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Expectativa por visita papal

Expectativa por visita papal

Benedicto XVI inicia visita a EU, país que lleva siete años en guerra, con un presidente impopular y la amenaza de recesión.

Recibimiento con honores

WASHINGTON - El Papa Benedicto XVI llegó a las 4:00 pm (hora local) del martes a la base aérea de Andrews, en las afueras de Washington, para una visita pastoral de seis días a la capital estadounidense y Nueva York.

A la llegada del avión, bautizado como Shepherd One ("Pastor Uno") por los medios estadounidenses, le esperaba en la base el presidente George W. Bush, y su esposa, Laura, en una iniciativa sin precedentes en sus siete años y medio de mandato. El Papa agitó la mano en señal de saludo al bajar las escalinatas mientras los estudiantes de una escuela católica lo vitoreaban.

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Satcha Pretto viajó con Benedicto XVILa ceremonia formal de bienvenida tendrá lugar este mi'ercoles, en los jardines de la Casa Blanca, para un acto en el que se esperan 12 mil personas, una cifra que casi dobla las marcas de asistencia fijadas por la visita de la reina Isabel II de Inglaterra el año pasado, cuando se congregaron 7 mil visitantes.El acto estará revestido de la máxima pompa y circunstancia. Una banda de la infantería de Marina interpretará ambos himnos nacionales, al tiempo que se lanza una salva de 21 cañonazos.

La prestigiosa soprano lírica Kathleen Battle ha sido llamada para cantar el Padrenuestro. Y los dos mandatarios pronunciarán sendos discursos antes de reunirse en el Despacho Oval.

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La reunión con Bush coincide con el 81 cumpleaños de Benedicto XVI, y para esta ocasión la Casa Blanca ha organizado una cena en honor de la visita, a la que están invitados líderes católicos y amigos y que tendrá, en homenaje a los orígenes alemanes del Santo Padre, un menú de estilo bávaro.

Pecado que no se olvida

Uno de los puntos clave del viaje a Washington y Nueva York lo constituye el escándalo de la pederastia en la Iglesia de Estados Unidos.

Para el Papa alemán éste será el octavo viaje internacional en los tres años de su Pontificado, pero quizás el más importante, teniendo en cuenta que Estados Unidos es el país donde se congrega el mayor número de fieles (64 millones) después de México y Filipinas.

Será en la ceremonia del 19 de abril, en la catedral de San Patricio, Nueva York, con los sacerdotes, diáconos y miembros de órdenes religiosas cuando el Pontífice hable del escándalo de los abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia.

"Benedicto XVI reconoce el daño y el dolor causado por el abuso sexual cometido por el clero y buscará sanar las heridas durante su gira por Estados Unidos", declaró el Secretario de Estado del Vaticano, Tarciso Bertone, en una entrevista a la televisión estadounidense FOX News.

La reforma migratoria

Otro tema al que el Papa no podrá sustraerse es el pedido de organizaciones a favor de los derechos de los inmigrantes, quienes le pedirán que interceda ante el gobierno de Bush para que ordene el inmediato cese de las redadas, y ante el Congreso para que retome el debate de la reforma migratoria y apruebe una vía de legalización para los 12 millones de indocumentados.

La agenda de Benedicto XVI también incluye la celebración de misas en el Yankee Stadium y en la Catedral de San Patricio, en Nueva York, y en el nuevo estado de los Nationals, en Washington D.C. Y un discurso ante el pleno de la Organización de las Naciones Unidas, para abogar por el respeto de los derechos humanos.

Dos etapas, en Washington (del 15 al 18 de abril) y Nueva York (del 18 al 20), señala el programa oficial. Y dos encuentros oficiales con Bush: uno en la Base Aérea Andrews -la primera vez que un presidente estadounidense acude para recibir a un visitante extranjero- y el de la Casa Blanca.

El cumpleaños del Papa

Un día después de su arribo a Estados Unidos, el miércoles 16 de abril, el Papa celebrará su 81 cumpleaños con una visita a la Casa Blanca, donde pronunciará un discurso y mantendrá una reunión privada con Bush.

En la sede de nunciatura almorzará con los cardenales estadounidenses y los representantes de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) y recibirá después a miembros de las fundaciones caritativas católicas.

Esa misma tarde, celebrará la oración de las vísperas en el santuario de la Inmaculada Concepción de Washington, donde mantendrá un encuentro con los obispos.

El día 17, Benedicto XVI oficiará una misa en el estadio de béisbol del equipo de los Nationals de Washington y más tarde, se encontrará con los estudiantes de la Universidad Católica de la ciudad y pronunciará un discurso ante los representantes de otras religiones en el Centro Cultural Juan Pablo II.

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Ante la Asamblea de la ONU

El viernes 18, el Pontífice llegará al aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York, desde donde se trasladará en helicóptero a la sede de la ONU para pronunciar un discurso ante la Asamblea General.

Como Pablo VI, en 1965, o Juan Pablo II, en 1979 y 1995, el Papa Ratzinger aceptó la invitación que le cursó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para hablar ante esta Organización.

El Papa hablará de las obligaciones de la comunidad internacional para la tutela de los derechos de los más débiles y la defensa de los derechos humanos.

El 19 de abril celebrará un servicio religioso con jóvenes y seminaristas en el seminario de San Joseph. Y al día siguiente, 20 de abril, Benedicto XVI visitará la "zona cero" en el acto más "emotivo" de este viaje, según lo calificó el Vaticano.

El pontífice se encontrará con 24 personas que representarán a las víctimas del atentado del 11 de septiembre de 2001 y rezará una plegaría en la que pedirá que la paz reine en "nuestro mundo de violencia".

Su visita a Estados Unidos terminará el día 21 con una misa en el estadio de béisbol de los Yankees.

Satisfechos, pero distantes

Otra de las grandes preocupaciones del Vaticano es el alejamiento de sus fieles, un problema que Juan Pablo II intentó detener con resultados mixtos.

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Los católicos estadounidenses están en general satisfechos con el liderazgo del Papa Benedicto XVI, pero practican poco su fe, según una encuesta distribuida la semana pasada en Washington.

El sondeo, encargado por la Conferencia Episcopal estadounidense y elaborado en febrero pasado por el Centro de Investigación en el Apostolado de la Universidad de Georgetown, encuentra que la mayoría de los católicos cree que puede ser un buen creyente sin ir a misa, y pocos pasan por el confesionario.

La mitad no se confiesa

Un 45 por ciento de los 64 millones de católicos estadounidenses asegura que no se confiesa jamás y otro 30 por ciento cumple con el sacramento menos de una vez por año.

Cada semana un tercio de los católicos va a misa. La mayoría de ellos son nacidos antes de 1960, un 64 por ciento de los cuales sostiene que asiste al menos mensualmente.

En cambio, entre los jóvenes nacidos después de 1980 apenas el 36 por ciento observa el tercer mandamiento siquiera una vez al mes.

En cuanto a la aceptación de la jerarquía eclesiástica, el 80 por ciento de los encuestados se declara satisfecho o muy satisfecho con el liderazgo de Benedicto XVI al frente de la Iglesia católica, un sentimiento que se extiende a los obispos estadounidenses.

El 72 por ciento de los católicos del país se declara satisfecho con los obispos, lo que representa una subida de 14 puntos porcentuales con respecto a 2004, cuando la Iglesia se encontraba sacudida por escándalos sexuales.

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Qué esperan del viaje

"Aquí muchos hablamos inglés, otros español y algunos francés, pero para el Papa tenemos una voz única", afirma Orlando Grimaldi, un hispano miembro de un coro que va a cantar durante la visita del sumo pontífice a Estados Unidos.

Las expectativas de los fieles norteamericanos para esta visita son tan diversas como lo es la comunidad católica en un país en plena campaña electoral, con una economía en crisis y problemas migratorios.

Bajo la divisa "Cristo nuestra esperanza", la visita papal se produce además en momentos en que las bajas norteamericanas en Irak superaron los 4 mil soldados en cinco años. Y la Iglesia todavía sufre las consecuencias de los escándalos sucesivos de los curas pedófilos en Estados Unidos.

"Un latino recién emigrado de Dallas va a tener expectativas muy diferentes para la visita del Papa que las de un irlandés católico instalado en Boston desde hace 14 generaciones", afirma John Allen, especialista del Vaticano.

Pilares de la iglesia

Los hispanos, que se convirtieron en uno de los principales pilares de la Iglesia católica norteamericana, se dirigirán al Papa para que se pronuncie contra las medidas impuestas a los inmigrantes indocumentados.

"Me gustaría que el Papa nos hable sobre cómo, en nuestra calidad de católicos, debemos acoger al pobre y al extranjero en este país", afirmó Enid Roman de Jesús, presidente de una asociación de directores de las diócesis católicas encargado de los ministerios hispánicos.

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"Quiero que diga lo terrible que es que haya un muro para separar a los pobres de los que tienen una esperanza de futuro", dijo Roman, en referencia a la frontera entre México y Estados Unidos.

Que detenga la guerra

La guerra en Irak también forma parte de las preocupaciones de muchos norteamericanos. Mark Ivany, un seminarista cuyo hermano mayor está en el frente en Bagdad, piensa que el Papa reiterará el llamado del domingo de ramos en la plaza San Pedro de Roma, pidiendo el fin de "las matanzas, la violencia y el odio en Irak".

Ivany piensa que el Papa va a orar por un Irak "donde la gente tenga la libertad de practicar su religión".

Recientemente, un sacerdote ortodoxo fue asesinado en Bagdad mientras que el arzobispo caldeo de Mosul (norte) fue secuestrado y su cuerpo fue hallado a mediados de marzo.

A los católicos liberales les gustaría por su parte "escuchar a Benedicto XVI hacer la separación entre la Iglesia Católica y la administración Bush", afirmó John Allen.

Otros temas que serán tratados por el Papa en su visita a Estados Unidos son la pena de muerte, el aborto, la eutanasia y la necesidad de poner fin a la guerra, al odio y a la violencia en el mundo.

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