publicidad

La insignificante renuncia de Fidel

La insignificante renuncia de Fidel

María Elena Salinas opina sobre la renuncia del dictador cubano tras 49 años en el poder y lo que espera el exilio cubano de Miami.

Pero el día en que Fidel Castro anunció que no estaría buscando la reelección como presidente de Cuba y como comandante en jefe, en Versalles parecía haber más periodistas que personas para entrevistar, y los pocos que había no quedaron muy impactados con la noticia.Los exiliados cubanos han estado esperando por años, incluso por décadas, el momento en que Fidel Castro no gobierne más al país. Millones de dólares e innumerables horas han sido puestos en el esfuerzo de derrocar a Fidel Castro y tumbar su régimen comunista.Exiliados alrededor del mundo han montado una campaña internacional de cabildeo pidiendo a los países que presionen al gobierno cubano para hacer cambios democráticos, convocar a elecciones libres, permitir la libertad de expresión y de prensa, liberar a presos políticos, permitir al pueblo cubano viajar al exterior si lo desea, y tener acceso a los mismos privilegios que los turistas que visitan la isla.Pero esos esfuerzos han sido inútiles.Qué espera el exilioHay quienes piensan que la única manera de que se hagan cambios en Cuba es si Fidel Castro muere. Las circunstancias de su fallecimiento no es lo que preocupa a los cubanos, aunque algunos quisieran que fuera tan dolorosa como el sufrimiento que ellos o miembros de sus familias han tenido que aguantar por casi medio siglo. Lo importante sería que su muerte significara el fin del gobierno comunista.Muchos pensaron que cuando Fidel muriera o fuera derrocado podrían regresar a su amada tierra. Algunos dejaron atrás sus casas, sus negocios y sus familias creyendo que un día regresarían a recoger lo que habían dejado.Algunos dejaron fortunas, otros el trabajo de toda una vida. Para muchos, lo único que pudieron llevarse fueron recuerdos. De cualquier manera, el dolor es profundo y las cicatrices aún más profundas si perdieron un ser querido con la revolución.

publicidad

El

único consuelo para muchos exiliados cubanos ha sido pensar que el

mismo día en que Fidel muriera ellos tendrían la más grande y

extravagante celebración de sus vidas. Y por supuesto las cámaras

estarían allí rodando y captando cada segundo de esa celebración.Pero una vez más Fidel les hecho a perder la fiesta.Desde

que cayó enfermo, en julio del 2006, y entregó el poder temporalmente a

su hermano Raúl, los exiliados cubanos han vivido en ansiedad. Fidel no

ha sido visto en público desde entonces y sólo unas pocas imágenes de

sus reuniones con jefes de estado han sido publicadas.Durante

meses rumores sobre su muerte han puesto tanto a los exiliados como a

los periodistas en alerta. Pero para parafrasear a Mark Twain, los

rumores de su muerte han sido ampliamente exagerados.No hay razonesAsí

que es fácil ver por que la noticia de que Fidel Castro no estaría

retomando el poder resulto ser anticlimática. Para los exiliados

cubanos no hay una razón para celebrar. El fin de su reinado en el

poder no produjo los cambios democráticos que ellos anticiparon.La

transición de poder no será de una dictadura a un liderazgo elegido

democráticamente, sino más de lo mismo. Cuando muera Fidel, Cuba

seguirá siendo gobernada por un régimen comunista encabezado por otros.Llámele

asesino, dictador, tirano, llámele como quiera, pero Fidel Castro no es

estúpido. Aún en su lecho de muerte Castro maniobra con astucia ante

sus enemigos en el exilio.Los que esperaban el fin del régimen

comunista con la muerte de Fidel Castro o con su renuncia al poder

tendrán que seguir esperando.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad