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María Elena Salinas insta a los hispanos a participar del Censo 2010

María Elena Salinas insta a los hispanos a participar del Censo 2010

María Elena Salinas insta a la población hispana en EU, tenga o no papeles, a que participe del Censo 2010.

No al boicot

Hay cosas que simplemente no tienen sentido. Pedirle a la gente que no participe en el censo es una de ellas. Estamos a seis meses del día del censo, una tarea que se cumple cada 10 años, pero como muchas cosas en estos días, el conteo poblacional se ha politizado.Hay mucho en juego, desde la financiación del gobierno para programas y servicios hasta la representación política. Más existen quienes -de ambos extremos del espectro político- insisten en obstruir el proceso para mover su propia agenda.

De un lado están los grupos ultraconservadores que luchan para que tan sólo ciudadanos de Estados Unidos sean contados (el estatus legal no es preguntado en el cuestionario del censo) y que se excluya a inmigrantes indocumentados e incluso a residentes legales permanentes, ya que, según ellos, el hacerlo le daría ventaja política a estados con elevadas cifras de población inmigrante.

Una propuesta legislativa ha sido presentada en un intento para enmendar el proceso, socavando el hecho de que algunos estados podrían perder millones de dólares en financiamiento necesario.

Por el otro lado están los grupos que piden a los inmigrantes indocumentados que boicoteen el censo.

Liderando la propuesta está la Coalición Nacional Latina de Ministros y lideres cristianos. Entre otras cosas reclaman -erróneamente- que la información recolectada por el censo a menudo es utilizada para apoyar redadas de inmigrantes.

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También, según el líder del grupo, reverendo Miguel Rivera, boicotear el censo es una manera de presionar a los legisladores para aprobar una amplia reforma migratoria. Eso también es equivocado.

“Pedir a los inmigrantes que sean contados sin darles una oportunidad de llegar a ser residentes legales, contradice las enseñanzas de la iglesia”, dice Rivera quien asegura que representa a 20,000 iglesias evangélicas en 34 estados. 39 por ciento de los 3.4 millones de miembros de las iglesias son indocumentados.

Pero hay que pensar que si los inmigrantes indocumentados no existen para el Censo ¿por qué necesitaríamos un debate para legalizarlos?

Ambas posiciones son imprudentes y contraproducentes. No existe un término medio. Existe un mandato constitucional que dice que cada persona que vive en Estados Unidos debe ser contada cada 10 años.

Una responsabilidad

No queremos regresar a los tiempos de los 1800 cuando los esclavos fueron contados como las dos quintas partes de una persona y los indios nativos americanos aparecían como 0, si no tenían sangre de la raza blanca.

Han habido muchos errores en el camino, personas contadas más de una vez y otras que no fueron contadas.

Se calcula que en 1990 el censo dejó de contar a por lo menos 8 millones de personas, en su mayor parte inmigrantes y minorías urbanas, mientras que cerca de 4 millones de blancos fueron contados dos veces, mayormente estudiantes y personas propietarias de dos viviendas.

En el 2000 hubo un conteo en exceso de la población total de Estados Unidos, mientras que los latinos dejaron de ser contados en cerca de 3 por ciento. La Oficina del Censo pretende ser más acertada en esta ocasión.

Las organizaciones latinas nacionales no quieren correr riesgos y no están esperando a que la Oficina del Censo comience el conteo para invitar a todos los hispanos a que participen.

La Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados se ha unido a otros grupos cívicos y medios de comunicación para lanzar una campaña para concientizar a los latinos de la importancia que tiene el ser contados.

Existen muchos retos que deben tenerse en cuenta, según Arturo Vargas, director ejecutivo de NALEO.

Entre ellos, muchos latinos han perdido sus hogares debido a ejecuciones hipotecarias, se han visto obligados a cambiar de residencia o vivir con otras familias y corren el riesgo de no ser contados.

Y aunque por primera vez se enviarán formularios bilingües para el censo, tan sólo cubren 13 millones de casas en áreas con un 20 por ciento o más de población donde se habla español.

Millones de inmigrantes que viven en comunidades más pequeñas y que no saben que pueden solicitar un formulario en un idioma diferente inclusive español, chino, coreano, vietnamita y ruso, también corren el riesgo de no ser contados.

Ser contado en el censo es un derecho y una responsabilidad para todos los que vivimos dentro de las fronteras de nuestro país. Los esfuerzos equivocados para frustrar o boicotear el censo tan sólo harán daño a nuestras comunidades y a todo el país.

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