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Pena de muerte

¿Puede un pastor tocar a un reo mientras lo ejecutan? La Corte Suprema decide sobre el caso de Texas

El caso de John Henry Ramírez, cuya ejecución detuvo la Corte Suprema tres horas antes, podría marcar el patrón de estos procesos en Texas, donde ahora no se permite que el pastor toque al reo mientras le es aplicada la pena capital.
21 Sep 2021 – 09:24 AM EDT
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Un pastor cogiendo la mano de un reo mientras lo ejecutan. Sobre la legalidad o no de esa escena se pronunciará en los próximos meses la Corte Suprema a partir de un caso en Texas que podría afectar a otros similares.

John Henry Ramírez, de 37 años, estaba a punto de ser ejecutado el 9 de septiembre por la noche cuando, solo tres horas antes, la Corte Suprema detuvo el proceso.

Ramírez, condenado a pena de muerte por robo y luego asesinato del tendero Pablo Castro en 2004, había pedido a la dirección de la prisión tener a su pastora junto a él y en contacto mientras lo mataran. Su solicitud fue rechazada y su abogado lo denuncia como un caso de violación del derecho a praticar libremente la religión propia amparado en la Primera Enmienda.

En una breve orden, la Corte Suprema suspendió la ejecución y convocó a escuchar los argumentos orales de este caso en octubre o noviembre.

Esta decisión judicial es la tercera en los últimos dos años en la que la Corte Suprema frena una ejecución en Texas en base a las reglas del sistema de prisiones del estado sobre cómo puede ser el acompañamiento de los consejeros religiosos de los reos mientras mueren.

Este caso es relevante porque pone sobre la mesa el conflicto entre las peticiones de un condenado en base a sus derechos religiosos con la seguridad y el protocolo que los oficiales de prisiones consideran que deben haber durante una ejecución.

Idas y venidas sobre los acompañantes religiosos en Texas

Durante años, religiosos empelados por el estado de Texas podían acompañar a los presos durante la ejecución. Sin embargo, esos clérigos eran solo cristianos y musulmanes.

En 2019, la Corte Suprema detuvo una ejecución de un reo en Texas porque no le permitieron tener a su consejero espiritual budista con él en su momento final.

El Departamento de Justicia Criminal de Texas (TDJC), tras ese caso, decidió cortar el problema de raíz: prohibió que los consejeros espirituales, de cualquier religión o creencia, acompañaran a los reos durante la ejecución. Incluso sus empleados. Podían, eso sí, estar en la habitación adyacente donde se congregan los familiares, amigos y medios de comunicación.

Pero de nuevo en junio de 2020, la Corte Suprema detuvo otra ejecución en Texas por el mismo motivo: el condenado alegaba que se habían violado sus derechos religiosos.

¿En qué afecta al proceso que el pastor toque al reo?

En esa orden de 2020, el Alto Tribunal pedía a las cortes inferiores que determinaran "si habría problemas de seguridad serios si a un preso se le permitiera tener a su consejero espiritual en su presencia inmediata durante la ejecución".

Este abril, el TDCJ volvió a revisar su política de ejecuciones y permitió de nuevo el acompañamiento del pastor o consejero espiritual en la sala donde se hace la ejecución, con una serie de requisitos: un proceso de verificación, una revisión de antecedentes y una orientación del estado.

Sin embargo, y este es el punto de conflicto en el caso de Ramírez, no permiten que los consejeros espirituales que no trabajan para el TDJC toquen a los prisioneros mientras los matan. Tampoco está autorizado que se rece en voz alta durante el proceso.

El argumento de los funcionarios de prisiones en estos casos es que hay riesgos de seguridad y de que se interrumpa o perturbe el proceso.

En el litigio, Texas también ha señalado que cree que la petición de Ramírez es una maniobra para tratar de aplazar su ejecución y dilatar el proceso todo lo posible.

El último caso: Ruben Gutiérrez

Lo que decida la Corte Suprema en el caso de Ramírez será clave para otros, como el de Ruben Gutiérrez, de 44 años, el último reo al que el Alto Tribunal ha salvado -por ahora- de la ejecución por el conflicto con el acompañamiento religioso en Texas.

El miércoles un juez falló a favor del pedido de Gutiérrez, que alegó que el estado de Texas estaba violando su libertad religiosa al rechazar una solicitud para que su sacerdote le tocara el hombro, orara en voz alta y le diera la extremaunción al momento de ser ejecutado.

Gutiérrez, condenado a la pena capital por matar en 1998 a una mujer hispana de 85 años en Brownsville, Texas, ya consiguió suspender su ejecución en junio de 2020 a una hora de morir también por una apelación para que un pastor estuviera junto a él durante el proceso.

Ahora la vista está puesta en octubre o noviembre, cuando comenzarán los argumentos orales sobre el caso de Ramírez en la Corte Suprema.

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