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Reportaron hasta 500 agresiones contra trabajadores del Censo 2010

Reportaron hasta 500 agresiones contra trabajadores del Censo 2010

Hasta 500 agresiones han sufrido los trabajadores del Censo en la recolección de datos puerta a puerta.

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Más que en 2000

WASHINGTON, DC - Hasta 500 agresiones han sufrido los trabajadores del Censo en la recolección de datos puerta a puerta, más del doble que en el anterior recuento hace diez años, dijo el director de la Oficina del Censo, Robert Groves.

El director compareció hoy ante los medios coincidiendo con el final de la recolección de los datos a domicilio, que ha llevado a más de 600,000 empleados del Censo a las puertas de 48 millones de hogares.

Groves dijo que la cifra de agresiones incluye incidentes "menores" y anecdóticos, como una trabajadora herida por los picotazos de un pato, hasta incidentes "horribles", como disparos o el robo de coches bajo amenazas con armas de sus ocupantes.

"Cada uno de estos hechos es una tragedia", manifestó, aunque matizó que 500 ataques es "un muy pequeño porcentaje" si se tiene en cuenta que se han tocado "millones de veces" las puertas y hasta dos veces en millones de hogares.

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Sin embargo, reconoció que es mucho mayor que los incidentes violentos registrados durante el anterior censo, el del año 2000, cuando hubo 180 agresiones, un número que consideró por debajo de la realidad porque entonces el "escrutinio" era menor.

Algunos medios de comunicación estadounidenses han relacionado este tipo de agresiones con el auge de un sentimiento antigubernamental que lleva a muchos ciudadanos a expresarlo de forma violenta o a desconfiar de los trabajadores del Censo, pero Groves negó esa posibilidad.

"No veo ningún patrón" de conducta en las agresiones, concluyó el director, después de argumentar que es difícil de conocer la "variedad de motivaciones" que los atacantes nunca expresan.

Esta fase del puerta a puerta -la más cara, la que más recursos logísticos requiere y la que a más personas pone en la calle- empezó en abril después de que acabara el período oficial para devolver las encuestas de diez preguntas enviadas por correo a 132 millones de casas.

De hecho, los costos del Censo, que se realiza cada diez años y que el presupuesto de este año ha alcanzado la cifra récord de los $14,700 millones de dólares, se concentran en gran medida en esta fase.

El índice de participación por correo alcanzó en abril un 72 por ciento, la misma que en el año 2000, pero para contar a los que no respondieron, la Oficina dirige a sus trabajadores a cada puerta que no devolvió la encuesta o la envió con errores.

Controles

Parte de este proceso incluye comprobar si las direcciones disponibles se corresponden con hogares o si estas casas están abandonadas, para lo que los trabajadores tienen que preguntar a vecinos.

Este año los trabajadores encontraron 9.9 millones de casas deshabitadas, mientras que en 2000 había 14.3 millones, según los datos facilitados por Groves.

Del 13 de agosto hasta el 3 de septiembre, empezarán tres operaciones de verificación y control de calidad que serán las últimas fases de campo.

Estas consistirán en llamadas a casa para resolver dudas sobre incoherencias en las respuestas, desplazarán a nuevos trabajadores para verificar que nadie mintió cuando se reportó una casa como "inexistente", y a otros para comprobar más direcciones y evitar hogares duplicados.

Groves informó también de que algunos controles para confirmar la fiabilidad de los datos ya se han realizado, entre ellos, los que sirven para comprobar que los trabajadores no han falsificado los datos.

De las primeras estimaciones, el director informó de que estos casos se reducen a menos de mil trabajadores de un total de los más de 600,000 en la calle y que en ningún caso se ha registrado una tendencia repetitiva en alguna área específica.

Sobre las posibilidades de que estas falsificaciones y los altos costes de esta fase se reduzcan mediante sistemas de encuestas por Internet y máquinas portátiles para las trabajadores en lugar de papel y bolígrafo, Groves se mantuvo cauteloso.

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"Tenemos que tener una opción por Internet en el siguiente Censo, pero no será la solución cien por cien fiable", señaló, aunque sí que espera que el papel y bolígrafo se sustituyan por un método electrónico.

Aunque rechazó las especulaciones del "mundo de 2020" e Internet, se atrevió a prever que al menos las encuestas por correo en las que el Censo confía desde 1970 seguirán siendo una opción en una década.

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