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Vecina muestra fotografía de Isidro Medrano García

Cuando Mayra se convirtió en Laura, historia de un presunto rapto

Cuando Mayra se convirtió en Laura, historia de un presunto rapto

La mexicana denunciante de Isidro Medrano relata la década que vivió supuestamente secuestrada en California

La mexicana Mayra tenía 15 años cuando empezó a llamarse Ana Laura, una identidad falsa con la que la conocerían sus nuevos amigos y vecinos en el sur de California durante una década, justo el tiempo que duró el supuesto cautiverio que sufrió a manos de un presunto captor, Isidro Medrano García, de 42 años, quien ahora se enfrenta a un proceso judicial que podría condenarle a pasar el resto de su vida en prisión.

El juicio contra Medrano arrancó este mes de febrero en la Corte Superior del condado de Orange en Fullerton con los testimonios de la familia de la denunciante y la propia Mayra, de 26 años, quien dio su versión sobre las experiencias que vivió con un hombre que la miraba declarar, gesticulante, desde el banquillo de los acusados. La defensa de Medrano insiste en su inocencia y asegura que eran una pareja real hasta que ella se cansó de él y se inventó entonces la historia del rapto.

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Descripción de un secuestro

Isidro Medrano García
Isidro Medrano García

En 2004, Medrano era el novio de Rosa, madre de Mayra, y convivían todos en un apartamento en Santa Ana donde, según Cedeño, el acusado se comportaba de forma violenta con ella. Los intercambios de insultos y golpes eran mutuos. En esa época, cuenta la denunciante, el hombre comenzó a abusar sexualmente de ella.

El 3 de agosto, tras un altercado doméstico, ella abandonó el hogar y se fue a un parque. Pretendía regresar a casa con su madre y sus hermanas cuando las aguas se calmaran, aseguró Mayra. Pasarían 10 años.

El presunto secuestrador salió a buscar a la joven y cuando la encontró le dijo que “si regresaban (a casa) y la policía estaba allí, se la llevarían” por haberse comportado de forma “desagradable” con la madre, algo que ella mismo reconoce que había estado ocurriendo, según contó Mayra.

Fue también en el parque donde Medrano le habría entregado cinco pastillas para aliviar el dolor de cabeza que tenía.

“Las pastillas estaban en una servilleta”, relató la mexicana. “Las sacó del bolsillo…y me las tomé”.

En su relato, Mayra narró cómo ambos caminaron a un establecimiento cercano donde les esperaba un amigo de Medrano. Subieron a la camioneta del desconocido y, por el camino, ella se quedó dormida.

Al despertar, Mayra no sabía dónde estaba. Se levantó de la pequeña cama donde yacía y, desconcertada, miró a su alrededor tratando de buscar una salida. Reconoció que se encontraba en un garaje convertido en una habitación. No había lavabo, ni retrete, ni horno, ni cocina, tan solo una puerta grande que daba al exterior. Esa residencia improvisada estaba en la ciudad de Compton, en el condado de Los Ángeles.

“Traté de salir, pero fue imposible”, testificó en el juicio el pasado jueves. “Empujé la puerta grande pero fue imposible abrirla”.

El “nacimiento” de Laura

Según su testimonio, Medrano no tardó en aparecer con dos tarjetas de residencia y dos números de la seguridad social falsos.

Vecina muestra fotografía de Isidro Medrano García
Vecina muestra fotografía de Isidro Medrano García

“Me dio los ID y le pregunté qué íbamos a hacer. Él dijo: ‘Ya no te vas a llamar Mayra. Tu nombre es Laura’”, explicó la mexicana.

Desde ese momento, la adolescente se convirtió en Ana Laura, nacida el 5 de mayo de 1983, seis años más mayor que Mayra.

Isidro Medrano pasó a llamarse Tomás Medrano, manteniendo su fecha de nacimiento en los documentos identificativos.

Fue el comienzo de una nueva vida para ambos. Con las tarjetas falsas, consiguieron un trabajo limpiando bancos por las tardes. Los abusos sexuales a la menor continuaron, según la versión de Mayra.

Meses después, el presunto raptor y la menor alquilaron una habitación en una vivienda móvil. Fue en esta época cuando habrían comenzado las agresiones físicas a Mayra.

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“Una vez que fuimos a limpiar un hospital…estaba cansada del trabajo…y él me dijo que tenía que seguir trabajando y me golpeó”, aseguró la presunta víctima. “Me dio una cachetada”.

La siguiente agresión ocurrió, según Mayra, en la segunda vivienda móvil a la que se trasladaron dentro del mismo complejo de viviendas.

“No quería tener sexo con él y comenzamos a pelear. Me empezó a pegar en la cabeza con el puño cerrado y me quedé tirada en la cama como una bola”, aseguró la mexicana.

Tiempo después, Mayra trató de escapar de su presunto secuestrador durante un descuido de Medrano mientras ambos estaban trabajando. El acusado, sin embargo, logró atraparla, contó ella.

“Se salió de la camioneta, me metió dentro de la camioneta golpeándome…en la cara…me jalaba del pelo”, explicó sin transmitir ninguna emoción. “Regresamos a la empresa para acabar el trabajo”.

Tomás y Laura, padres

Antes de cumplir 18 años, en el año 2007, Medrano y Mayra contrajeron matrimonio en una ceremonia pública a la que acudieron multitud de invitados y amigos de la pareja.

La mexicana se sometería también a tratamientos de infertilidad, acudiría a un “sobador” para tratar de quedarse embarazada y, gracias a un tratamiento médico, finalmente daría a luz a su hija en 2010.

Rapto o montaje

Durante el juicio esta semana, Whitney Bokosky, ayudante del fiscal, trató de reforzar la versión de que Mayra jamás fue feliz en compañía de Medrano, y que éste la obligó a casarse y a formar una familia.

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Este planteamiento, sin embargo, fue cuestionado de manera inquisitiva por Seth Bank, abogado defensor, quien mostró fotos de la pareja y de Mayra con una sonrisa dibujada en el rostro de la joven.

“Tenía (que aparentar ser feliz) o Isidro me golpearía”, respondió Mayra para explicar su comportamiento y presunta “actuación”.

El letrado también señaló que, durante la última década, Mayra había “mentido” de forma sistemática y contado versiones diferentes de su vida a la policía, amigos, conocidos, compañeros de trabajo y familiares.

Elizabeth Smart, víctima de secuestro y abusos sexuales en Salt Lake City
Elizabeth Smart, víctima de secuestro y abusos sexuales en Salt Lake City

“Ninguna (de las versiones) era verdad”, admitió Mayra durante su comparencia.

Bank recurrió además a informes policiales elaborados años atrás para tratar de desacreditar la credibilidad de Areli y Rosa y resaltar las contradicciones en sus testimonios.

Uno de los informes reveló que la madre habría golpeado a Mayra cuando vivían en Santa Ana, según la versión aportada por Areli entonces.

La propia Rosa declaró a la policía en 2004 que sospechaba que Medrano y su hija planearon la huida de la vivienda. Frente al jurado, la madre sostuvo que su hija no se fue de forma voluntaria.

Durante las vistas, Bank planteó que las acusaciones de Mayra a Medrano son un entramado para obtener una visa U, que se otorga a víctimas de violencia doméstica.

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La semana concluyó con un duro revés para la fiscalía, que vio cómo el magistrado Michael Leversen desautorizaba la comparecencia como experta de Elizabeth Smart, famosa superviviente de secuestro y violaciones sexuales en Salk Lake City, cuya vida se convirtió en película.

El juicio se reanudará el lunes, 22 de febrero, en el tribunal superior de Fullerton, en el condado de Orange.

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