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Kayaks en el río Animas de color amarillo.

El río que ahora se puso amarillo ya estuvo de color aluminio

El río que ahora se puso amarillo ya estuvo de color aluminio

El vertido de 3 millones de galones de residuos tóxicos en la cuenca del río Animas es solo el último episodio de un largo historial de contaminación.

Kayaks en el río Animas de color amarillo.
Kayaks en el río Animas de color amarillo.

Por Clemente Álvarez. @clementealvarez

Tuvo que ponerse el río amarillo para que saltasen las alarmas sobre un problema mucho más habitual de lo que se cree. Si bien no ocurre todos los días que la propia Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos cause por error un vertido de más de 3 millones de galones (11 millones de litros) de residuos tóxicos, lo cierto es que los técnicos responsables del accidente el pasado 5 de agosto en el condado de San Juan (Colorado) estaban trabajando en la mina de Gold King (propiedad del grupo San Juan Corporation) para solucionar las descargas de contaminantes de esta explotación abandonada al arroyo Cement.

La metedura de pata fue grande: los 3 millones de galones equivalen a unas cinco piscinas olímpicas. Sin embargo, este no es el único vertido minero que han sufrido estos ríos de esta parte de la Cuenca del Colorado, ni siquiera el más grave.

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“Ha habido vertidos similares en el pasado, pero no han sido tan llamativos”, destaca Bill Simon, coordinador de Animas River Stakeholders Group (ARSG), una organización en la que colaboran la industria minera y los ciudadanos para buscar mejorar la calidad del agua del río teñido estos días de tonalidad mostaza. “Ya se ha disipado el color, no se ve como en las fotos, ahora solo se ve turbio”, comenta.

Mientras tanto, el vertido tóxico se va alargando río abajo. Primero empezó en el arroyo Cement, luego fue a dar al río Animas, y de ahí al San Juan, el último paso antes del río Colorado.  No obstante, según avanza también se va diluyendo. Como explicó hoy lunes Shaun McGrath, director regional de la EPA, la gravedad depende en gran medida de su distancia al foco de contaminación.

Una de las cuestiones que más preocupan ahora a los habitantes de la zona es cuando podrán volver a utilizar el río, ya sea para regar, beber, pescar o reanudar las excursiones de rafting. “No vamos a anticipar ninguna  decisión sobre la reapertura antes del 17 de agosto”, comentó McGrath.

A pesar de la gravedad del vertido, existe cierto optimismo por la baja mortalidad de peces registrada hasta el momento. En el caso del arroyo Cement, no se han visto ejemplares muertos porque no hay en el agua. “Nunca hubo allí”, incide Simon, que explica que esta corriente tiene una alta mineralización por la geología de la zona”. En cuanto a Animas, “para cuando llegó al río ya se había diluido bastante”.  

Entre los diferentes vertidos sufridos por este río, High Country News recordaba estos días uno de decenas de miles de galones de agua, con 50,000 toneladas de metales pesados, en junio de 1975. Todos los peces introducidos en cajas en el río murieron en las 24 horas siguientes. A diferencia de esta vez, en la que, según ha informado la web de Herald Durango, solo murió 1 pez de los 108 metidos en cajas en diferentes puntos. También ha sido diferente el color. En el vertido de 1975, las páginas de papel del Herald Durango contaban que el río parecía “como pintado de aluminio”.

Cuando cerró en 1991 la última mina importante en la cuenca del Animas, Sunnyside, se calculaba que había cerca de 400 explotaciones abandonadas, muchas con problemas de vertidos de metales pesados.

 

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