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Elecciones 2016

¿Funcionó en Nueva York la práctica de detención-y-cateo que ahora Trump propone llevar a todo el país?

El candidato republicano propone aplicar a nivel nacional el polémico sistema de interrogar a sospechosos por la calle que afectaba sobre todo a negros e hispanos y que finalmente un tribunal declaró inconstitucional.
22 Sep 2016 – 3:15 PM EDT

La práctica de detención y cateo ( stop and frisk) que se aplicó en Nueva York de manera sistemática durante dos décadas sigue siendo polémica.

En 2013, un tribunal federal la declaró inconstitucional por afectar desproporcionadamente a negros e hispanos y desde que Bill de Blasio tomó posesión como alcalde en 2014 la ciudad ha dejado de luchar ante los tribunales para conservar esta táctica policial.

Pero el debate que ha resucitado Donald Trump esta semana nunca se terminó de resolver en Nueva York. El exalcalde Michael Bloomberg, que ha apoyado a Hillary Clinton estas elecciones, sigue defendiendo esa política y el actual alcalde es impopular por su gestión de la policía.

Paradas a negros e hispanos

La práctica de parar y registrar a personas sospechosas coincidió con la bajada del crimen en Nueva York desde los años 90. El año pasado, con esta práctica en desuso, hubo un pequeño repunte, pero en lo que va de 2016 el crimen en Nueva York ha vuelto a descender y la ciudad puede terminar el año con un nuevo récord a la baja.

Los datos indican que la práctica se centraba en registrar sobre todo a hombres negros e hispanos, la mayoría inocentes. Bloomberg se quejó en 2013 de que había un porcentaje más alto de blancos parados respecto a los que cometían delitos, pero dentro de los que eran interrogados por la calle por la policía así era más probable que la mayoría de los blancos sospechosos llevaran un arma o alguna sustancia ilegal en comparación con los negros o los hispanos interrogados.

Tras una disputa legal, la Unión Americana de Derechos Civiles de Nueva York consiguió que la policía neoyorquina publicara de manera semestral sus datos sobre estos casos. Y después que se declarara inconstitucional. El Ayuntamiento de Bloomberg apeló, pero el de De Blasio dejó la querella.

En 2012, el último año completo antes de la sentencia contra la práctica, hubo más de medio millón de registros de este tipo en la ciudad. De estas personas, el 56% eran negros y el 32% eran hispanos.

El 89% del total de los interrogados así resultaron ser inocentes.

Bloomberg frenó

El último año de Bloomberg, el 2013, en realidad, las detenciones callejeras de este tipo ya eran muchas menos. La sentencia federal fue en agosto, pero en todo ese año la tendencia ya era a la baja. En total, hubo unas 191.000 paradas. Ese año la ciudad tuvo el número más bajo de asesinatos desde 1963, el año en que se empezaron a recoger estas estadísticas.

En 2015, el último año con datos completos y ya con De Blasio como alcalde, hubo 22.000 casos. El 80% de los interrogados eran inocentes. Y sólo el 11%, blancos, un nivel parecido al de la década anterior.

El tema de De Blasio

En noviembre de 2013, De Blasio ganó la Alcaldía en gran parte gracias a su campaña contra esta práctica policial. Bloomberg ya no se presentaba, pero su “heredera”, la favorita Christine Quinn, sufrió defendiendo esta política.

Este jueves, el alcalde de Nueva York, que ha estado apartado de la carrera presidencial, criticó a Trump por intentar resucitar esta táctica que empezó de manera más organizada con Rudy Giuliani. Acusó al candidato republicano de no tener ninguna experiencia con la policía y de poder provocar males mayores en ciudades donde hay conflictos. “Debería ser muy cuidadoso porque si restituimos detención-y-cateo en este país, habrá más tensión entre la policía y las comunidades”, dijo De Blasio en la CNN.

También salió a hablar con los periodistas en el Ayuntamiento por sorpresa para hacer declaraciones contra la idea de Trump. “No sabe nada de la historia de nuestra ciudad o está mintiendo sobre ella”, dijo.

Sin embargo, la gestión del actual alcalde no gusta a los neoyorquinos. Una encuesta de este verano indica que la mayoría de los ciudadanos creen que no merece ser reelegido el año que viene. De Blasio es impopular entre los miembros de su propio partido y la mayoría cree que no ha gestionado bien ni el crimen ni la integración de comunidades que prometía.

Broken windows

“La gente en las comunidades quiere más paradas”, me explica Heather McDonald, autora del libro The War on Cops y experta en justicia criminal del Manhattan Institute, un centro de estudios conservador donde nació la teoría de las ventanas rotas en 1982.

La base de esta teoría es que dejar ventanas sin arreglar o grafitos sin limpiar da una impresión de dejadez que anima al crimen y que atacando estos pequeños delitos se evitan mayores. “Si hay una ventana rota en un edificio y no se arregla pronto todas las ventanas estarán rotas. Esto vale en barrios bonitos y en barrios feos”, decía el estudio original del que ha derivado buena parte de la política policial en Nueva York desde entonces.

McDonald defiende que la política de paradas y registros contribuyó a la bajada del crimen en Nueva York, pero reconoce que el aumento de la seguridad de las últimas dos décadas ha sido “el resultado de un grupo de tácticas y es difícil aislar el impacto de una sola”. En cualquier caso, insiste en que los registros o la amenaza del registro funcionan. Pone como ejemplo las llamadas interceptadas por la policía donde criminales sureños comentaban que no querían ir con sus armas a Nueva York por temor de las paradas de la policía.

Si el crimen no ha subido tras la caída en desuso de estas tácticas es porque el Departamento de Policía de Nueva York “tiene el lujo de tener más agentes que ninguna otra ciudad”. Cuenta que William Bratton, el jefe de policía hasta este septiembre, optó por desplegar agentes en las esquinas donde había un aumento del crimen. “Sólo con su presencia bastaba. Pero no es algo que se puedan permitir toda las ciudades”.

McDonald critica especialmente al movimiento de Black Lives Matter porque cree que el miedo a parecer racistas está haciendo que “muchos agentes no sea proactivos” y “no hagan las paradas” cuando ven a alguien sospechoso. Cree que es lo que está pasando en ciudades como Chicago, Washington o Baltimore.

Un país más seguro

Pese al aumento del crimen en esas ciudades, la mayoría del país es más seguro de lo que lo ha sido en décadas, como se muestra en estos gráficos de Pol16.

Y los datos indican que Nueva York sigue siendo una de las ciudades más seguras de Estados Unidos.

El nuevo jefe de policía, James O’Neill, dijo en su discurso inaugural este lunes que la ciudad mantiene el equilibrio gracias a arrestos más selectivos. “En los últimos dos años y medio hemos parado a miles de personas menos. Y el crimen sigue bajando. ¿Por qué? Porque ahora estamos más concentrados en la calidad de nuestras acciones, no en la cantidad”.


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