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El Papa entregó informe

El Papa entregó informe

Benedicto XVI se reunió con el cuerpo diplomático del Vaticano y entregó informe sobre el 'Estado del Mundo'.

Más de 170 diplomáticos

El Papa Benedicto XVI instó el lunes a los gobernantes del mundo a evitar que armas de destrucción masiva caigan en manos de terroristas e hizo un llamado para continuar con los esfuerzos diplomáticos en torno al programa nuclear de Irán, y previno al mundo para que las armas atómicas no caigan en manos de los terroristas.

En un discurso anual ante el cuerpo diplomático acreditado ante El Vaticano y en el que el jefe de la Iglesia Católica explicó las prioridades de política exterior de la Santa Sede, Benedicto XVI dijo que es necesario redoblar los esfuerzos encaminados a impedir el acceso a las armas no convencionales, para evitar una proliferación de armas nucleares.

El Papa también reiteró que existen "ataques preocupantes" a la familia tradicional, la tercera defensa en ocho días en que el líder religioso sale en defensa de la familia cristiana.

En su discurso el Obispo de Roma (uno de los tantos títulos en poder el Papa) pasó revista a la situación del mundo, e hizo énfasis en el respeto a los derechos humanos y la seguridad.

Los embajadores que asistieron al encuentro con el Papa representan 176 países, además de las s Comunidades Europeas y la Soberana Orden Militar de Malta, y dos misiones con carácter especial: la misión de la Federación Rusa y la Oficina de la Organización para la Liberación de Palestina.

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El estado de A. Latina

Benedicto XVI dirigió "un pensamiento especial a las naciones que no tienen todavía relaciones diplomáticas con la Santa Sede”, y dijo que “también ellas tienen un lugar en el corazón del Papa”.

También recordó que "la calurosa acogida de los brasileños permanece todavía vibrante en mi corazón”, y dijo que “en este país, tuve la alegría de encontrar a los representantes de la gran familia de la Iglesia en América Latina y en el Caribe, reunidos en Aparecida para la Quinta Conferencia General del CELAM".

Esperanza para Cuba

Respecto a Cuba, el Papa mencionó que se que se apresta a celebrar el décimo aniversario de la visita de Juan Pablo II, a quien se refirió como “mi venerado Predecesor”, quien fue recibido “con afecto por las autoridades y por la población, animando a todos los cubanos a colaborar para conseguir un futuro mejor”.

"Permítaseme retomar este mensaje de esperanza que no ha perdido nada de su actualidad", señaló el Papa.

Luego mencionó el deseo de una cooperación creciente entre los pueblos de América Latina, así como el cese de tensiones internas en cada uno de los países del continente.

2007, año de catástrofes

Seguidamente, Benedicto XVI mencionó las poblaciones golpeadas por catástrofes naturales en 2007, entre ellas México y América Central, golpeados por huracanes e inundaciones, así como algunos países de África y de Asia, en particular Bangladesh, y una parte de Oceanía.

"También habría que mencionar los grandes incendios", apuntó el Sumo Pontífice.

El Papa Ratzinger mencionó luego a Perú, azotado el 15 de agosto del año pasado por dos terremotos de 8 grados de intensidad, y envió oraciones y palabras de ánimo para las víctimas.

Crisis del Medio Oriente

Sobre la situación del Medio Oriente, el papa subrayó la "viva preocupación" de la comunidad internacional por el Medio Oriente, y expresó alegría por la Conferencia de Anápolis, organizada por Estados Unidos.

"Una vez más, hago un llamamiento a los Israelíes y a los Palestinos, para que concentren sus esfuerzos en poner en práctica los compromisos asumidos en esta ocasión y no frenen el proceso felizmente iniciado", apuntó.

Respecto a la situación en Líbano, el Papa Benedicto XVI dijo estar "cerca" de esa nación y mencionó que la violencia “sigue afligiendo a ese querido país”.

"Deseo que los libaneses puedan decidir libremente acerca de su futuro y pido al Señor que les ilumine, empezando por los responsables de la vida pública, para que, dejando de lado los intereses particulares, estén dispuestos a comprometerse por el camino del diálogo y de la reconciliación", agregó el Santo Padre.

Irak e Irán

En cuanto a la guerra en Irak, Benedicto XVI señaló que "también en Irak la reconciliación es una urgencia", y añadió que "actualmente, los atentados terroristas, las amenazas y la violencia continúan, en particular contra la comunidad cristiana, y las noticias que nos llegan de ayer confirman nuestra preocupación".

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De la situación en Irán, el Papa alentó a "que se continúe sin descanso por la vía de la diplomacia para resolver la cuestión del programa nuclear iraní, negociando con buena fe, adoptando medidas destinadas a aumentar la transparencia y la confianza recíprocas, y teniendo siempre en cuenta las auténticas necesidades de los pueblos y del bien común de la familia humana".

África y Asia

Al mencionar Asia, se refirió a Pakistán y pidió a todas las fuerzas políticas y sociales de esa nación “que se comprometan en la construcción de una sociedad pacífica que respete los derechos de todos".

De Afganistán, el Obispo de Roma dijo que "es necesario ofrecer más apoyo a los esfuerzos de desarrollo y trabajar con más intensidad todavía en la construcción de un futuro sereno".

Sobre los conflictos en Sri Lanka y Myanmar, pidió esfuerzos  que aseguren "el verdadero respeto de todos los derechos del hombre y de las libertades fundamentales".

La tragedia de Darfur

En relación con África, Benedicto XVI expresó un profundo pesar "al comprobar cómo la esperanza parece casi derrotada por el siniestro cortejo de hambre y de muerte que perdura en el Darfur".

"Deseo de todo corazón que la operación conjunta de las Naciones Unidas y de la Unión Africana, cuya misión acaba de comenzar, lleve ayuda y consuelo a las poblaciones que sufren", dijo.

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En cuanto a la la violencia y  la pobreza que afligen la República Democrática del Congo y Somalia; así como la "brusca erupción de violencia" en Kenia, también fueron mencionados por el Pontífice, quien señaló que en África, "la Iglesia Católica no es indiferente a los gemidos de dolor que se elevan en esta región".

El estado de Europa

En la última parte de su mensaje el Papa se refirió a Europa.

Dijo que alegraba de los progresos alcanzados en los diferentes países de la región de los Balcanes y auguró una solución pacífica y justa entre las partes en conflicto tanto en Kosovo como en Chipre.

"En el mes de septiembre pasado, realicé una visita a Austria, que quiso también subrayar la contribución esencial que la Iglesia católica puede y quiere dar a la unificación de Europa", que puede convertirse en una "casa Europea", "si ella no reniega de sus raíces cristianas", mencionó.

Tareas por hacer

Sobre las tareas pendientes, Benedicto XVI mencionó “la fragilidad de la seguridad y la estabilidad en el mundo", y citó que la libertad humana no es absoluta, sino que se trata de un bien compartido, cuya responsabilidad incumbe a todos.

Agregó que no se puede nunca excluir a Dios del horizonte del hombre y de la historia y que “el nombre de Dios es un nombre de justicia”, que representa “una llamada urgente a la paz".

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El Papa recordó luego que "en todos los continentes, la Iglesia Católica, se compromete para que los derechos del hombre sean no solamente proclamados, sino aplicados”.

"La paz –recordó Benedicto XVI– no puede ser sólo una simple palabra o una aspiración ilusoria. La paz es un compromiso y un modo de vida que exige que se satisfagan las expectativas legítimas de todos como el acceso a la alimentación, al agua y a la energía, a la medicina y a la tecnología, o bien el control de los cambios climáticos. Solamente así se puede construir el futuro de la humanidad; solamente así se favorece el desarrollo integral para hoy y para mañana".

Compromiso por la seguridad

El Pontífice exhortó luego a la comunidad internacional a "un compromiso global por la seguridad”, y dijo que se trata de “un esfuerzo conjunto por parte de los Estados para aplicar todas las obligaciones contraídas, y para impedir el acceso de los terroristas a las armas de destrucción masiva, reforzaría, sin ninguna duda, el régimen de no proliferación nuclear y lo haría más eficaz".

"La diplomacia es, en cierta manera, el arte de la esperanza. Ella vive de la esperanza e intenta discernir incluso sus signos más tenues. La diplomacia debe dar esperanza”, añadió.

Al término de su mensaje, Benedicto XVI dijo que cada año, “la celebración de la Navidad nos recuerda que, cuando Dios se hizo niño pequeño, la esperanza vino a habitar en el mundo, en el corazón de la familia humana. Esta certeza se hace hoy oración: que Dios abra a la esperanza, que no defrauda nunca el corazón de aquellos que gobiernan la familia de los pueblos".

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