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Tokyo 2020

Tras quedarse sin casa por las obras de Tokio 1964, este japonés vuelve a ser desalojado por los Juegos Olímpicos

Kohei Jinno fue desalojado de su casa para la construcción del Estadio Nacional que albergó los Juegos Olímpicos de Tokio 1964 cuando era un hombre joven. Ahora, octogenario, volvió a quedarse sin hogar por la justa deportiva.
2 Jul 2021 – 08:18 PM EDT
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Kohei Jinno era un hombre joven cuando fue desalojado de su casa para la construcción del Estadio Nacional que albergó los Juegos Olímpicos de 1964. Entonces, según el relato de la agencia Reuters, se sintió "triste pero orgulloso" por contribuir con su país, Japón, que entonces se convirtió en el primer país asiático en convertirse en sede de unos JJOO en la era moderna.

Medio siglo después, la historia se repitió. En 2013, cuando el hombre ya tenía 80 años, fue desalojado de nuevo, ahora para reconstruir el estadio con motivo de los JJOO de Tokio 2020, retrasados un año por la pandemia del coronavirus y programados para inaugurarse el próximo 23 de julio de 2021.

Las obras lo obligaron a él y a su esposa, Yasuko, a abandonar su comunidad en el barrio de Kasumigaoka de la capital japonesa, donde habían vivido más de medio siglo, por situarse cerca del estadio olímpico.

Ahora, de 87 años, el tokiota explica: "Fue muy difícil irme. Era el lugar en el que había vivido más tiempo en mi vida".

"No hubo ninguna consideración"

Jinno no quería que los Juegos Olímpicos se celebraran en Japón porque opinaba que era demasiado pronto para organizarlos de nuevo. Desde que se oficializó la sede, se produjo el anuncio de que casi 200 familias, en su mayoría ancianos, serían expulsadas de su complejo de viviendas, ubicado a la sombra del estadio.

"No hubo ninguna consideración. Si sólo hubiera habido una muestra de amabilidad, por ejemplo decir 'se le pide que se mude, ¿podría cooperar?'", dijo Jinno. "En cambio, fue más como 'vamos a realizar los Juegos Olímpicos, tienes que irte'".

Las familias se mudaron a otro complejo de viviendas públicas. "Realmente me hubiera gustado un poco de empatía hacia cómo nos sentimos", afirmó el anciano. "Nos dieron 170,000 yenes (1,500 dólares). ¿Qué puedes hacer con eso? Me tuve que reír. Se necesitaron 1 millón de yenes (9,000 dólares) para la mudanza".

Un funcionario de la ciudad de Tokio dijo que 170,000 yenes es la compensación estándar en esa situación. Los organizadores de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se negaron a dar declaraciones, destacando que el estadio es responsabilidad del Consejo Deportivo de Japón (JSC, por su sigla en inglés) y que la reubicación fue manejada por el gobierno japonés de acuerdo con sus leyes.

Una vida, un barrio

El hombre es el cuarto de nueve hermanos y nació en Kasumigaoka, cerca de la ahora elegante zona de Omotesando, en el centro de Tokio. Después de que esa casa se quemara durante los bombardeos en la Segunda Guerra Mundial, la familia se mudó a 20 metros de distancia, donde Jinno tenía una tienda de tabaco adjunta a la casa familiar.


Su familia fue desalojada para permitir la construcción del estadio para Tokio 1964 y un parque circundante. El sitio de su casa fue pavimentado, la vegetación que cubría el área fue cortada y un río cercano enterrado en concreto.

Jinno lavaba autos para llegar a fin de mes, viviendo con Yasuko y sus dos hijos en una habitación diminuta. Pero en 1965 se mudó a un complejo de viviendas públicas y reabrió la tienda de tabaco. "Nunca me quedé sin gente con quien hablar", recordó. "Puse un banco, tres o cuatro personas podían sentarse. Los niños venían con sus deberes, pedían consejo si se metían en problemas".

Después del aviso de desalojo de 2013, se mudaron en 2016. El cambio fue duro, en especial para Yasuko, quien estaba "solitaria y deprimida", según su esposo. La mujer murió a fines de 2018 a los 84 años.

A pesar del impacto de los Juegos Olímpicos en su vida, espera que tengan éxito, aunque le entristece que la pandemia haya afectado el buen espíritu que normalmente los rodean. "Nací aquí, me crié aquí", declaró. "Cuando miro estos árboles a lo largo de la calle, que no han cambiado en absoluto, me siento nostálgico pero al mismo tiempo rebosante de un sentimiento de tristeza y soledad".

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