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Capacitación bilingüe

Capacitación bilingüe

Una empresa de Colorado ha logrado reducir al mínimo el número de accidentes laborales gracias a la capacitación bilingüe.

Números preocupantes

Una empresa de Colorado ha logrado reducir al mínimo el número de accidentes laborales por medio de un programa de capacitación bilingüe, a pesar de que a nivel nacional éstos aumentaron notablemente entre los trabajadores hispanos.

Según un reporte difundido el pasado 24 de abril por la asociación de sindicatos AFL-CIO, la cantidad de accidentes mortales entre obreros latinos "creció significativamente" del 2005 al 2006 (último año con estadísticas completas).

En el 2006 se produjeron 990 muertes entre obreros hispanos, el número más alto jamás reportado y un 7 por ciento más que en el 2005. Ese porcentaje, además, es un 25 por ciento más alto que el de muertes entre trabajadores no hispanos.

"Nuestros obreros van y vienen, pero ese factor no nos exime de capacitarlos en la prevención de accidentes", dijo Ernie Sotolongo, director de seguridad del personal para Denver Drywall Company.

Un 60 por ciento de los 430 empleados de esta empresa son latinos, la mayoría de ellos inmigrantes que sólo hablan español. Además, muchos de ellos son nuevos en la industria de la construcción, debido a la gran demanda que existe por este tipo de trabajadores ahora en Colorado.

Según la organización Contratistas Hispanos de Colorado, hacen falta 10 mil obreros más para cubrir las vacantes existentes en los proyectos de construcción de este estado.

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"Por eso muchos inmigrantes latinos, aquí y en otros estados, quieren trabajar en la construcción. Pero como no existen suficientes programas para aprendices, y porque los obreros se mudan constantemente buscando trabajo, no siempre reciben la clases necesaria para prevenir accidentes", comentó Sotolongo.

Desafían la brecha idiomática

"No es fácil superar la brecha cultural e idiomática que frecuentemente separa a los obreros hispanohablantes de sus capataces y patrones angloparlantes. El verdadero desafío es estar seguros de que los obreros hispanos entienden todas las reglas de seguridad", sostuvo Sotolongo.

En su opinión, la única manera de responder a ese desafío es por medio de un intenso programa bilingüe de entrenamiento y prevención de accidentes que los obreros deben completar antes de su primer día de trabajo.

"Primero les damos un día de orientación y luego un curso completo en inglés y en español en un centro de instrucción que construimos específicamente para esta tarea, para que cada obrero conozca todo el equipo, todas las herramientas y todas las medidas de seguridad", indicó Sotolongo.

"No se puede esperar que los hispanos aprendan a evitar accidentes en un andamio si la única información de seguridad que reciben es un fotocopia de la traducción del curso. Por eso en nuestra empresa los obreros aprenden inglés y los capataces español", agregó.

Un hispano accidentado sale más caro

Para Sotolongo, "las estadísticas (de accidentes laborales mortales entre hispanos) son preocupantes, pero nosotros las utilizamos para redoblar nuestros esfuerzos en la prevención de accidentes y para motivar a nuestros obreros a que sigan estrictamente las medidas de seguridad".

Cada mes, el equipo de obreros que no haya tenido accidentes recibe herramientas nuevas. Y cada obrero que complete 2 mil horas (un año de trabajo) sin accidentes obtiene una chaqueta de cuero.

Cada lunes, los capataces revisan las herramientas con sus obreros y, cada mañana, antes de iniciarse la jornada de trabajo, capataces y obreros realizan ejercicios físicos y repasan las reglas de seguridad.

"Esta es una buena práctica empresarial, ya que pagar por la recuperación de un obrero hispano accidentado cuesta 25 por ciento más que pagar por la recuperación de un obrero no hispano", explicó Sotolongo.

Peligrosas 'heridas invisibles'

La razón, dijo, es que por lo general los hispanos, por razones de idioma y de cultura, esperan demasiado tiempo para alertar a sus supervisores de que sufrieron una herida en el trabajo, por lo que no reciben tratamiento médico inmediatamente y, como consecuencia, el tratamiento es más costoso.

Por su deseo de complacer a los capataces y su necesidad de proveer para su familia, muchos obreros hispanos trabajan casi sin descansar y no reportan "heridas invisibles", como torceduras o hernias, no solamente por miedo a perder el trabajo sino "por temor al gobierno federal", puntualizó Sotolongo.

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Como resultado de estos programas, el factor modificador del seguro de compensación para trabajadores accidentados de Denver Drywall está casi un 33 por ciento por debajo del promedio de Colorado y es casi la mitad del que tienen empresas constructoras similares en el área.

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