafi, anunció el martes la alianza, al quedar atascada la ofensiva lanzada por las fuerzas revolucionarias contra una aldea leal al derrocado hombre fuente de Libia.

La alianza militar dijo que sus bombardeos destruyeron el lunes por la noche un sistema de radar, ocho baterías de cohetes antiaéreos, cinco remolques para pertrechar las baterías, un vehículo blindado y dos vehículos de mando cerca de Sirte, la aldea natal de Gadafi, en la costa mediterránea.

La OTAN, que desempeñó un cometido crucial en destruir gran parte del aparato bélico de Gadafi durante los siete meses de guerra civil libia, agregó que dañó además seis tanques y dos vehículos blindados en Sabha, en el desierto meridional.

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Esas dos ciudades, junto con Beni Walid al sudeste de la capital, son los bastiones primarios de los seguidores de Gadafi que quedan en el país más de tres semanas después que las fuerzas revolucionarias capturaran Trípoli el 21 de agosto, poniendo fin a casi 42 años de dictadura de Gadafi.

Paradero desconocido

El derrocado dictador, cuyo paradero no es conocido, pidió el lunes a sus seguidores que sigan combatiendo, en un breve mensaje leído por la televisión siria Al-Rai, reportó The Associated Press.

Los partidarios de Gadafi, según los cuales siguen en Libia, ofrecieron enconada resistencia en Bani Walid, a unos 140 kilómetros (90 millas) al sudeste de Trípoli, y rechazaron numerosos asaltos de las fuerzas revolucionarias para capturar la aldea desde que lanzaron el viernes una ofensiva en tenaza.

Los antiguos insurgentes dijeron haber capturado la mitad norte de Bani Walid, aunque no lograron avanzar más desde hace varios días.

Mientras tanto, los residentes seguían abandonando el martes Bani Walid, huyendo de la lucha y el deterioro de las condiciones de vids. Los residentes dijeron que no hay electricidad ni agua corriente en la aldea, y que los comercios se están quedando sin alimentos.

Rebeldes divididos

Entre los nuevos líderes de Libia se están insinuando divisiones entre los conservadores islámicos y los dirigentes más seculares que compiten por el poder aun antes de que la nueva conducción esté consolidada e inicie la construcción de un régimen post-Gadafi.

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AP dijo que las tensiones crecientes, cada vez más visibles, podrían obstaculizar los esfuerzos por reconstruir el país y formar un estado coherente después de seis meses de guerra civil.

Cada parte acusa a la otra de tratar de monopolizar un nuevo gobierno. Una favorece a los tecnócratas seculares, algunos de los cuales han vivido mucho tiempo en el exterior o que alguna vez tuvieron vínculos con el régimen de Moamar Gadafi. Por la otra están los conservadores, incluso la Hermandad Musulmana, que se opusieron a Gadafi durante años en Libia y padecieron durante su régimen.

"Hay temores de que estas tensiones puedan perjudicar la reconstrucción o desarreglar todo", comentó un funcionario occidental en Trípoli que tiene contacto con miembros de la conducción de todas las facciones. Habló con la condición de no ser identificado debido a lo delicado del tema.

Lucha por el poder

Ambas partes disputan por una cuestión fundamental que enfrentan los nuevos líderes libios desde que empezó el levantamiento a mediados de febrero: cómo repartir el poder tras el desplome del régimen de Gadafi, que duró 42 años.

En el medio está Mustafá Abdul-Jalil, titular del Consejo Nacional de Transición, lo más cercano a un gobierno en funciones. Abdul-Jalil es la única figura entre los líderes que disfruta de apoyo casi universal y se ha ganado el respeto de muchos libios por criticar el régimen de Gadafi aun cuando se desempeñaba como ministro de justicia.

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"Abdul-Jalil trata de mantener la paz, y es una lucha entre ambos bandos poderosos", dijo un funcionario allegado al Consejo con la condición del anonimato para hablar con franqueza. "Está tratando de mantener equilibrio entre los dos bandos y mantener satisfecha a la comunidad internacional. Es muy difícil".

Las facciones

Por ahora las disputas parecen ser principalmente personales y no ideológicas, aunque la línea divisoria es cada vez más nítida.

El bando más secular está encabezado por Mahmud Yibril, el primer ministro interino educado en Estados Unidos que ha hallado el favor de los aliados occidentales. Pero Yibril, al igual que unos pocos alineados en este bando, también sirvió brevemente en el régimen de Gadafi y pasó gran parte de su tiempo durante la guerra civil en el exterior, tratando de conquistar apoyo internacional.

Una de las figuras islamistas más prominentes por el momento es Abdel-Hakim Belhaj, un ex combatiente en el Grupo Libio Islámico de Combate, una organización miliciana desde hace mucho tiempo opuesta a Gadafi, que ahora comanda el consejo militar de Trípoli.

Los islamistas, que controlan la principal fuerza militar en la capital, la Brigada Trípoli, han reclamado la renuncia de Yibril.

"Creemos que Mahmud Yibril ha perdido la confianza del pueblo en Trípoli, en el este de Libia, en Misrata y en la mayoría de las montañas occidentales", afirmó Anes Sharif, un vocero del consejo militar de la capital.

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