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El presidente de México se quejó de la insuficiencia de la ayuda de Estados Unidos

El presidente de México se quejó de la insuficiencia de la ayuda de Estados Unidos

El presidente mexicano aseguró que la ayuda y los esfuerzos ofrecidos por EU para la lucha antinarco son insuficientes.

Miles de millones

LONDRES - La ayuda financiera ofrecida hasta ahora por Estados Unidos y los esfuerzos de este país para combatir las actividades ilegales relacionadas con el narcotráfico son claramente insuficientes, según el presidente mexicano, Felipe Calderón.

En unas declaraciones que publicadas este viernes por el Financial Times, Calderón pide al Gobierno de Barack Obama que aporte miles de millones de dólares en fondos adicionales para esa lucha.

"La ayuda (de EU) debería ser equivalente al dinero que los consumidores norteamericanos dan a esos criminales", afirma el político mexicano en referencia a la relación directa entre la demanda de drogas al norte de la frontera y la actividad criminal de los narcotraficantes de su país.

Cuando el corresponsal del periódico le pregunta de qué cantidad está hablando, Calderón responde: "Entre $10,000 y $35,000 millones", aunque añade: "La verdad es que nadie lo sabe".

Reconocieron corresponsabilidad

Además de aportar fondos adicionales, Estados Unidos tiene, según Calderón, que hacer mayores esfuerzos para reducir el consumo interno de drogas y combatir el contrabando de armas de Estados Unidos en dirección a México.

Funcionarios tanto mexicanos como estadounidenses calculan que un 90 por ciento de las armas utilizadas por los cárteles mexicanos de la droga proceden de Estados Unidos.

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Calderón, que se entrevistó el miércoles con la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, se felicitó de que se haya producido "un cambio no sólo en el discurso, sino también en la actitud del Gobierno norteamericano" hacia la guerra de su país contra el narcotráfico.

Clinton reconoció esta semana la parte de culpa que tiene su país en la creciente violencia criminal en México. "Nuestra insaciable demanda de drogas ilegales alimenta el narcotráfico", dijo la responsable de relaciones exteriores del Gobierno de Obama.

Polémica por armas en EU

Por otro lado, la ingente lucha contra el narcotráfico en la volátil frontera sur de Estados Unidos reactivó la polémica sobre el control de armas de asalto, en unos momentos en que los narcos ya están dejando su huella en las urbes de este país.

El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, recordó que, durante la contienda electoral, el presidente Barack Obama respaldó la renovación de una ley que entre 1994 y 2004 prohibió la venta de armas de asalto en el país.

Gibbs afirmó que el presidente apoya las leyes en vigor "que pueden ayudar a frenar la ola de armas ilegales que fluyen al sur de la frontera".

Presionado por los periodistas, Gibbs dijo desconocer si hay planes para que Obama acuda al Capitolio a pedir la prohibición del armamento de asalto (las favoritas de los narcos por su capacidad de penetrar incluso el cemento).

Derecho a armarse

La Segunda Enmienda de la Constitución consagra el derecho de los estadounidenses a la tenencia de armas y tanto demócratas como republicanos, muchos de los cuales reciben contribuciones políticas de la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA), intentan evadir esta "papa caliente".

Mientras la narcoviolencia en México acapara titulares en los medios de comunicación, el control armamentístico ha adquirido un cariz político en Washington.

La clase política estadounidense está alarmada porque los narcos ya tienen presencia en al menos 230 ciudades de este país y porque en sitios como Phoenix (Arizona) o Houston (Texas) han aumentado los secuestros.

Responsabilidad compartida

Pero la indignación aminora cuando se piden más restricciones al armamento de potencia militar.

El senador republicano Chuck Grassley dijo que la respuesta al lucrativo tráfico de armas hacia el sur del Río Bravo yace "en un mayor control de los vehículos que salen de Estados Unidos rumbo a México".

Pero el senador independiente Joe Lieberman, dijo a la cadena MSNBC que "todos tienen parte de culpa" en el problema del narcotráfico, haciéndose eco del discurso que se ha vuelto de moda entre Estados Unidos y México sobre la "responsabilidad compartida".

El 'héroe' Calderón

Se calcula que el 90 por ciento de las armas confiscadas en México proviene de Estados Unidos y, según Lieberman, prohibirlas ayudaría a atajar la violencia.

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"El héroe acá es el presidente (mexicano) Felipe Calderón, que está llevando la lucha a los cárteles de la droga. Los demonios son los cárteles de la droga y ambos países deben frenarlos", enfatizó.

Los secretarios de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, y de Justicia, Eric Holder, participarán en México la próxima semana en una conferencia sobre el contrabando de armas en Cuernavaca (Morelos). No hay señales de que se vayan a pronunciar sobre la prohibición de las armas de alto calibre.

La solución que favorece Washington por ahora es aumentar los controles de salida de Estados Unidos por los puntos terrestres en la frontera común.

Rifles de asalto

De hecho, el plan anticrimen que presentó Napolitano el martes pasado enfatiza, entre otros elementos, el despliegue de más agentes, recursos y tecnología en la frontera y un mayor control del tráfico de vehículos y de las líneas ferroviarias hacia México.

Clinton, que en ocho años pasó de aprendiz a experta en los corredores del Senado, reconoce que renovar la prohibición de armas de asalto no será un paseo de rosas.

En declaraciones a Efe, el presidente del subcomité de asuntos hemisféricos de la Cámara de Representantes, Eliot Engel, ha dicho que Estados Unidos debe hacer cumplir otra ley de 1968 que prohíbe la importación de rifles de asalto, y es algo que no requiere acción legislativa.

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Aunque el tema de la seguridad fronteriza tiene el potencial de estancar las relaciones bilaterales, meterse a aumentar los controles a estas armas sería alborotar un panal, según expertos.

Prohibición de armas

"Sin duda el asunto se está politizando, y los demócratas no van a poner en riesgo la mayoría que lograron en ambas cámaras del Congreso", dijo a Efe Armand Peschard Sverdrup, analista político del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).

"A menos que aumente notablemente la violencia en Estados Unidos con estas armas, no veo que cambie la dinámica del debate. Lo triste es que la narcoviolencia está afectando la vida cotidiana en la frontera", agregó.

El Director Nacional de Inteligencia, Dennis Blair, reiteró, en su primera rueda de prensa, la consabida frase de que México "no está en peligro de convertirse en un Estado fallido" y que la violencia es un síntoma de la guerra que Calderón ha declarado a los narcos.

Quienes buscan eliminar las armas de asalto de las calles de Estados Unidos se preguntan cuántos muertos hacen falta para que finalmente se prohíban.

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