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Inmigración

En la era Trump, el miedo pone a los indocumentados ante el dilema de volver a las sombras

El endurecimiento de las políticas migratorias de Trump ha hecho que muchos indocumentados que vieron en el activismo una forma de promover la reforma migratoria en los últimos años estén ahora ante la disyuntiva de seguir luchando o mantener un perfil más bajo para no llamar la atención.
10 Feb 2017 – 12:55 PM EST
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Manifestación delante de la alcaldía de Miami Dade contra la decisión de Carlos Giménez de quitar una política santuario que protegía a los indocumentados detenidos de ser entregados a Inmigración. Crédito: Joe Raedle / Getty Images

MIAMI, Florida.- Cuando Donald Trump ganó las elecciones en noviembre, Juan Carlos Olmos no pudo evitar llorar. "Me desperté a las 3:00 de la mañana, busqué quién había ganado y créeme que lloré", cuenta este mexicano de 25 años que desde hace más de seis trabaja en los campos de maíz y frijol de Homestead (Florida). "Estaba desesperado y la única pregunta era: '¿qué vamos a hacer?'".

Olmos vive en una comunidad con muchos trabajadores agrícolas de México y Centroamérica que, como él, son indocumentados e intuía que con Trump las cosas solo podían cambiar a peor: "Desde las elecciones hay una ansiedad y miedo de subirnos al carro, salir a la calle e incluso salir a trabajar. Eso siempre ha estado pero se incrementó más con las elecciones y después, con el resultado, fue aún peor", afirma.

En las últimas semanas, sus temores no han hecho sino aumentar. Primero fue la orden ejecutiva de Trump que contempla reducir fondos a las consideradas 'ciudades santuario'. Después, y como reacción casi inmediata, el alcalde de su condado, Miami-Dade, Carlos Giménez, quitó una política que protegía a los indocumentados al pedir a las cárceles que cumplan con las solicitudes federales de detención de inmigrantes.

Y en los últimos días, junto a un sinfín de rumores de redadas no confirmados, Olmos asegura que varios autos de la policía y de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) han estado merodeando por los campos en los que trabaja.

"Al principio pensé que estaba reaccionando exageradamente pero este lunes fue demasiado. Fue como diez veces que pasaron. Tomé fotos, se las mandé a mis amigos y le tuve que decir a mi jefe", afirma. "Todos estamos con miedo de perder lo poco que hemos hecho porque, sea como sea, trabajamos día a día pero no podemos llegar muy lejos por la situación en la que estamos".

"Hay mamás que no quieren ni llevar a sus hijos a la escuela"

Este mexicano, que llegó a EEUU en 2010 procedente de Monterrey con sólo 19 años con la idea de estudiar pero acabó sobrepasando la estadía permitida por su visa de turista y se quedó trabajando en el campo, sabe que las cosas no serán fáciles para los indocumentados. Pero cree que la única salida para su comunidad es estar unida y seguir peleando por sus derechos. Por eso ha decidido dar un paso al frente para mantener a sus compañeros indocumentados informados y sacar tiempo de donde sea para unirse a las protestas.

"Yo últimamente he estado más activo en las marchas. Sé que tenemos un poco de miedo pero, cuando estamos todos juntos, es más difícil que ellos vayan a hacer algo en contra de nosotros", opina.

El aumento del clima de miedo del que habla este joven es la nueva realidad de muchos indocumentados en el país. Durante el mandato del expresidente Barack Obama, muchos de ellos vieron en el activismo una forma de promover la reforma migratoria y salieron de las sombras, pero el discurso antiinmigrante que se escuchó durante la campaña unido a las primeras medidas tomadas por el gobierno de Donald Trump ha provocado incluso que algunos se lo piensen dos veces antes de salir de casa.

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La madre mexicana víctima de las prioridades migratorias de Trump


"La gente me está llamando continuamente con temor a las redadas. Hay pánico. Hay mamás que no quieren salir a la calle ni llevar a sus hijos a la escuela. Todas trabajamos y vamos a estudiar inglés, tratamos de salir adelante y va a quedar que no quieren ni subir al bus por temor a que les pidan los documentos", le dice a Univision Noticias Ale Saucedo, del grupo de ' Dreamers' Moms' de Florida, las madres de los inmigrantes que entraron de forma ilegal en el país siendo menores de edad.

Durante la campaña, el grupo al que representa tocaba puertas y hacía llamadas para animar a la gente a votar por candidatos favorables a los inmigrantes. Además, las mujeres salían a manifestarse y convocaban a la prensa cada vez que alguna de ellas o sus familias eran detenidas o tenían una cita con las autoridades migratorias.

La lucha para que Miami proteja a los inmigrantes

Pero en pocos meses, la situación ha dado un giro radical: ahora son pocas las que se atreven a hablar a los medios y en lugar de manifestaciones públicas, cuando alguna de ellas tiene una cita ante la corte se limitan a hacer cadenas de oración y a mover mensajes a través de redes sociales.

"A fin de año hicimos una reunión y las madres decían: mis hijos no tienen miedo y yo tampoco. Hoy día es diferente. Es inhumano", explica Saucedo, que es una de las pocas que consiguió legalizar su situación y por eso hace de portavoz del grupo.

María Asunción Bilbao es otra activista de origen argentino de Miami que conoce bien el miedo que vive la comunidad. Después de 16 años indocumentada, acaba de lograr un permiso de trabajo que le permite estar más tranquila, pero cree que ahora más que nunca debe estar al frente de la lucha por los derechos de los inmigrantes.

Por eso, no es raro verla en las protestas contra el alcalde Carlos Giménez por su decisión de eliminar una política que protegía a los indocumentados en respuesta a la amenaza de Trump de quitar fondos a las ciudades santuario: "Nosotros entendemos el pánico de la comunidad porque he pasado por eso y entiendo lo que significa la decisión de Giménez de unirse a esa máquina de deportación que Donald Trump está implementando", le dice Bilbao a Univision Noticias.

Con la decisión de Giménez de eliminar una ley de 2013 que daba cierta protección a los indocumentados detenidos por la policía local, ahora los agentes del condado están obligados a retener hasta 48 horas a los arrestados sin papeles a solicitud de ICE.

"El alcalde tiene que entender que la comunidad está asustada y que eso hace que no confíen en la policía y es malísimo para todos", explica.

(Mira los rostros de los inmigrantes que dicen: 'Estamos aquí para quedarnos'):

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Y es que, pese al mensaje repetido por el alcalde y los portavoces policiales de que los agentes no harán labores de oficiales de inmigración, el miedo sigue latente en muchos indocumentados.

"Nosotros estamos aquí para proteger a las víctimas y arrestar a los delincuentes. No podemos dejar que nuestras víctimas de nuestra comunidad se sientan con temor de llamar a los que están para protegerlos", le dice a Univision Noticias el portavoz de la policía de Miami Dade, Álvaro Zavaleta.

"El mensaje que hay que transmitir bien alto es que confíen en sus policías porque estamos aquí para proteger a nuestra comunidad, no para ir a buscarla. Si rompes las leyes, ahí la cosa cambia. Pero, si no has cometido un delito, no hay razón por la que tiene que asustarse", añade.

Precisamente esa es la idea que hace que Juan Carlos Olmos siga al frente de la lucha por los derechos de los indocumentados: "Yo aún tengo miedo y tengo que tener cuidado, pero con tal de que yo no rompa ninguna ley ni nada de eso, estoy bien. Yo creo que no vamos a dejar que ellos nos callen y quiero transmitir eso a mi comunidad", afirma.

Y aunque cree que en estos momentos una reforma migratoria se ve más lejos que nunca en los últimos años, dice que no va a dejar de luchar por ella: "Lo único que tenemos que hacer es unirnos, estar unidos y seguir peleando por nuestros derechos", apunta.

Por su parte, Bilbao anima a los indocumentados que no quieren seguir dando la cara como activistas por miedo, a organizarse de otra manera: "Quizás tenemos que hacerlo (protestar) quienes estamos en una situación de privilegio porque estamos camino a la residencia, quizás sean los hijos de las personas que están sin papeles, pero hay otras mismas maneras de hacer fuerza (...) Quedándonos en nuestras casas no vamos a hacer nada. El poder de la comunidad está en organizarse y en estar conectados. Y ese sentimiento tenemos que seguir teniéndolo".

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