publicidad

Mascotas bendecidas en México

Mascotas bendecidas en México

Decenas de personas llevaron a sus mascotas a la iglesia de San Fernando  para que recibieran la bendición de San Antonio Abad.

Mascotas bendecidas en México 1b4960e50b2c4580afd8a1c4fa3a85ab.jpg

Con agua bendita

México- Decenas de personas llevaron hoy a sus mascotas a la iglesia de San Fernando de la capital mexicana para que recibieran la bendición de San Antonio Abad, el patrón de los animales, también conocido como San Antón, como manda una tradición que se sigue también en otras ciudades del paísLos feligreses, en su mayoría mujeres, acudieron a las puertas de ese santuario del centro de Ciudad de México a la espera de que el párroco bendijera a los numerosos perros, gatos, pájaros y roedores, como cobayas y hasta un ratón blanco, que traían consigo.

Algunas de las mascotas iban engalanadas para la ocasión con pajarita, jersey, lazos y hasta con una camiseta del América, uno de los equipos de fútbol de Ciudad de México.

publicidad

Después de que todos los presentes se santiguaran, el sacerdote rogó a Dios en una breva oración que "por intercesión del bienaventurado San Antonio alejase a los animales de toda diabólica potestad".

A continuación el religioso procedió a rociar a las mascotas y a algunos de sus propietarios con agua bendita, antes de recoger algunos donativos que le entregaron los feligreses, como es tradición en México.

Los asistentes entrevistados por Efe aseguraron que traían a sus animales con el deseo de que la bendición de San Antonio alargase la vida de sus mascotas y les librase de la enfermedad.

Alicia, de 43 años y propietaria de cuatro perros llamados Bruno, Chela, Copa y Jarra, reveló que desde hace 20 años acude a la cita en la iglesia de San Fernando.

"Soy muy creyente y traigo aquí a mis animales para que alguien los proteja", dijo por su parte Laura, de 32 años, mientras sostenía en sus manos un palomo blanco llamado Columbo, al que recogió herido en la calle hace un año y que ha acogido en su casa.

Cerca de ella, María, de 79 años, sostenía dos jaulas con unos gorriones y canarios que, dijo, le acompañan con sus cantos cuando está en su hogar.

"Este santo vivió lejos de la ciudad y todos los animales acudían a que los bendijera; es por eso que traigo aquí a mis pájaros", explicó.

Al concluir la bendición, el padre Miguel, párroco de San Fernando, destacó el valor de la festividad de San Antón porque recupera la importancia que los animales tienen para los seres humanos, en este caso como compañía.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad