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Paro revolucionario en Caracas

Paro revolucionario en Caracas

Grupos afines al presidente Hugo Chávez, pero críticos de la policía y periodística oficial, realizaron un "paro popular y revolucionario".

Encapuchados y barricadas

CARACAS - Grupos afines al presidente venezolano, Hugo Chávez, pero críticos de la actividad policial y periodística oficial, realizaron hoy un "paro popular y revolucionario contra la represión y persecución política" en un barrio de Caracas.

La protesta, en la que participaron encapuchados que levantaron barricadas en la populosa barriada "23 de Enero", puso en evidencia las discrepancias entre las fuerzas chavistas.

El paro se llevó a cabo desde el amanecer hasta cerca del mediodía, sin que se registraran enfrentamientos con la fuerza pública.

Sin embargo, ocasionó un caos en la circulación de personas y vehículos dentro y en los alrededores del barrio "23 de Enero", situado en el estratégico centro oeste caraqueño, nudo de la red vial que comunica a esa zona con el resto de la ciudad.

Se trató de "un pacífico llamado de atención" a las autoridades gubernamentales "para que tomen medidas ante los allanamientos y la persecución de líderes comunitarios", dijo en una posterior rueda de prensa Glenn Martínez, uno de los portavoces de los manifestantes, que junto a otros habló escoltado por varios encapuchados.

Lanzaron amenaza

"Si vuelven a allanar o a efectuar cualquier otra medida represiva no será pacífica nuestra acción y tampoco limitada al 23 de Enero", advirtió a su vez el dirigente Valentín Santana.

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Además, exigió que las investigaciones policiales se dirijan "contra los paramilitares" colombianos contratados por "el golpismo venezolano".

Ambos portavoces de la treintena de organizaciones que convocaron y secundaron la protesta admitieron que rechazan las investigaciones policiales del atentado con bomba que el 24 de febrero mató al activista Héctor Serrano cuando la colocaba en la sede del gremio patronal Fedecámaras y para quien hoy reclamaron "honor y gloria".

Críticas a la prensa

Asimismo, rechazaron "la persecución y hostigamiento" contra Juan Montoya, otro dirigente supuestamente involucrado en el mismo atentado y aparentemente buscado por ello por los cuerpos policiales.

Criticaron el tratamiento periodístico del hecho, especialmente de parte de la prensa que identifican como de la "derecha endógena del proceso revolucionario", que hoy informó que los encapuchados exhibieron armas de diversos calibre, aunque se abstuvieron de accionarlas.

Los dirigentes también condenaron la amnistía en beneficio del "golpismo de derecha" que recientemente promulgó Chávez, en beneficio de los participantes en el golpe de Estado que logró derrocarlo durante dos días en abril de 2002 y que fue liderado por el entonces presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona.

Inconformidad con funcionarios

Aunque reeditaron hoy su afinidad con el mandatario y lo llamaron "nuestro comandante", los activistas criticaron a otros ministros y subalternos de éstos, a quienes consideraron "trabas para la profundización del proceso hacia el socialismo del siglo XXI".

"Exhortamos al pueblo en general a profundizar este proceso hasta las últimas consecuencias con las milicias populares y a llevarse por delante a estos politiqueros de oficio", dice un volante de una de esas organizaciones, que identificó como tal a Mario Silva, un polémico conductor de la televisión estatal y dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que preside Chávez.

Cuatro días después del atentado y al siguiente de la ocupación del Arzobispado de Caracas por los mismos grupos, el gobernante venezolano dijo que no le extrañaría que estén infiltrados "por la contrarrevolución", aunque garantizó que no ordenaría persecuciones.

Criticó entonces expresamente a la dirigente barrial Lina Ron, también del PSUV, por su participación en la breve ocupación del Arzobispado el pasado 27 de febrero, cuando ésta amenazó a las autoridades que investigan el atentado, a la jerarquía católica y a medios de prensa que definió como "objetivos revolucionarios".

Ron, que luego justificó el regaño del presidente, también reivindicó al autor del atentado, que murió mutilado al explotarle la bomba en las manos.

"Yo a la compatriota Lina Ron la quiero mucho, pero tengo que criticarla, porque es una muestra de una gran indisciplina revolucionaria ponerse a inventar una cosa como esa", había dicho Chávez, tras alertar sobre "revolucionarios de tendencia anárquica".

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En ese contexto, pidió a sus seguidores reflexionar "sobre el terrible daño que le hizo la ultraizquierda infiltrada por la CIA" estadounidense al presidente chileno Salvador Allende (1970-1973), a quien reiteradamente llama "mártir de la revolución".

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