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Votar es una cuestión genética

Votar es una cuestión genética

Un estudio, el primero en su clase, muestra la influencia de los genes en la participación electoral y otras actividades políticas.

El estudio lo llevaron a cabo James H. Fowler y Christopher T.

Dawes, de la Universidad de California en San Diego, y Laura A.

Baker, de la Universidad del Sur de California.

Fowler y Daves siguieron este estudio con una investigación

publicada en la edición de julio de la revista Journal of Politics

en la cual identificaron un vínculo entre dos genes específicos y la

participación política.

Los investigadores demostraron que los individuos con una

variante del gen MAOA tenían muchas más probabilidades de haber

votado en la elección presidencial de 2000.

La investigación muestra también una conexión entre una variante

del gen 5HTT y la concurrencia a votar, la cual está moderada por la

participación en servicios religiosos.

Estos son los primeros resultados que vinculan genes específicos

con una conducta política.

La investigación inicial se sustentó en los registros de

concurrencia de votantes en Los Ángeles cotejados con un registro de

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mellizos y gemelos.

Estas comparaciones muestran claramente que los gemelos, que

comparten el ciento por ciento de sus genes, son significativamente

más similares en su conducta como votantes que los mellizos que

comparten, en promedio, solo el 50 por ciento de los genes.

Los resultados indican que el 53 por ciento de la variación en la

concurrencia a votar se debe a diferencias en los genes, y asimismo

sugieren que, al contrario de lo que se ha creído durante décadas,

la crianza familiar puede tener poco efecto en la conducta futura de

participación política de los niños.

Para replicar estas conclusiones los investigadores fueron más

allá de los datos de votantes de California y examinaron los

patrones en el ámbito nacional, usando un estudio de salud de los

adolescentes efectuado entre 1995 y 2002.

Estos datos se han utilizado en una amplia variedad de estudios

genéticos, pero esta es la primera vez que se usaron para mostrar

que la conducta de participación política es hereditaria.

Por ejemplo, entre los gemelos, los investigadores llegaron a la

conclusión de que el 72 por ciento de las variaciones en la

concurrencia como votantes puede atribuirse a los genes.

Asimismo las diferencias vinculadas con los genes se extienden a

una amplia gama de actos de participación política incluidas las

donaciones a campañas, los contactos con funcionarios de gobierno,

las candidaturas a cargos electos y la asistencia a manifestaciones.

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