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La guierra en Afganistán comenzo a finales de 2001 en respuesta a los ataques terroristas del 11 de septiembre de ese año en Washington DC, Nueva York y Pensilvania.

Afganistán acapara toda la atención

Afganistán acapara toda la atención

El fin de las operaciones militares de combate en Irak centró las miradas en Afganistán, una guerra que se inició a finales del 2001 en respuesta a los ataques terroristas en Washington DC, Nueva York y Pensilvania.

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La guierra en Afganistán comenzo a finales de 2001 en respuesta a los ataques terroristas del 11 de septiembre de ese año en Washington DC, Nueva York y Pensilvania.

Término de guerra en Irak centró las miradas

KABUL - El fin oficial de la misión de combate del ejército norteamericano en Irak hará que queden en el centro de atención los inmensos desafíos a los que se ve confrontado Estados Unidos en su otra guerra, la de Afganistán.

El martes pasado, el año 2010 se convirtió, con 323 muertos en sólo ocho meses, en el más mortífero para los soldados estadounidenses en Afganistán desde la invasión del país a fines de 2001.

El presidente estadounidense Barack Obama repitió el martes que la retirada de las tropas norteamericanas de Afganistán comenzará en el verano de 2011.

Sin embargo, dejó claro que el ritmo de partida dependerá de la situación en el terreno.

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Su prudencia coincide con la del comandante estadounidense de las fuerzas internacionales en Afganistán, el general David Petraeus, que explicó a la AFP en Kabul que la retirada será progresiva y comenzará por las zonas consideradas seguras.

Unos 150 mil soldados

Desde su llegada a la Casa Blanca en enero de 2009, Obama ha enviado unos 30,000 refuerzos, elevando la presencia militar de su país a alrededor de 100,000 efectivos, es decir dos tercios del total de 150,000 soldados extranjeros desplegados en Afganistán.

Los estrategas militares estadounidenses están intentando aplicar en Afganistán las mismas fórmulas aplicadas en Irak a partir de 2007, que resultaron eficaces para reducir la violencia.

Aquel año, la estrategia de las tropas estadounidenses, entonces bajo el mando del general Petraeus, pasó a pivotar sobre dos principios: el envío de refuerzos, y la formación de milicias tribales sunitas, compuestas de ex insurgentes que se cambiaron de lado y tomaron las armas junto a los norteamericanos para combatir a Al Qaeda.

Escenario distinto

Ahora, Estados Unidos intenta favorecer la creación de milicias locales en Afganistán. Pero Afganistán no es Irak, y el sistema tribal no tiene la misma cohesión. Muchos observadores llaman a la prudencia, recordando el error del gobierno afgano pro soviético de finales de los años 1980, que creó milicias tribales que acabaron volviéndose contra él, abriendo las puertas de una guerra civil.

De paso por Kabul a mitad de agosto, el senador demócrata John Kerry lamentó que las fuerzas internacionales hayan esperado a diciembre de 2009 para tener una estrategia en Afganistán.

Después de nueve años de guerra, y miles de millones de dólares de gastos civiles y militares, el balance occidental está lejos de ser glorioso: desde hace más de tres años, la insurrección de los talibanes se ha intensificado y extendido a la práctica totalidad del país, y los rebeldes cada vez matan a más soldados extranjeros.

"Nadie puede poner en duda que los talibanes están extendiendo su presencia", admitió el propio general Petraeus en Kabul.

El balance tampoco es muy brillante a nivel civil. El débil gobierno del presidente Hamid Karzai, elevado al poder en 2001 por Estados Unidos y reelecto el año pasado en unas elecciones manchadas por el fraude, no deja de ser acusado de corrupto.

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