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El voto latino volverá a ser clave el martes 4 de noviembre de 2014 en Estados Unidos.

La demografía juega a favor de los demócratas

La demografía juega a favor de los demócratas

Los demócratas miran el futuro político más allá de las elecciones del próximo martes 4 de noviembre.

El voto latino volverá a ser clave el martes 4 de noviembre de 2014 en E...
El voto latino volverá a ser clave el martes 4 de noviembre de 2014 en Estados Unidos.

Por Cristina García Casado

Los demócratas miran el futuro político más allá de las elecciones del próximo martes, y ven que la demografía juega a su favor, con un país más diverso y menos blanco donde los latinos y la generación del milenio podrían dar un vuelco a varios feudos republicanos.

Por ello, con las encuestas por lo general en contra, los demócratas apuran los últimos días antes del 4 de noviembre para movilizar a jóvenes, minorías y mujeres, electorado fiel que sin embargo tiende a quedarse en casa en las legislativas, frente a la mayor movilización de los votantes republicanos.

El martes se renovará toda la Cámara de Representantes, que casi con toda seguridad seguirá en manos republicanas, y un tercio del Senado, donde los conservadores, que necesitan seis escaños más para alcanzar la mayoría, aparecen con una ligera ventaja en las encuestas, aunque con una decena de contiendas sin claro ganador.

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"Los comicios de medio mandato benefician históricamente a los republicanos, vota menos gente y la que vota es más mayor, por eso habrá que esperar a 2016 para ver el efecto de las tendencias demográficas favorables a los demócratas, que ya se apuntaron en 2008 y 2012", explicó John Hudak, experto en elecciones del centro de estudios Brookings Institution.

El empuje de los votantes latinos y jóvenes, decisivo en la llegada de Barack Obama a la Presidencia, sacude estados tradicionalmente conservadores que pasan del "rojo" (republicano) al "azul" (demócrata).

Virginia, que ya fue en 2008 y 2012 un estado en disputa, tiene visos de convertirse en un lugar bastante seguro para los demócratas en las Presidenciales; en Colorado, Obama venció ya holgadamente dos veces; Nevada pasó de estado pendular a éxito relativamente fácil, y Nuevo México lleva el mismo camino.

Los márgenes de las victorias conservadoras se estrechan además en Arizona, Georgia e incluso el populoso Texas, estados sureños donde crece una población latina que enfrenta algunas de las políticas migratorias más duras del país, impulsadas por republicanos en la administración local y estatal.

La demografía está de cara para los demócratas: el tradicional votante blanco y conservador es el de mayor edad, mientras que el nuevo electorado se caracteriza por su progresismo en lo social y pertenece a la generación más diversa de la historia del país.

Son los jóvenes del milenio, los que ahora tienen entre 18 y 33 años, están bien formados, no son muy religiosos y retrasan el momento de casarse y tener hijos.

Sus posiciones sobre el aborto, los derechos reproductivos y el matrimonio homosexual chocan con las del partido republicano, que ha hecho de la batalla en estos temas una de sus banderas.

"Lo que ven en los republicanos es un partido beligerante con asuntos que ellos defienden con pasión", apunta Hudak.

En las últimas elecciones, la diferencia en las tendencias según la edad fue la mayor registrada desde que en 1972 se redujo la edad mínima para votar a los 18 años.

"En el año 2000 no había apenas diferencia en la manera en que votaban jóvenes y mayores. Ahora, hay un abismo", explica Paul Taylor, vicepresidente ejecutivo de proyectos especiales del Centro de Estudios Pew, en su libro "The Next America", publicado este año.

Seis de cada diez jóvenes votantes apoyaron a Obama en su reelección de 2012, mientras que sólo lo hizo un 47% de la generación de sus padres (los "baby boomers", de entre 45 y 64 años) y un 44% de la de sus abuelos (mayores de 65).

La aproximación de estos jóvenes a la política exterior y al papel que debe tener el Gobierno federal también está en mayor sintonía con los demócratas, mientras que los votantes de más edad tienden a apoyar las tesis republicanas de reducir el poder de Washington en favor de los estados.

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Cuatro de cada diez "millennials" no son blancos; muchos de ellos son hijos de las grandes oleadas de inmigrantes hispanos y asiáticos que llegaron hace medio siglo.

De los 40 millones de inmigrantes que ha recibido Estados Unidos desde 1965, aproximadamente la mitad son hispanos y tres de cada diez asiáticos. A finales del siglo XIX y principios del XX, nueve de cada diez inmigrantes eran europeos, y hoy sólo representan el 12%.

Los inmigrantes actuales y sus hijos conformarán el 37% de la población a mediados de este siglo, la ratio más alta en la historia de una nación que camina hacia una mayoría no blanca, según las proyecciones del centro Pew.

"Realmente los hispanos comparten muchas posiciones con los republicanos en temas sociales como el aborto, la religión, los matrimonios homosexuales, pero el partido se boicotea a sí mismo con sus duras políticas contra la inmigración", comentó a Efe Anthony Corrado, profesor de Política Gubernamental en el Colby College de Maine.

El expresidente republicano Ronald Reagan (1981-1989) solía decir hace más de tres décadas que "Los hispanos ya son republicanos, lo que pasa es que no lo saben". Sin embargo, el discurso beligerante de su partido contra la inmigración le aleja todavía de un electorado clave.

El estancamiento de la reforma migratoria, una de las grandes promesas electorales de Obama, ha frustrado a la comunidad hispana que confió en él en 2008 y 2012, pero los republicanos están lejos de capitalizar esa desilusión porque han bloqueado la iniciativa en el Congreso y mantienen posiciones muy duras en inmigración.

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"Además, no es sólo la inmigración lo que determina el voto de los hispanos. Hay otros muchos asuntos que les preocupan, como el acceso a la educación, la sanidad y las ayudas sociales, que defienden los demócratas y los republicanos quieren restringir", señala Hudak.

"Si los dos partidos mantienen sus posiciones y discurso actuales, todo indica que los demócratas saldrán beneficiados de una demografía en la que latinos y jóvenes del milenio marcarán la pauta", concluyó.

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