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Muchos granjeros están ofreciendo un salario un poco más alto, pues hay menos trabajadores disponibles.

Los trabajadores hispanos de la agricultura, víctimas de la sequía de California

Los trabajadores hispanos de la agricultura, víctimas de la sequía de California

Se prevé la pérdida de 17,000 empleos, sobre todo en la agricultura y la construcción, donde la mano de obra es mayoritariamente de hispanos.

Muchos granjeros están ofreciendo un salario un poco más alto, pues hay...
Muchos granjeros están ofreciendo un salario un poco más alto, pues hay menos trabajadores disponibles.

Cada día que pasa y el cielo no regala ni una gota de agua, la situación en California se vuelve más grave. Los datos que revelan la situación de emergencia son por sí solos alarmantes: este es el cuarto año de sequía que padece el estado, lo que ha llevado al gobernador, Jerry Brown, a decretar una orden ejecutiva por primera vez en la historia para restringir el uso del agua.

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Y no es para menos: según los datos del 31 de marzo, dos tercios de todo el territorio del estado sufre una sequía severa o excepcional, que han situado las menguadas reservas de agua en un preocupante 25%. Con estos datos, casi nadie escapa a esta situación: 37 de los 39 millones de californianos se están viendo afectados, de una manera u otra, por esta situación. O lo que es lo mismo, a más del 90% de la población le afecta la continuada falta de agua.

El antes y después de la sequía en California

Pero si hay un sector al que ya ha impactado directamente es el de la agricultura. Y decir agricultura en California es decir trabajadores latinos, porque la mayoría de las manos que se ocupan de todas las cosechas son de trabajadores hispanos.

Según un informe del Employment Development Department de California, los datos no dejan lugar a muchas interpretaciones: “La población inmigrante juega un rol prominente en fuerza laboral en la agricultura de California”, sostiene dicho documento fechado en el 2008, y donde se destaca que más de la mitad (52,1%) de los trabajadores en el campo han nacido fuera del país y no son ciudadanos estadounidenses, lo que contrasta fuertemente con los datos en fuera del sector agrario.

Solo hace falta echar un vistazo a los siguientes datos para comprender la magnitud del terremoto que puede venirse encima: la cantidad de agua que consume la agricultura de California "que es, por cierto, la principal del país- se eleva al 80% del total. Y no es raro al saber que, por ejemplo, el 82% de las almendras que toda la población del planeta consume cada año procede precisamente de este estado. Pero además, California puede considerarse la “huerta” de Estados Unidos,  ya que produce la mitad de las frutas y verduras del país, es el mayor productor de fresas y el 40% de las cebollas.

¿Cuántos se verían directamente golpeados por esta crisis? Es difícil de prever, pero algunos estudios cifran, si la situación no se remedia, en unas pérdidas de 2.200 millones de dólares y la destrucción de cerca de 17.000 empleos temporales, que golpeará aún más a la difícil vida de muchos de estos jornaleros, cuyas condiciones de vida ya están deterioradas en muchos casos por estos años de sequía, como muestran estas fotos de chabolas, tomadas cerca de la ciudad de Mendota, y que fueron mostradas la semana pasada a la prensa para denunciar los efectos que puede tener en esta población la sequía. 

 “Este es ya el cuarto año de sequía, y cada vez se han ido eliminando más trabajos. Y este año el peor porque no hay agua”. Así de tajante y preocupado se muestra Mario Santoyo, director ejecutivo de California Latino Water Coalition, y que la semana pasada estuvo en la conferencia de prensa que exigía al gobernador más agua para los campos del Valle Central, una de las regiones que más está padeciendo las consecuencias de la falta de lluvias.

Pese a que no da cifras (habla de miles de trabajos), sí es consciente de que los próximos meses pueden ser cruciales: “Los meses de junio, julio y agosto son los meses donde existe mayor trabajo pero si no se consigue plantar, no se va a contratar a ningún trabador, por lo que en dos meses ya vamos a ver las consecuencias y va a ser feo”.

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Su diagnóstico se ciñe al guion que marcan todas las predicciones: “Ya el año pasado se explotó muchísimo las reservas debajo de la tierra y ahora no hay agua ni en las capas de arriba ni en las de abajo”, lo que podrá llevar a  que “miles de trabajadores pierdan su trabajo”.

Santoyo, que es menos optimista que los rancheros ("quienes no pierden la esperanza y están pensando que un milagro va a ocurrir”), se dirige a las autoridades del estado para evitar “una situación muy dura, la de miles de trabajadores sin trabajo” y así evitar que se vuelvan a repetir imágenes, como las siguientes, en las que comunidades enteras tuvieron que hacer filas el pasado mes de junio del año para poder conseguir alimentos básicos, ante los problemas presentados por la sequía.

 Es la misma teoría que apuntaba este fin de semana  el historiador Richard White, de Stanford University, en un artículo en  The New York Times“Va a ser cada vez más complicado construir nuevas casas sin una cantidad adecuada de agua […] ¿Cuántos desarrollos urbanísticos puedes permitirte si no tienes agua?”, se pregunta en dicho diario. “Pero le voy a decir también que no sólo va a afectar al Valle Central sino también a las grandes ciudades, como Los Ángeles "añade-. Sin agua, no van a poder aprobar proyectos, y la mayoría de los trabajadores en la construcción son latinos también”.

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Una catástrofe más allá de California

Los tremendos estragos de la peor sequía de los últimos 1200 años que está viviendo el Estado Dorado no conocen de fronteras y, tal como predice un estudio de la NASA, en no muchos años, situaciones similares se pueden extender por el resto del país y por México.

“El Gobernador debe buscar una solución balanceada para dividir la poquita agua que hay. Si no, el costo va a ser de miles de millones", remacha Santoyo. Puede que tenga razón, pero esa es una solución cortoplacista. Los datos de la Nasa pronostican que los californianos van a tener que acostumbrarse a este tipo de fenómenos para las próximas décadas y la solución que predica es la ya conocida por muchos e ignorada por tantos: reducir los factores que están provocando el deterioro de la naturaleza. 

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