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Consuelo regresó a su pueblo

Consuelo regresó a su pueblo

La ex congresista Consuelo González de Perdomo regresó "inmensamente feliz" a Pitalito, su pueblo natal.

Repartió abrazos

PITALITO, Colombia - La ex congresista colombiana Consuelo González de Perdomo, que estuvo seis años y cuatro meses secuestrada por las FARC, regresó "inmensamente feliz" a Pitalito, su pueblo natal, que se volcó a la calle para expresarle emocionado su solidaridad.En sus primeras declaraciones al regresar a esta localidad, la ex congresista liberada por la guerrilla el pasado 10 de enero, se mostró "inmensamente feliz y sorprendida" por la acogida que le han brindado sus vecinos.

Consuelo González, a menudo con lágrimas en los ojos al repartir constantemente abrazos, no pudo ocultar sus sensaciones.

"Estoy emocionada por la extraordinaria solidaridad" que ha mostrado Pitalito, localidad del departamento de Huila (sur), en donde la mayoría de sus cerca de 100 mil habitantes salió a las calles a recibirla.

"Esto me demuestra la gran calidad humana y el afecto de la gente de esta tierra", dijo González quien añadió que también "demuestra su compromiso intenso con el acuerdo humanitario".

Liberación de rehenes

Con ese acuerdo se pretende conseguir la liberación de 44 secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), entre los que se cuentan militares, policías y políticos, además de tres estadounidenses, a quienes considera "canjeables", por unos 500 guerrilleros presos.

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Sin embargo, las FARC insisten en que para negociar ese acuerdo el Gobierno debe desmilitarizar los municipios de Pradera y Florida, del departamento de Valle del Cauca (suroeste), algo a lo que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, se opone.

Pero además esta guerrilla mantiene, según el Gobierno, a más de 700 secuestrados con fines extorsivos.

Reencuentro con su madre

González llegó al aeropuerto Contador de Pitalito a las 15.30 (20.30 GMT) en una avioneta de la Policía Nacional, procedente de Bogotá, acompañada de sus hijas, Patricia y María Fernanda, de su nieta, María Juliana, y de sus yernos.

Nada más descender de la avioneta que la transportó desde Bogotá, González se fundió entre lágrimas en un abrazo con su madre, Inés Claro, de 91 años de edad, que no paraba de repetir "es un milagro".

El recibimiento, en el que estuvo el alcalde, Carlos Arturo Giraldo, impactó a Consuelo que quiso resaltar "lo amoroso y lo solidario" de su pueblo, que no paraba de gritar "libre, libre".

"Realmente no lo esperábamos, no esperábamos este recibimiento tan lindo, tan maravilloso para mi mamá", declaraba su hija Patricia con "mucha alegría, mucha emoción por volver a traerla acá".

Acudió a misa

Después de seis años y cuatro meses secuestrada, "volver con ella a nuestra casa es una felicidad difícil de describir, lo mismo que el agradecimiento a nuestro pueblo", abundaba su otra hija, María Fernanda.

El trayecto del aeropuerto al centro de la ciudad, que se hace en diez minutos, se demoró en una multitudinaria caravana colorista cerca de dos horas.

A bordo del camión de bomberos voluntarios, Consuelo González hizo el lento recorrido hasta el centro de la ciudad para ser recibida oficialmente en el coliseo de la ciudad con una eucaristía oficiada por el obispo de la diócesis de Garzón.

Caluroso recibimiento

Automóviles, motos y gente a pie abarrotaban la carretera con pancartas en las que se podía leer "Bienvenida a su pueblo, Consuelo" o "Acuerdo humanitario, compromiso de todos", además de una gran cantidad de banderas colombianas.

"Después de tantos años en la selva, hoy es muy rico que todos salgamos a recibirla", comentaba una señora de nombre Lucía, vecina de los González Perdomo que vestía una camiseta en la que se podía leer: "Por el retorno y la esperanza".

González fue liberada el pasado 10 de enero junto a la ex candidata a vicepresidente Clara Rojas, en una operación organizada por el presidente venezolano, Hugo Chávez, y liderada por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que las trasladó a Caracas.

La ex congresista viajó a su pueblo natal cuatro días después de su regreso a Bogotá, procedente de Caracas, con pruebas de vida de ocho secuestrados y el compromiso de trabajar por el acuerdo humanitario.

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Consuelo González, entonces representante a la Cámara por el departamento de Huila, tenía 50 años de edad cuando fue secuestrada el 10 de septiembre de 2001 en la carretera que une a Neiva, capital de esa montañosa región, con Pitalito.

Durante su secuestro murió su marido, Jairo Perdomo, de un infarto, y tuvo una nieta, María Juliana, ahora de dos años, de la que no se ha separado desde que llegó a Caracas el mismo día en que fue liberada por la guerrilla en las selvas del departamento de Guaviare, en el centro este de Colombia.

Para ella, ha terminado la tortura del secuestro, lo mismo que para Clara Rojas, secuestrada el 23 de febrero de 2002 junto a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, también nacional francesa, que aún sigue en manos de las FARC y pertenece al grupo de los 44 canjeables.

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