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Jornaleros huyen de California

Jornaleros huyen de California

La crisis económica en Estados Unidos comienza a hacer mella en los jornaleros indocumentados que, ante la falta de trabajo, huyen de California.

Buscan trabajo en otros estados

LOS ÁNGELES, California - La crisis económica que atraviesa Estados Unidos comienza a hacer mella en los jornaleros indocumentados en Los Ángeles que, ante la falta de trabajo, huyen de California hacia otros estados o a sus países de origen.

"En los dos últimos meses solamente he trabajado dos semanas, lo cual significa que he pasado seis semanas desempleado", afirma Elías Quijano, un muchacho salvadoreño que busca trabajo en el centro para jornaleros adyacente al Home Depot de Hollywood.

Al igual que Quijano, miles los trabajadores indocumentados, provenientes de México, Centro y Sudamérica, comienzan a sentir con intensidad el efecto de la crisis.

Usados como mano de obra barata y sin beneficios sociales, los jornaleros son contratados por horas por propietarios o contratistas que hacen pequeños trabajos de remodelación.

Los jornaleros, apostados en esquinas concurridas y de mucho tráfico, son seleccionados "a dedo" en una de las estampas más crudas de los efectos de la inmigración ilegal.

Tras llegar a un acuerdo con el patrón del pago por hora, que se suele entregar en efectivo y al terminar la jornada, se suben en camionetas que los transportan a sus sitios de trabajo temporal.

Otros jornaleros prefieren utilizar los centros de contratación habilitados por los municipios que tienen la ventaja de establecer unas tarifas concretas por los trabajos.

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Pero la baja en los precios de las viviendas y la consiguiente reducción en la actividad del sector de la construcción ha colocado a los jornaleros en una situación cada vez más complicada y son muy pocos los que consiguen emplearse con regularidad.

"Los jornaleros están siendo los más afectados ya que los contratistas o dueños de propiedades no encuentran incentivos para invertir o hacer mejoras en sus propiedades", explicó a EFE Jerónimo Salguero, director del programa Carecen (Centro de Recursos Centroamericanos), en Los Angeles.

Felipe Aguilar es uno de los muchos jornaleros que no ha tenido suerte y comienza a hacer planes para huir de California y volver a su país.

"Yo ya estoy haciendo las averiguaciones para poder regresar. Allá en Guatemala la situación está muy difícil pero sí se consigue trabajo", explicó Aguilar a EFE.

Agregó que no ha conseguido trabajo en los últimos tres meses y que pasa sus días esperando en el centro de jornaleros ubicado en la Avenida Whilshire, en el corazón de Los Angeles.

El estado sufre por el desempleo

Casos como los de Elías y Felipe son cada vez más frecuentes: quienes hasta hace poco trabajaban hasta siete días a la semana, inclusive haciendo horas extra con regularidad, apenas consiguen trabajo uno, dos o tres días.

"Varios compañeros sí han regresado ya, pensando que allá les puede ir mejor, pero otros emigran hacia el norte", explica Adolfo Cisneros, un voluntario que se dedica a asistir con ayuda de todo tipo a los indocumentados.

Otros jornaleros han preferido cambiar el sector de la construcción por el agrícola y se han ido a las granjas y campos del estado de Washington, donde el efecto de la crisis es menor, según asegura Ángel Olvera, coordinador en uno de los centros de contratación.

Los problemas aún no tocan fondo y el otrora vigoroso mercado de la vivienda en California sigue con tendencia a la baja.

"La crisis es tal que jornaleros calificados salen a vender cualquier cosa para $20 ó $30 dólares diarios en vez de los $150 de antes", señaló Jerónimo Salguero.

Las cifras oficiales indican que el índice de desempleo en California se ha situado en el 7.3 por ciento, el más alto en los últimos 12 años.

La media del índice de desempleo en todo Estados Unidos fue en agosto del 6.1 por ciento, la cifra más alta desde septiembre de 2003, según las cifras oficiales del Departamento de Trabajo.

Pero el índice de desempleo entre los hispanos es mucho mayor, el 8 por ciento como consecuencia del deterioro que se ha producido en sectores como la construcción y los servicios y que obliga a trabajadores legales a competir con los indocumentados por cualquier tipo de empleo.

Lo cierto es que la palabra recesión todavía no ha sido declarada porque oficialmente no se han registrado dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo, aunque los jornaleros hispanos sienten que la crisis es profunda y temen que larga.

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Por el momento, los jornaleros indocumentados siguen a la espera jugando a las cartas o simplemente matan el tiempo conversando. En sus caras se ve reflejada la angustia de la incertidumbre al no saber qué hacer, a dónde ir.

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