publicidad

Hispano logro el oro olimpico

Hispano logro el oro olimpico

El luchador Henry Cejudo partió a Pekín con un sólo objetivo, ganar la medalla de oro olímpica para Estados Unidos. Ahora goza de la victoria.

Hispano logro el oro olimpico 75524df265b2471eb2b9aab0a7f49298.jpg

Venció todos los pronósticos

UPPER SADDLE RIVER, Nueva Jersey - Durante casi toda su vida, el luchador Henry Cejudo ha peleado contra la adversidad. Y es que el joven, que nació en Estados Unidos y es hijo de padres indocumentados, partió hacia los Juegos Olímpicos de Pekín con un sólo objetivo: Ganar la medalla de oro. Después de vencer a su rival en la primera pelea, en la categoría de los 55 kilos, éste sabía que la podía conseguir...

A sólo días de regresar a Estados Unidos, el joven que creció al lado de sus seis hermanos y su madre, saborea la victoria de la meta cumplida.

La poca tradición olímpica de Cejudo, sus primeras justas, y la corta edad en el alto nivel de competencia deportiva (21 años), no lo hacía uno de los favoritos para alcanzar la presea dorada entre sus adversarios.

publicidad

Sin embargo, Cejudo rebasó todos pronósticos y fue más allá.

En Estados Unidos, la primera en escuchar al joven fue su madre: "La hicimos. Gané la de oro... Ella no podía ni hablar, se la pasó chille que chille", relató el atleta al recordar las lágrimas de la alegría que le cortaron la voz.

La gran muralla que Cejudo atravesó en China lo convirtió en un soldado destacado. Sus contrincantes eran luchadores con más experiencia competitiva, pero la ilusión lo impulsó a superarlos.

"No pensaba en nada. Sólo en salir a luchar. Si lucho bien gano", era la única idea que valía en la cabeza del deportista.

El primer rival a vencer en Pekín era la báscula donde no podía exceder el peso oficial de los 55 kilogramos de la categoría masculina de la rama de lucha libre. "Corté 10 libras", recordó Cejudo al nombrar todo el peso que tuvo que perder para no quedar eliminado.

Al día siguiente se enfrentaría a cuatro adversarios con quienes en el pasado ya había competido y había perdido. El primer enfrentamiento fue contra el búlgaro Radoslav Velikov. "Mi cuerpo estaba frío, como dormido", recordó Cejudo.

Alonzo Cruz, el hermano de Cejudo que estuvo a su lado comentó: "Cuando vimos que le ganó al búlgaro dijimos que se quitó el gigante de encima".

Pero la competencia apenas comenzaba. Después vino el combate contra Besarion Gochashvili, de Georgia, donde su cuerpo -recalcó- empezaba un poco a estar más acondicionado.

"Pero bajar tanto de peso me afectó. No escuchaba, como que no veía", comentó Cejudo, quien salió así a disputar la semifinal con Namig Sevdimov, de Azerbaijan.

El pase a la final estaba seguro, pero la presión crecía. Era el honor del oro, el sueño a punto de hacer realidad.

El oponente era el japonés Tomohiro Matsunaga. Una final que lo bañó de la gloria y de haber coronado su propio camino hacia su muralla China. Y el comienzo de una celebración que todavía no termina.

La gran celebración en casa

Entre los espectadores estaban tres de sus hermanos, Gloria, Alonzo y Ángel, acompañados por ocho amigos. Uno de ellos era Eric, quien se las arregló para tirarle una bandera de Estados Unidos con la cual Cejudo recorrió el área de competencia para celebrar su victoria.

"Mi triunfo va dedicado a mi mamá y a mi familia", expresó Cejudo, admirador de su madre, una inmigrante quien cruzó la frontera sin documentos y sacó adelante a sus siete hijos.

Ese fue un momento para la eternidad: "Cuando era niño, él soñaba con ser el campeón. Era el primero que llegaba a entrenar y el último en salir", comentó su amigo y luchador Eric, quien le dijo que era mejor que se ganara el oro después que invirtió $3 mil en el pasaje para ir a verlo a Pekín.

publicidad

"Creo que la diferencia entre él y los otros competidores fue la mentalidad con la que llegó Henry", continuó Eric. "Él cumplió su sueño americano en un país comunista".

De regreso en casa

Por unos días, las dietas quedaron atrás y la disciplina está frente al micrófono, atendiendo periodistas y firmando autógrafos a jóvenes y adultos que ven en Cejudo al campeón, a un ejemplo de superación.

Una de las celebraciones fue en Saddle River, Nueva Jersey, donde un filántropo de San Diego, Ken Honig, le dio a los luchadores medallistas en China un premio en dinero.

Cejudo recibió $25 mil dólares como premio por su medalla de oro como "un reconocimiento al compromiso del esfuerzo", expresó Honig, ex luchador quien también apoya otras causas con su esposa.

"No lo hago por un reconocimiento, ni tampoco voy a tener nada a cambio. Sé que los luchadores entrenan con muchos sacrificios. Nada de fiestas, no comida, no novias, y es una forma de retribuir a su esfuerzo", continuó Honig, con la esperanza de que su ejemplo inspire a otros a apoyar a los deportistas del Estados Unidos.

Por ahora Henry disfruta de un poco de la vida fuera del gimnasio mientras planea un viaje de vacaciones a Costa Rica o México, antes de volver a entrenar.

El camino será largo hasta Londres 2012, donde planea competir en los 60 kilogramos. "Por ahora quiero ganarme la medalla que no tengo, el oro mundial", concluyó.

publicidad


publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad