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En Haití sigue llegando la ayuda pero hay escasez

En Haití sigue llegando la ayuda pero hay escasez

Soldados, médicos y trabajadores humanitarios seguían llegando a Haití pero miles de víctimas seguían con dificultades.

Problemas en la distribución

PUERTO PRINCIPE  - Soldados, médicos y trabajadores humanitarios seguían llegando a Haití el lunes pero miles de víctimas del terremoto del martes seguían teniendo dificultades para encontrar un vaso de agua o un plato de comida.

Para ayudar a través de Univision y la Cruz Roja llama al 1-800-842-2200.

Opina sobre la tragedia en Haití Países europeos prometieron más de $500 millones en ayuda: la Unión Europea destinará $474 millones a ayuda de emergencia y de largo plazo y sus países miembros aportarán $132 millones más.

Para los haitianos, sin embargo, había preocupaciones más urgentes. La ayuda aún no llegaba a muchos damnificados, frenada por problemas de transporte, confusiones burocráticas, miedo a ataques contra las caravanas de ayuda, el derrumbe del gobierno local y la enormidad de la catástrofe.

"Nosotros no necesitamos ayuda militar. Lo que necesitamos es alimentos y albergue", le gritó un joven al secretario general de la ONU Ban Ki-moon durante su visita a Puerto Príncipe. "Nos estamos muriendo", le dijo una mujer, que añadió que ella y sus cinco hijos no tenían comida.

Orden de no disparar a saqueadores

Policías haitianos antidisturbios lanzaron gases lacrimógenos para dispersar grupos de saqueadores en el centro de la ciudad, mientras varios negocios ardían.

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"Nos ordenaron no dispararle a la gente a menos que sea completamente necesario", dijo el agente Pierre Roger, mientras unos saqueadores pasaban corriendo. "Somos muy pocos y esta gente está demasiado desesperada".

El embajador estadounidense en Haití, Kenneth Merten, reconoció el lunes en el canal NBC que la "situación de seguridad obviamente no es perfecta", pero dijo que los soldados que deben llegar durante el día darán apoyo a la policía haitiana y de la ONU, sin reemplazarlas.

Mientras los socorristas buscaban llegar a los necesitados, algunos buscaban dejar el país. Cientos de ciudadanos estadounidenses, y gente que decía serlo, se formaron con identificaciones en la mano frente a la embajada de ese país en busca de abordar algún vuelo de salida.

La Organización Panamericana de Salud dice que entre 50 mil y 100 mil personas murieron en el terremoto de magnitud 7. Las autoridades haitianas aseguran que la cifra es mayor. Muchos sobrevivientes perdieron sus hogares y muchos otros viven en la calle por miedo a que las estructuras dañadas se derrumben.

La gente sigue muriendo

Tanta gente perdió su vivienda que el Programa Mundial de Alimentos planea erigir un campamento para 100 mil personas en las afueras de la ciudad, dijo la directora de la organización en Haití, Myrta Kaulard.

En las calles, la gente seguía muriendo, mujeres embarazadas daban a luz en el asfalto y los heridos llegaban a los hospitales de campaña en carretillas o sobre la espalda de otros.

El agua comenzaba a llegar a más gente y, mientras hubo algunas peleas en otros lugares, soldados repartieron provisiones a filas ordenadas de pobladores en un campo de golf. Aún así, con el puerto bloqueado y quejas de grupos humanitarios sobre el manejo estadounidense del aeropuerto, la comida y los medicamentos seguían escaseando. El enojo aumentaba por la lentitud de la ayuda.

"Hombres blancos, váyanse de aquí", gritaron algunos sobrevivientes en la barriada de Bel-Air, al ver a un grupo de extranjeros. En un asilo de ancianos derruido, Jacqueline Thermiti, de 71 años, dijo que no sobreviviría un día más.

"Si los extranjeros no vienen (con ayuda), dependerá del niño Jesús", dijo.

Cinco días después del sismo, algunos sobrevivientes aún eran rescatados de los escombros el domingo. Los socorristas sacaron a un hombre de 30 años y una mujer de 40 de lo que fue el cuarto piso de un supermercado que se derrumbó, donde había esperanzas de encontrar a más gente viva.

Una cuadrilla estadounidense con perros rescató a una joven dominicana de 16 años, que estuvo cinco días entre los restos de un hotel céntrico de tres pisos.

En la colapsada sede de la misión de paz de la ONU, los rescatistas extrajeron a un empleado danés vivo, 15 minutos después de la visita del secretario general. El jefe de la misión, el tunecino Hedi Annabi, el subjefe brasileño Luiz Carlos da Costa y al menos 39 trabajadores más murieron.

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Luego que los 1,700 socorristas habían salvado a más de 70 personas, la vocera de la ONU Elisabeth Byrs dijo que era posible que algunas personas atrapadas sobrevivieran hasta el lunes.

"La esperanza persiste", dijo.

Promesas de ayuda

Además de la promesa multimillonaria de la UE, Gran Bretaña anunció que triplicará sus aportes hasta $32.7 millones y Francia dijo que está dispuesta a perdonarle a Haití una deuda de $55.7 millones, al tiempo que prometió $14.4 millones para el fondo de la ONU. Noruega, con una población de 4.8 millones de personas, dijo que aumentará su ayuda a $17.7 millones.

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU esperaba asistir a más de 60 mil personas el domingo, pero los funcionarios de la organización dijeron que deben llegar a distribuir dos millones de raciones diarias.

"Hay pocas señales de que haya una distribución de ayuda importante", dijo sin tapujos la organización Médicos Sin Fronteras, que se quejó del manejo estadounidense del aeropuerto.

El comandante estadounidense en Haití, teniente general Ken Keen, reconoció que el aeropuerto, con una sola pista y poco lugar para estacionar aviones, está congestionado. "Estamos trabajando con ahínco para abrir otras maneras de llegar", dijo en el canal NBC.

Parte de ese trabajo es reparar el puerto de la capital, que quedó inutilizado por el sismo. La Casa Blanca dijo el domingo que grúas y otros equipos operados desde un barco de la Guardia Costera intentarán habilitar el puerto.

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Francia era uno de los países molestos porque uno de sus aviones no recibió autorización para aterrizar, pero el canciller Bernard Kouchner instó a los gobiernos a no pelearse por eso.

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