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DF 'tóxico' para sus habitante

DF 'tóxico' para sus habitante

En la ciudad se producen sustancias que llegan incluso a disminuir 67 días por año las expectativas de vida del ser humano.

Bióxido de azufre, nitrógeno. plomo...

CIUDAD DE MÉXICO – Todos los días se respiran miles de elementos tóxicos en el aire de la Ciudad de México que pueden provocar serios problemas de salud pública, como el cáncer, alertó Agustín García especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Es el caso del formaldehído, un gas generado por procesos naturales y la combustión de los autos, que disminuye 67 días por año la esperanza de vida de un individuo.

Álvaro Román Osornio, del Programa Universitario de Medio Ambiente (PUMA), indicó que en la capital sólo se monitorean los niveles de los llamados contaminantes criterio: partículas en suspensión, bióxido de azufre y de nitrógeno, plomo, monóxido de carbono y ozono, debido a la dificultad y costo de estudiar otros elementos.

Con el empleo de alta tecnología se han obtenido datos reveladores sobre los contaminantes orgánicos en la atmósfera y su impacto en la salud, detalló la coordinadora del PUMA, Irma Aurora Rosas.

Por ejemplo, se encontró que la atmósfera de la capital es altamente reactiva comparada con otras urbes, como Nueva York, y que las emisiones de ozono afectan el desarrollo de plantas y bosques, y provocan la reducción en la producción de madera y en la agricultura.

De acuerdo con García , el mayor peligro no se encuentra en las calles o en zonas al aire libre, sino en lugares cerrados como las oficinas. Ahí, la amenaza es 13 veces mayor que en otros puntos, aseguró.

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'No existe la tecnología necesaria'

Otra sustancia que se ha estudiado con detenimiento es el manganeso, presente en sales y otros compuestos que, al inhalarse, dañan al sistema nervioso y hacen que decrezca la capacidad de razonamiento.

Afortunadamente este tipo de sustancias no se generan en emisiones importantes en el Distrito Federal, expresó García.

Uno de los elementos más perjudiciales es la dioxina, producida por la incineración de compuestos de cloro; basta una cantidad mínima de polvo para acabar con la vida de una persona, aunque se encuentra en la atmósfera en cantidades bajas, refirió.

Por su parte, Álvaro Osornio, insistió en que la asociación entre contaminación del aire y riesgo de desarrollar cáncer, principalmente de pulmón, es una evidencia reciente de los efectos contaminantes,  pero aún no hay una legislación al respecto.

El especialista recalcó que los efectos de la polución orgánica no crean nuevas enfermedades, pero sí agravan las existentes y reducen la calidad de vida.

El reto, puntualizó, es concentrarse en un solo elemento y recabar la información necesaria para controlar sus efectos y procesos relacionados.

El problema es que en México no se han implementado mayores medidas para atender esta situación, a diferencia de otras naciones, entre ellas, Estados Unidos, donde se han detectado 189 compuestos peligrosos de los que 33 son los más cancerígenos, como el formaldehído y el benceno, resaltó.

Irma Rosas planteó que el control de estos contaminantes es difícil por varios aspectos, pues no existe la tecnología necesaria para cuantificar sus daños.

Sin embargo, es necesario un estudio enfocado exclusivamente a ello y destinar más profesionales de la química orgánica para encontrar y aplicar medidas urgentes, comentó la especialista.

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