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La mujer mexicana rescatada de Haití dio su testimonio a Univision.com

La mujer mexicana rescatada de Haití dio su testimonio a Univision.com

Esther Díaz, mujer mexicana sobreviviente al terremoto en Haití, brindó su testimonio en exclusiva a Univision.com

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Quedó atrapada en el piso

CIUDAD DE MÉXICO - María Esther Díaz de Lafontaine es el nombre de la mujer mexicana sobreviviente al terremoto en Puerto Príncipe, Haití, que brindó su testimonio en exclusiva para Univision.com, dos días después de haber llegado a la capital azteca.

Para ayudar a través de Univision y la Cruz Roja llama al 1-800-842-2200.

Opina sobre la tragedia en HaitíEsther, de 63 años de edad y casada con un economista haitiano, residía en la arrasada ciudad caribeña desde hace más de dos décadas. Una vez separada de su marido vivía en una zona distante a 10 minutos en automóvil del Palacio Nacional, con su hija Sandrine, de 21 años de edad, y su nieto Alexandro, de sólo ocho meses.

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A detalle, doña Esther describió lo que hacía al momento del terremoto ocurrido el pasado martes 12 de enero.

"Yo acababa de llegar del trabajo, mi hija estaba en la casa estudiando, el bebé estaba en el columpio y tenía yo un problema en el baño, estaba el plomero, cuando empezó a temblar y las dos corrimos hacia el bebé y tratamos de sacarlo, pero, entre el nerviosismo y el movimiento que había, se le enredaban los bracitos, hasta que nos ayudó el chofer a sacarlo por arriba y salió corriendo con él... Mi hija atrás de él y yo, al dar la vuelta, me cayeron las placas sobre las piernas y quedé atrapada en el piso...", relata.Afortunadamente, Esther no sufrió una fractura aunque recibió una gran contusión y relató cómo pudo salir de ese apuro.

"Al gritarles que estaba atrapada, regresó mi hija, empujamos una de las placas y oímos llorar al niño de nuevo, entonces le dije: '¡El niño!' y volvió a salir corriendo y vino el trabajador y me quitó la otra placa y así fue como me ayudó él a salir por delante, mientras el chofer y la niña salían por detrás...", recuerda."Cuando nosotros salimos a la calle, ya las casas de los lados estaban derrumbadas totalmente, incluso una de ellas llegaba hasta la mitad de la calle... Mi casa quedó en pie por eso creo que ése fue el milagro de que nos salváramos porque si se hubiera caído hubiéramos quedado atrapados ahí", explica.

Pernoctaron en la calle

Esther, quien tiene una tienda de artesanías haitianas en el aeropuerto de Puerto Príncipe, explica lo que decidió para proteger a los suyos al darse cuenta de la magnitud de todo lo ocurrido.

"En ese momento nos quedamos ahí, salimos totalmente blancas cubiertas de polvo... Yo como traía el pie lastimado, mi chofer fue a la terracita, sacó unas sillas y me colocó ahí, a mi hija al lado y nos quedamos así, toda la gente en la calle, los vecinos viendo, la gente gritando, saliendo...", cuenta Esther.

"Vinieron unos parientes de mi hija y yo les dije que se la llevaran porque a donde iban había una casa... Yo no podía caminar y no había carros ni forma de transportarse", recuerda.

Ante la lesión que sufrió en las piernas, Esther trató de buscar atención y alivio: "Le pedí al chofer que fuera a un hospital que está cerca de la casa, le dije: 'Ve a ver cómo está'... Me dijo que estaba cerrado, que estaba adentro lleno de gente y que no dejaban entrar... Entonces le di dinero y le dije: 'Ve a la farmacia del hospital y cómprame algo para el dolor'", explica.

"Se fue y regresó al rato, se saltó un muro del hospital que había caído, por eso pudo entrar... y ahí consiguió una sola cápsula por el dinero que le había dado, que era bastantito... Y me dijo: 'Fue lo único que me dieron'... Y, con eso, pude yo pasar la noche porque dije: 'Si es una fractura, voy a estar a grito'... Entonces, me tomé eso y estuve sentada toda la noche ahí", asegura.

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Sin atención médica

Esther no encontró a nadie que la atendiera: "Nunca... No había dónde... Todos los hospitales después siguieron cayendo y había solamente dos hospitales... Y yo no me imaginaba ir con toda esa gente que estaba ahí, que iba casi descuartizada, sin piernas, sin brazos y yo con solamente un dolor... ¿Dónde me iban a sacar una placa? No podía yo quitarle el lugar a una persona más grave o la atención a eso... Sin saber entonces, dije: 'Voy a ver hasta dónde resisto'".

"Además, estaba con la idea ya con la idea de que tenía que encontrar a alguien de la embajada de México, inclusive para irme a que me asignaran una casa, un lugar dónde dormir o comida... Todos esos días hasta el día que llegué aquí a México, no comimos... Bueno, yo no comí", recuerda.

El traslado a México

Ante la desesperada situación personal y la enormidad de la tragedia, Esther emprendió sus siguientes pasos para salir adelante:

"La embajada de México, aunque tuviera orden de evacuar a los mexicanos, no había teléfono, no hay luz y no había transporte... Yo, por ejemplo, no sabía nada, no podía comunicarme a la embajada, no sabía qué hacer o cuándo van a salir o qué íbamos a hacer".

Al saber que embajadas como la canadiense, la estadounidense y de otras naciones, buscaban a sus conciudadanos para transportarlos fuera de Haití, Esther reaccionó como la lógica le indicó:

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"Yo estaba segura que iban a hacer algo en la embajada de México, que tenían que evacuar... Entonces, yo, sin saber, dije: 'Tenemos que ir a la embajada porque ahí vamos a saber y le pedí un aventón a alguien que pasó y le dije a esta persona que si podría llevarnos a la embajada porque estaba yo herida y tenía a mi hija y a mi nieto ahí y amablemente nos llevó".

"Llegamos a la embajada... Habían dejado ellos un número telefónico y hablamos... Encontramos un teléfono y hablamos y les dijimos que estábamos ahí y nos dijeron: 'Está por salir un avión hacia México, vamos por ustedes y a tratar de que las lleve este vuelo'... Eran como las 3:30 pm y como a las 4:00 y fracción llegaron por nosotros y llegamos como a las 4:55, como a cinco minutos del despegue... O sea que subimos, cerraron la puerta y partimos", rememora.

El vuelo de vuelta

Esther viajó de vuelta con otros evacuados.

"Estaba la esposa del embajador, dos esposas de los secretarios, venía también otra señora también mexicana casada con haitiano, sus dos niños, otro mexicano y nosotros tres", recuerda.

Esther, su hija y su nieto fueron recibidos en la Ciudad de México por una sobrina y su esposo la madrugada del viernes 15 de enero a la 1:00 am.

"Mi familia había estado llamando a la Secretaría de Relaciones Exteriores para saber si tenían noticias, buscarnos o qué se iba a hacer... Ellos les habían dicho que iban a haber evacuaciones, pero que en cuanto supieran algo, les iban a avisar... Mis familiares dejaron mi nombre y dejaron sus datos... Cuando allá supieron que nos iban a llevar al avión, en ese momento hablaron a Relaciones acá, diciendo; 'Ya las tenemos contactadas y están vivas, van para el avión'... En ese momento, en Relaciones, llamaron a mis familiares y les dijeron: 'Sí están vivas, vamos a ver si salen en el vuelo'... Cuando ya realmente estuvimos seguros que salimos en el vuelo, volvieron a hablar a nuestros familiares... Les dijeron: 'Ya vienen en el avión y van a llegar hoy'".

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"Los haitianos no van a poder"

"No puedo hacer planes, para cuándo pueda viajar allá... Mi hija se va a quedar aquí, inclusive ya está buscando trabajo y lo más importante es poder contactar con su papá porque como ella también estudia, pues a ver qué hacemos mientras... Nos salimos con lo puesto, yo llegué en sandalias y el niño sin ropita, envuelto en una toalla", cuenta Esther.

Pese a lo vivido, Esther quiere volver: "Tengo plan de regresar para arreglar varias cosas, tengo empleados, tengo la tienda en el aeropuerto y hay que ver qué se va a hacer... En la casa, hay que ver si no la robaron o qué hay, no sé... Pero, para eso, yo tengo que estar bien y esperar a que haya las posibilidades: bancos abiertos, transporte...".

Aunque Esther también está dispuesta a quedarse a vivir en México.

"Yo creo que sí porque no hay nada... No quedó nada, no solamente en mi casa sino en el país... Toda la gente que va a estar recogiendo escombros y arreglando, no sé, no tengo una cosa definida hasta que no vaya y vea qué puedo hacer, qué no puedo hacer y si puedo ayudar en algo y había muchos artistas artesanos que dependían de lo que trabajábamos, entonces no tengo idea", explica.

"Yo finalmente decidí aceptar la entrevista porque recibí correos y llamadas de gente que se quedó allá ayudando, compatriotas, de que, en vista de la situación, ha llegado muchísima medicina, alimentos y ese tipo de ayuda, pero hay una cosa que no se ha visto organización, la logística para llevar a cabo la distribución y ayuda a toda esa gente".

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"Mientras no haya eso, de nada sirve tener en el aeropuerto toneladas de cosas mientras sigue afuera el total abandono porque el gobierno no tiene nada, nada... Le faltan camiones para transportar lo que les ha llegado, les falta maquinaria pesada, les falta cómo los organicen... Si antes eran desorganizados y no tenían, imaginen ahora que están en shock, sin comida, sin agua... En mi caso, lograron sacar un galón de agua de la casa, entraron corriendo y sacaron el galón corriendo, si no, no había... No entiendo cómo va a sobrevivir esa gente sino son los países mismos que se encargan de hacer esa organización y distribución... Los haitianos no van a poder".

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