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Derechos de reos en Guantanamo

Derechos de reos en Guantanamo

Los sospechosos de terrorismo tienen derecho constitucional de apelar su detención en cortes estadounidenses.

Cinco votos contra cuatro

WASHINGTON - Un fallo de la Corte Suprema reconoció que los sospechosos de terrorismo detenidos en la base naval de Guantánamo, Cuba, tienen el derecho constitucional de apelar su detención en cortes estadounidenses.

Las celdas del terror

Con el fallo, aprobado por cinco votos contra cuatro, los magistrados infligieron al gobierno del presidente George W. Bush su tercera derrota judicial desde el 2004 con respecto a los presos, encerrados por tiempo indeterminado y sin cargos en la base naval.

Bush, por su parte, dejó en claro que no coincide con el fallo, pero dijo que la acatará. "Acataremos la decisión de la corte. Eso no significa que debó estar de acuerdo con ella", dijo Bush en la capital italiana, una escala de su gira por Europa.

El juez Anthony Kennedy, autor del fallo por la mayoría, dijo que "las leyes y la Constitución están diseñadas para sobrevivir y continuar en vigencia en épocas extraordinarias".

El fallo divulgado el jueves por la Corte Suprema "es una victoria completa no sólo para nuestros clientes sino para todos los estadounidenses y ciudadanos del mundo entero", dijo David Cynamon, abogado del kuwaití Hamdan.

"Es un poderoso repudio a los esfuerzos del gobierno de Bush de socavar la Constitución y crear ese agujero negro legal que es Guantánamo", añadió.

En condiciones inhumanas

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Hay unos 270 hombres en la prisión isleña, clasificados como combatientes enemigos y detenidos bajo sospecha de terrorismo o vínculos con al Qaida y el Talibán.

Más de dos tercios de los detenidos en la prisión de Guantánamo han sido alojados en condiciones inhumanas, lo que ha tenido un efecto perjudicial para su salud mental, según un informe publicado hoy por Human Rights Watch.

Los últimos datos de esta organización de defensa de los derechos humanos documentan las condiciones en varios campamentos del centro de detención, en los cuales cerca de 185 de los 270 detenidos están internos en complejos muy parecidos a los de las cárceles de alta seguridad a pesar de que aún no han sido declarados culpables.

Entre las deplorables condiciones de su alojamiento se encuentran el contacto limitado con otras personas, estancias de 22 horas en soledad en pequeñas celdas con escasa o inexistente luz natural o aire fresco, la prohibición de oportunidades educativas y la entrega de un libro y el Corán para ocupar su tiempo.

Asimismo, el informe denuncia que incluso sus dos horas restantes de "ocio" -las cuales en muchos casos se producen en mitad de la noche-, normalmente acostumbran a ser en células de una persona donde los detenidos no pueden tener contacto físico con otros reclusos.

La abogada contra terrorismo de Human Rights Watch, Jennifer Daskal, señala en un comunicado que "los detenidos de Guantánamo que todavía no han sido inculpados de ningún crimen están siendo almacenados en condiciones mucho más duras que las reservadas para los criminales más peligrosos de Estados Unidos".

Condiciones de "tortura"

"Las medidas de seguridad no justifican encerrar gente en celdas sin ventanas 22 horas al día, durante meses o años, -manifiesta- sin la oportunidad de interacción humana, ejercicio físico o estimulación mental".

A diferencia de los prisioneros de la mayoría de cárceles de alta seguridad del país -incluidos los condenados por terrorismo-, ninguno de los detenidos en Guantánamo se les ha permitido recibir visitas de su familia y a muy pocos se les ha dejado hacer llamadas telefónicas a sus hogares.

Como resultado de estas prácticas, el informe subraya que muchos reclusos sufren depresión, ansiedad y en algunos casos hasta tienen visiones o escuchan voces.

Por su parte, los oficiales de la prisión aseguran, según cita Human Rights Watch, que los detenidos están internos en estas condiciones por sus malos actos del pasado y de este modo pueden aprender un buen comportamiento.

No han sido repatriados

Basado en entrevistas con dirigentes gubernamentales y abogados, el informe detalla las experiencias de más de una docena de detenidos que llevan años en dichas condiciones, incluidos adolescentes que han pasado un cuarto de sus vidas en Guantánamo.

Muchos de ellos no han podido ser repatriados por el Gobierno estadounidense porque sus países de origen se niegan a admitirlos o porque podrían sufrir torturas al volver.

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En marzo de 2008, el Pentágono anunció que permitiría a los reclusos hacer dos llamadas al año a sus casas, aunque, a fecha de hoy, Human Rights Watch señala que sólo cuarenta de los detenidos han sido sometidos a este programa.

La organización solicita el cierre del centro de detención de la base naval de Guantánamo -que está en funcionamiento desde 2002- y la puesta en libertad de la mayoría de sus prisioneros.

Tanto John McCain como Barack Obama, los dos candidatos a la presidencia de EU, han prometido cerrar la prisión, aunque ninguno de los dos ha especificado qué hará con los 270 detenidos que permanecen en las celdas de esta prisión situada en el sureste de Cuba.

Sin pruebas suficientes

Se dividen en dos grupos. La mayoría son detenidos sobre los que el Pentágono no tiene suficientes pruebas para encausar por un delito, incluso en los tribunales militares especiales establecidos en Guantánamo, que cuentan con normas que favorecen a la fiscalía.

Sin embargo, a muchos el Gobierno no los ha podido repatriar porque sus países de origen se niegan a admitirlos o podrían ser sujetos a torturas al volver, según dijo en una entrevista telefónica una experta legal del departamento de Estado, que pidió no ser identificada.

"Es necesario que terceros países acepten a estos individuos. Eso probablemente no pasará con esta administración, pero la nueva contará con buena voluntad de otros Gobiernos", dijo la fuente.

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El segundo grupo consta de los hombres más peligrosos, contra los que Estados Unidos sí tiene evidencia. "Preveo que juzgaremos a unos 80", dijo a la prensa el general Thomas Hartmann, el asesor legal de los tribunales antiterroristas de Guantánamo.

McCain ha propuesto trasladar esos procesos a la base militar de Fort Leavenworth, en Kansas, mientras que Obama considera injustas sus reglas especiales y quiere juicios en cortes federales o militares ordinarias.

Levantan nuevo complejo

Mientras, la administración de Bush opera como si nada fuera a cambiar.

En febrero estrenó un complejo legal levantado en lo que fuera una pista de aterrizaje de la Segunda Guerra Mundial en Guantánamo que está compuesto de dos tribunales con un sistema para proteger información secreta durante las sesiones públicas.

El plan original de Donald Rumsfeld, el ex secretario de Defensa de Bush y uno de los artífices de Guantánamo, era construir el complejo de piedra y ladrillo, con un costo de 100 millones de dólares, según la coronel Wendy Kelly, la encargada principal del proyecto.

Su sucesor, Robert Gates, que se ha constituido en una voz más moderada en el Gobierno, rechazó ese proyecto y pidió edificios con materiales prefabricados, con lo que la factura ha caído a 12 millones de dólares.

"Podemos poner los tribunales en un barco y trasladarlos de Guantánamo a cualquier parte de Estados Unidos", dijo Kelly. Eso parece ser lo que pasará, si los candidatos a la presidencia cumplen sus promesas.

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Piden desclasificar documentos

El abogado y director del grupo de derechos humanos "Reprieve", Clive Stafford Smith, ha instado al Gobierno británico a que desclasifique la información sobre un preso de Guantánamo supuestamente torturado tras su detención en una operación antiterrorista.

"Reprieve" ha entregado al ministerio británico de Asuntos Exteriores un documento de 55 páginas titulado "Carga Humana" en torno a Binyam Mohamed, residente británico actualmente detenido en esa base en suelo cubano, informa hoy el diario The Guardian.

Según Smith, los funcionarios del Gobierno británico saben mucho más que lo que han querido revelar sobre ese caso.

En su informe sobre traslados de presos por Estados Unidos a centros secretos de detención, el Comité de Inteligencia del Parlamento británico, el ISC, acusó al Gobierno de Londres de no haber solicitado a EU garantías de que no se torturaría a los presos de Guantánamo.

"El Reino Unido dice que la información (sobre Mohamed) es secreta, pero el hecho de que Londres pasase (a los estadounidenses) informaciones para que pudieran utilizarlas en los interrogatorios a los que fue sometido (el sospechoso) en Marruecos es muy importante", afirma Smith.

Métodos ilegales

Según el diario británico, un abogado militar en Guantánamo dijo esta semana que el Pentágono había dado instrucciones a los responsables de los interrogatorios en esa base para que destruyese cualquier nota que hubiesen podido tomar en el caso de que fuesen obligados a testificar sobre el trato de los detenidos.

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Binyam Mohamed está acusado de ayuda a terroristas y conspiración para cometer actos de ese tipo, pero su abogado, Stafford Smith, que pasó recientemente tres horas con él en Guantánamo, afirma que todas las "confesiones" del preso se obtuvieron bajo torturas.

Smith acusa al Gobierno de Londres de no presionar a Washington para que investigue como es debido las acusaciones sobre los métodos ilegales utilizados en Guantánamo.

¿Con los días contados?

Tanto John McCain como Barack Obama, los dos candidatos a la presidencia de EU, han prometido cerrar la prisión de Guantánamo, pero la cuestión es qué hacer con los 270 detenidos que languidecen en sus celdas.

Tras seis años de protestas, las asociaciones de derechos humanos ven el fin de una cárcel que consideran una afrenta a los principios del país.

"El cierre de Guantánamo es inevitable. Políticos de diferentes orientaciones políticas están ahora a favor de hacerlo", dijo Elisa Massimino, directora de la oficina de Human Rights First en Washington.

El Gobierno de George W. Bush siempre ha defendido Guantánamo como un lugar necesario para mantener a enemigos peligrosos fuera del campo de batalla de la difusa guerra contra el terrorismo.

Pero el apoyo al encarcelamiento sin término ha mermado progresivamente incluso entre los republicanos.

Pedidos de cierre

El ex secretario de Estado Colin Powell, por ejemplo, ha pedido el cierre por la mala imagen de Estados Unidos que proyecta al resto del mundo.

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McCain, que en su campaña lleva un mensaje de política exterior enérgica, también quiere que se clausure.

El senador aún sufre las secuelas físicas de sus cinco años y medio como prisionero de guerra en Vietnam y ha sido una voz muy crítica contra los interrogatorios abusivos a detenidos, frente a la ambigüedad de sus contrincantes republicanos en las elecciones primarias.

Y Guantánamo, además de representar la detención indefinida, se ha convertido en un símbolo de vejaciones, que de aquí pasaron a la prisión bagdadí de Abu Ghraib.

Por su parte, Obama ve en Guantánamo, como el resto de los demócratas, un paradigma de los excesos en política exterior de la administración de Bush.

Aún así, ni McCain ni Obama han especificado qué harán con los 270 prisioneros que quedan en las celdas frente al mar Caribe de la base estadounidense, de los casi 800 que han pasado por ellas.

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