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Primer matrimonio lésbico abrió su corazón

Primer matrimonio lésbico abrió su corazón

El primer matrimonio de mujeres en América Latina contó a Univision.com su historia de amor y sus expectativas.

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'Parte de la historia'

MÉXICO – "El objetivo que yo tengo en la vida es ser feliz, y con mi amor por ella no transgredo a nadie (...) ese niño, esa niña, tendría dos mamás. Dos mamás que son lesbianas, que se aman, que se respetan profundamente, que cada una es feliz, es libre, tiene sus propios anhelos, pero que además le aman y le respetan profundamente."

Todo el tiempo estuvieron tomadas de la mano. Sentadas una junto a la otra, no dejaron de mirarse. Sus comentarios de pronto desencadenaban en sonrisas o caricias.

Así comenzaron su primer día como un matrimonio. Llegaron y se fueron tomadas de la mano, vistiendo prendas elaboradas por comunidades indígenas y con una felicidad que contagiaba a todo el que las miraba. Se trata de Lol Kin y Judith, la primera pareja de lesbianas en Latinoamérica que consolidó su unión con el matrimonio en la Ciudad de México.

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Nueve años atrás, Lol Kin Castañeda, hoy de 33 años, y Judith Vázquez de 45, se conocieron por un amigo en común. Ambas estaban en el activismo; compartían gustos, intereses y una amistad que luego se transformó en amor. "Me parecía muy linda", dijo Lol Kin; una gran sonrisa salió espontánea del rostro de Judith.

Este 11 de marzo, estas dos mujeres pasaron a la historia al llevar su unión al matrimonio. Sin embargo, "esa condición no cambia nuestra relación. El nivel de amor y compromiso que teníamos no cambia en lo absoluto. Lo que logramos es por fin ser reconocidas como la familia que ya somos, y garantizar nuestros derechos que históricamente nos habían sido negados".

Pero llegar a este momento no ha sido color de rosa. Como buena historia de amor, hubo quienes se opusieron de principio, y aún hoy no terminan de aceptar la unión de esta feliz pareja.

"En nuestra relación hay dos realidades. Mi familia es homofóbica, entonces nuestra relación es muy distante. La mejor prueba es que el día de la boda, en un evento tan importante en mi vida, no estuvo ninguno de ellos. Y uno aprende a vivir con eso, y a ser fuerte con eso y es el ejemplo de que es posible llegar a la meta y conseguir una vida digna y libre. Sin embargo, con el matrimonio la ley me ha reconocido parte de una familia amorosísima", dijo Judith.

La posibilidad de la adopción

Sin duda, las dos mujeres toman este tema como una posibilidad. No obstante, la ven lejana por el momento pues, aunque ahora están en su derecho, quieren que, llegado el momento, puedan dedicarle el tiempo necesario a su bebé.

"El activismo es un trabajo de tiempo completo. No me veo trabajando por ejemplo, y teniendo a mi hijo o hija entretenido por ahí con un juguetito" "además –interrumpió Judith a Lol Kin- no queremos bajarnos ahora de este carro de cambios, que apenas lleva una velocidad muy baja".

Pero, para muchos detractores de esta nueva posibilidad, el tema de la educación sexual de un hijo en un matrimonio homosexual, es el principal argumento en contra.

¿Y la educación sexual de su hijo?

"No es que queramos un hijo para cada matrimonio homosexual. Se trata de darle un hogar de amor a un niño que lo necesite", aseveró Judith.

Lol Kin habló orgullosa de la libertad con que habló de su sexualidad a su familia, al presentarles a la primera pareja de su mismo sexo. La familia le dio la bienvenida sin ningún problema y, de ese modo, a decir de Lol Kin, le evitaron mentir y ponerse en peligro, al respetar su libertad sexual.

En cuanto a su hijo, cuando llegue a tenerlo, la pareja nos contó que la clave de su educación será hablarle con la verdad, decirle que tiene dos mamás lesbianas que lo aman y lo respetan profundamente.

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"Decir la verdad es lo más importante. La responsabilidad de amar a alguien es la honestidad y aprender a respetar a todas las personas. Esos son los valores que yo le transmitiría y que a mí me parece que permiten a una persona ser libre."

"Yo le diría –dijo Lol Kin—'Si te gustan las niñas, tienes que ser feliz y tienes que ser honesto, y si te gustan los niños, tienes que ser feliz y tienes que ser honesto, y de cualquier forma yo te voy a amar profundamente".

"Si en algún momento ese niño dijera 'mamás, soy heterosexual', le diríamos 'sé feliz, infórmate, usa condón. Asume tu sexualidad pero informado'".

Mensaje a sus detractores

Pero la ola de vertiginosos cambios que ha traído la posibilidad del matrimonio y adopción entre personas del mismo sexo en la capital mexicana ha levantado ámpula en algunos sectores conservadores. Esto, obviamente no ha sido indiferente a este joven matrimonio.

"Cuando escucho a los representantes religiosos decir que ellos protegen a la familia, me da pánico, (sobretodo por) la corrupción en la que viven, la mentira de vida, la incongruencia, la violencia contra las mujeres, el abuso contra los menores, el abuso que cometen con la gente de buena voluntad, y una lista inmensa" frunciendo el seño y con firmeza, dijo Judith.

"Seguir levantando fronteras para dividirnos, no tiene ningún caso. Reconocernos en la diferencia hace una sociedad justa, y esta sociedad tiene demasiada violencia, como para seguirla alimentando a partir de prejuicios, a partir de estereotipos", completó Lol Kin.

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Antes de irse, para empezar a disfrutar de una luna de miel que las entrevistas no han permitido, estas mujeres dieron un mensaje final para la sociedad y los gobernantes.

"Yo quisiera que la gente despertara y se diera cuenta de que no ha sucedido por casualidad. Ha sucedido por compromiso, por una visión de muchas personas este cambio, y que todos los cambios pueden lograrse cuando uno se involucra en estas acciones que son ya impostergables".

"Finalmente este no es un tema de libertades sino de la realidad. No hay argumentos para que no legislen en cascada en toda la república para que tengamos todos el derecho a ser reconocidos."

Y de nuevo, tomadas de la mano, salieron con una sonrisa dibujada en sus rostros.

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