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Profesor especializado en educación de niños con problemas y discapacitados, asegura que su misión es la de querer a sus estudiantes hasta que estos aprenden a quererse a sí mismos.

La "Máquina Verde del Bronx" siembra esperanza

La "Máquina Verde del Bronx" siembra esperanza

Stephen Ritz capitanea una revolución verde en el barrio neoyorquino, con un programa para plantar hortalizas en colegios y "cultivar" jóvenes saludables.

Profesor especializado en educación de niños con problemas y discapacita...
Profesor especializado en educación de niños con problemas y discapacitados, asegura que su misión es la de querer a sus estudiantes hasta que estos aprenden a quererse a sí mismos.

San Francisco.- Stephen Ritz capitanea una revolución verde en el barrio neoyorquino del Bronx, con un programa para plantar hortalizas en colegios y "cultivar" jóvenes saludables, con réplica en California, Florida, México y Colombia.

Ritz y sus estudiantes han cosechado ya 13.620 kilos de verduras en escuelas y otros espacios interiores del Bronx a través del proyecto Green Bronx Machine (La máquina verde del Bronx).

"Lo que me gusta decir es que 13.620 kilos de hortalizas después, mi cosecha favorita son ciudadanos que han terminado sus estudios y entran a formar parte de la clase media", dice a EFEUSA Ritz, quien participó en la conferencia sobre Innovación Social que se celebró esta semana en un hotel de Silicon Valley.

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Profesor especializado en educación de niños con problemas y discapacitados, asegura que su misión es la de querer a sus estudiantes hasta que estos aprenden a quererse a sí mismos.

"Planta a planta, estudiante a estudiante, calle a calle, estamos creando un cambio intergeneracional totalmente transformador", asegura Ritz, quien se vanagloria de "cultivar" seres humanos en el sur del Bronx.

El programa, que arrancó hace ahora algo más de una década entre niños de primaria y secundaria problemáticos, ha logrado que las tasas de asistencia escolar suban del 40% al 90% y que el 100% de los estudiantes participantes acaben sus estudios.

"Ahora mismo tenemos a 300 estudiantes en una escuela en el Bronx participando en el programa y hemos expandido nuestra presencia a otras partes de Estados Unidos, desde Boston a Florida, pasando por Washington y Dakota del Norte", explica Ritz.

Las hortalizas se plantan en torres verticales diseñadas para interiores y una vez cultivadas se cocinan y comen en clase, se reparten entre los niños para que se los lleven a casa y también se venden.

"Utilizamos esas torres jardines para criar a niños saludables e inspirarlos a que tengan una vida sana todo el año", explica el profesor del Bronx, quien lamenta la epidemia de obesidad que sufren los pequeños que viven en los barrios más pobres de Estados Unidos.

El programa, añade Ritz, ayuda también a que los niños no se metan en problemas.

"El que los niños estén en clase en lugar de la calle es bueno para todos", asegura el profesor, quien celebra el que entre sus alumnos estén jóvenes que hace unos años vendían crack y heroína y ahora venden lechugas, pepinos y coles de bruselas.

"Todos nos beneficiamos cuando los niños venden menos crack y más pepinos", cuenta Ritz, quien asegura que "es más fácil criar a niños saludables que intentar enderezar a hombres rotos y enfermos".

El profesor celebra, por lo demás, que el programa se haya extendido también a Ciudad de México y Medellín.

"Estamos encantados de habernos asociado con el Instituto Thomas Jefferson de la Ciudad de México", comenta el fundador de la Máquina Verde del Bronx, quien dice que la idea es poner en marcha la idea de vida saludable y escuelas sostenibles en México.

"Y también estamos en Medellín. Sí se puede. No pares, sigue, sigue", bromea Ritz en español.

Los programas de innovación social centrados en los niños acapararon gran parte de la atención de la conferencia celebrada esta semana en Silicon Valley.

Entre esos programas está la competición que organiza anualmente la Imagination Foundation y que invita a estudiantes de todo el mundo a realizar diseños creativos utilizando cajas de cartón.

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Kevin Carroll, el fundador de Katalyst, busca, mientras tanto, ayudar a niños en situaciones problemáticas regalándoles un balón e invitándolos a convertirse en deportistas y Kimberly Bryant aspira a ofrecer un futuro mejor a las niñas afroamericanas al enseñarlas a programar a través de su organización "Black Girls Code".

"Les debemos a nuestros niños oportunidades y lugares seguros y saludables en los que puedan soñar con un futuro mejor", concluye Ritz. 

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