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Los mayordomos están de moda

Los mayordomos están de moda

Cuando parecía que los mayordomos habían quedado limitados al mundo de la realeza, vuelven a ponerse de moda.

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Los nuevos millonarios

Cuando todo parecía indicar que habían quedado circunscritos al mundo de la realeza y la literatura, los mayordomos vuelven para ocuparse no sólo de la temperatura del vino o de la correcta distribución de los invitados en la mesa. Regresan, además, como asistentes personales, capaces de organizar la agenda de su patrón y de solucionarle cualquier asunto práctico.

Las escuelas de mayordomía florecen en numerosos países, con un estricto y amplio plan de estudios. Las oportunidades de trabajo son muchas y bien remuneradas para los futuros mayordomos, una profesión en la que aumenta el número de mujeres.

Los millonarios de hoy son futbolistas, estrellas de rock, magnates rusos, productores de cine, empresarios chinos, etc. Tienen muchos, muchos millones y, por lo general, han recibido durante su infancia una educación poco esmerada.

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Además de presumir de millones, los nuevos millonarios quieren presumir de modales, de elegancia, de cultura, de un cierto “glamour”.

Para ello nada mejor que un mayordomo que sepa exactamente a qué hora servir los licores, cómo desviar la conversación, sin que se note, cuando su patrón está en un apuro, cómo alejar, también sin que se note, a un invitado borracho o cómo atraer discretamente la atención de las visitas a la última obra de arte comprada por el dueño de casa.

Entre sus múltiples ocupaciones, el mayordomo tiene que organizar y dirigir al personal de servicio, llevar sin despilfarros la economía doméstica, ir a buscar a los niños al colegio, concertar la cita con el sastre y organizar los detalles de una fiesta.

Cuando se cuenta con una persona dedicada casi a tiempo completo a estas y otras muchas labores, sólo cabe preguntarse cómo fue posible vivir alguna vez sin mayordomo.

Gerentes de estilo de vida

Los nuevos millonarios estiman quizá un tanto “rancio” el término de mayordomo, y han ideado el de “"gerente de estilo de vida"”.

La inmensa mayoría de mayordomos tuvieron que cambiar de profesión tras la II Guerra Mundial, debido tanto a la crisis económica como al nacimiento de una nueva sociedad de la que desaparecieron muchas grandes mansiones con numerosos sirvientes.

Los electrodomésticos y el tamaño de las nuevas viviendas redujeron aún más en las décadas siguientes una de las profesiones más antiguas del mundo.

Nuevas labores

Y es que las labores del mayordomo del siglo XXI se parecen poco a las que tenían sus antecesores.

El “"gerente de estilo de vida"” debe contar con muchos recursos e imaginación. Tiene que organizar viajes, llevar la agenda, conseguir las mejores butacas para el espectáculo de moda, saber qué atuendo conviene a cada ocasión y lugar, estar al tanto de la actualidad, poder hablar de muchos temas y desempeñar todas estas labores sin que el patrón se sienta inferior en ningún momento.

Mayordomos por días

La industria del ocio y el turismo nació para hacer realidad todos los sueños. Si uno de estos sueños es sentirse como un millonario, con mayordomo y todo, aunque sea sólo por unos días, lo único que se necesita es una buena cuenta corriente.

Cruceros y hoteles de superlujo se han sumado a la moda de los mayordomos y ofrecen a los clientes los servicios de un mayordomo particular durante los días de sus vacaciones.

El mayordomo estará atento a todas sus necesidades y caprichos: preparará el baño a la temperatura correcta, servirá el café exactamente como le gusta, organizará las actividades de ocio, le aportará información interesante sobre los lugares que visita para que luego pueda lucirse al repetirlos durante la hora de la cena, y dará, en resumen, un lustre especial a sus vacaciones.

El asesino nunca es el mayordomo

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El asesino ¿será el mayordomo? es la pregunta de los lectores de Agatha Christie, una británica del siglo pasado que popularizó la literatura de misterio, en la que nunca faltaba un mayordomo. Sin embargo, en las 81 novelas policíacas que escribió Christie, el asesino nunca es el mayordomo.

En el antiguo Egipto, los mayordomos eran personajes de gran poder y prestigio, como lo demuestra la riqueza de sus tumbas.

A lo largo de los siglos, el mayordomo del rey ejercía en ocasiones funciones de primer ministro.

En principio, el mayordomo era el encargado de las bebidas del monarca. Se dice que, por eso, su nombre en inglés, “butler”, viene del francés “bouteille” o botella.

El peligro de los mayordomos

Los mayordomos, siempre en un discreto segundo plano, pueden convertirse en un auténtico peligro para su patrón cuando deciden violar la cláusula de confidencialidad de sus contratos y hacer públicos detalles de la vida de sus patronos.

Un “butler” que alcanzó fama y riqueza contando hechos privados es Paul Burrell, que fue mayordomo de la desaparecida princesa Diana de Gales y que ha publicado incluso un libro contando secretos que le reveló lady Di.

El cantante y actor español Alejandro Sanz llevó a juicio a un antiguo mayordomo suyo, que trató de chantajearlo.

El ex mayordomo amenazó a Sanz con revelar a la opinión pública la existencia de su hijo secreto, Alexander, que entonces contaba tres años de edad.

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