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Muertes

Despiden con honores militares al marine Carlos Segovia asesinado en Los Ángeles

Hasta el momento la Policía de Los Ángeles no ha anunciado arrestos y sigue en pie la recompensa de 50,000 dólares por información que ayude a resolver el crimen.
5 Oct 2016 – 08:04 PM EDT
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Con honores militares fue el último adiós del marine Carlos Segovia. Crédito: Isaias Alvarado

LOS ÁNGELES, California.- El ‘Toque de silencio’, ese lamento de la trompeta que se entona en honor a los soldados caídos, se escuchó este miércoles en el cementerio Nacional Los Ángeles en memoria de Carlos Segovia, el inspirador marine que nació en El Salvador hace 19 años y que murió el pasado 19 de septiembre, tres días después de recibir un tiro en la sien.

En ese camposanto y en una misa celebrada en la catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles se dio el último adiós a Carlos. Familiares, colegas de la Infantería de Marina y amigos le recordaron como un chico humilde, servicial, alegre, un héroe que se enlistó en el Ejército para darlo todo por su país y que durante los fines de semana era voluntario para una organización de ayuda a los desamparados.

“Él fue enviado por Dios para servir a los demás”, expresó con el rostro empapado de lágrimas su madre, Sandra López, en la apertura del panegírico, posterior a la celebración religiosa.

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Hasta el momento, la Policía de Los Ángeles no ha anunciado arrestos relacionados con el homicidio. Mientras que el servicio forense del condado no ha publicado los resultados de la autopsia.

Se sabe que la línea de investigación más fuerte es que Carlos salía la noche del viernes 16 de septiembre de la casa de su novia, cerca de la esquina de las calles 31 y St. Andrew, en el suroeste de Los Ángeles, cuando enfrentó a personas que trataban de abrir el coche de su suegra. Se sospecha que el crimen podría tener relación con la actividad de pandillas en la zona.

“Estamos trabajando muy duro para que se haga justicia. Necesitamos el apoyo de la comunidad”, dijo el alcalde Eric Garcetti, a la salida de la misa en honor al marine. “La violencia en nuestras calles no es aceptable. Le arrebataron la vida a un marine, a un hijo, a un hermano”, agregó el edil.

Protegido por una bandera

Los restos del marine Carlos, cuyos órganos donados han salvado la vida de dos residentes del norte de California, llegaron a la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles en un ataúd negro envuelto por una bandera de Estados Unidos. Una corte de infantes de marina condujo el féretro hasta la entrada del templo en medio de un cortejo de militares que saludaban a su paso.

Posteriormente, integrantes de L.A. on Cloud9, grupo en el que Carlos participó durante tres años alimentando indigentes, limpiando calles y rescatando perros, llevaron el ataúd hasta el altar, donde se colocó una foto de Segovia con uniforme y una corona de flores en forma de corazón y con los colores patrios.

Más de 600 personas asistieron a la misa fúnebre, donde se destacaron las cualidades del marine.

“Siempre estaba listo para hacer cualquier cosa en cualquier lugar”, dijo Claudia Pérez, amiga de Carlos y fundadora del L.A. on Cloud9.

Joseph Solorio, un infante de marina que conoció a Carlos en un campo de futbol en la ciudad de South Gate, donde el último vivió unos meses en 2013, se refirió a este como una persona siempre dispuesta a tender la mano. “No solo me guiaba, sino que estuvo ahí cuando lo necesitaba”, contó.

Solo llevaba unos meses en Camp Pendleton, base de los Infantes de Marina, pero Carlos se había ganado el respeto de sus compañeros en los duros entrenamientos para un grupo de élite, relató Cory Quinn, comandante de batallón. “Le dimos dolor, miseria y sufrimiento cada día y él lo superó”, dijo.

Rumbo al Cementerio Nacional Los Ángeles, la vanguardia del cortejo fue una fila de veteranos en motocicleta y vehículos del Departamento de Defensa que encendieron sus torretas.

Cuando el féretro con los restos de Carlos aún eran protegidos por una bandera se escucharon tres rondas de disparos de escopeta. Luego, el estandarte fue doblado minuciosamente hasta quedar en forma de triángulo, destacando las estrellas y su fondo azul. Así se lo entregaron a la señora López, en reconocimiento por el servicio de su hijo, un héroe anónimo que inspiró a muchos.

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